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Contingencia
Rasgo
característico de todas las cosas creadas. El poder existir si no se
existe y poder dejar de existir si se existe.
Para Santo
Tomás la característica básica de toda la realidad creada es la
contingencia, el ser así pero poder ser de otro modo, el existir pero
poder no existir, o no existir y poder existir. La razón última que
explica la contingencia o carácter radicalmente indigente de todos los
seres creados es la existencia en ellos de una composición metafísica
básica, la composición de esencia y existencia. Todos los seres
creados son seres compuestos: las substancias puramente espirituales como
las almas humanas y los ángeles constan de la composición metafísica
citada de esencia y existencia, y en el caso de los seres corpóreos,
además, de composición material. Que estén compuestos de esta manera
quiere decir que la existencia es un añadido a la esencia –o la esencia a
la existencia, como se quiera–. Cuando una característica se encuentra en
la esencia de una cosa, esa cosa necesariamente la ha de poseer: puesto
que el tener tres líneas rectas se encuentra en la esencia de los
triángulos, dado un triángulo se tienen que dar necesariamente tres líneas
rectas; en la esencia del hombre se encuentra el tener voluntad, por lo
que dado un hombre, necesariamente debe poseer voluntad; pero si la
característica no se encuentra en dicha esencia, la cosa la posee de forma
contingente, no necesaria: el tener una altura de diez centímetros es algo
añadido y no esencial al triángulo o tener color blanco es un añadido no
esencial al hombre, por ello se puede ser triángulo sin tener diez
centímetros de altura u hombre sin ser blanco. Del mismo modo, a las cosas
les corresponde en último término la gratuidad completa de su existencia
pues la existencia no se encuentra en su esencia, por ello pueden dejar de
existir si existen o pueden existir si no existen. Santo Tomás creerá
que la contingencia de las cosas exige para dar cuenta de su presencia en
el mundo, para dar cuenta de su existencia, de un ser necesario que la
haya puesto en el ser. Ese ser necesario es Dios.
Ver “Vía
por la contingencia (Tercera Vía)”.
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TEXTOS DE SANTO TOMÁS
La contingencia (el poder dejar de existir) es, para
Santo
Tomás, el rasgo más propio de todos los seres
finitos; frente a los seres finitos, Dios se presenta como
el ser que no participa del ser pues es el ser mismo, es el ser
subsistente (ser necesario).
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Es necesario afirmar que todo lo que existe de algún modo
existe por Dios. Porque si se encuentra algo por
participación en un ser, necesariamente ha de ser causado en
él por aquel a quien esto le corresponde esencialmente, como
se encandece el hierro por el fuego. Se ha demostrado anteriormente (q.3 a.4), al tratar sobre
la simplicidad divina, que Dios es por esencia el ser
subsistente, y también se ha demostrado que el ser subsistente
no puede ser más que uno, pues si la blancura fuese subsistente
no podría haber más que una sola, pues se convierte en múltiple
en razón de los sujetos en los cuales es recibida. Por lo tanto,
es necesario que todas las cosas, menos Dios, no sean su propio
ser, sino que participen del ser, y, por lo tanto, es necesario
que todos los seres, que son más o menos perfectos en razón de
esta diversa participación, tengan por causa un primer ser que
es del todo perfecto. Por eso Platón dijo que es necesario
presuponer la unidad antes que la multitud. Y Aristóteles en II
Metaphys., dice que lo que es ser en grado sumo y
verdadero también en grado sumo es causa de todo ser y de todo
lo verdadero; así como lo que es caliente en grado sumo es causa
de todo lo caliente.
Santo Tomás,
Suma
Teológica I, cuestión 44, artículo 1
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Edición en papel:
Historia de la Filosofía. Volumen 2: Filosofía
Medieval y Moderna.
Javier Echegoyen Olleta. Editorial Edinumen. |
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