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SANTO TOMÁS

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Atributos divinos

Características divinas.

      Santo Tomás no utiliza el término “atributo” sino los de “títulos” o “condiciones”, pero dado que es de uso frecuente en la escolástica podemos utilizarlo para referirnos a las propiedades que cree encontrar en Dios.

      Para alcanzar el conocimiento de los rasgos o propiedades divinas sin caer en el antropomorfismo, Santo Tomás propuso los siguientes recursos:

1. La afirmación: puesto que Dios es la causa de todas las cosas, podemos atribuir a Dios todas las perfecciones que encontramos en las criaturas; pero sólo le corresponderán las perfecciones puras o exentas de imperfección, como la sabiduría y la bondad, y no las perfecciones mixtas o mezcladas con imperfección, como la cor­poreidad, la percepción sensible, ...

2. La negación: esta vía se utiliza de dos modos: en el caso de las perfecciones antes atribuidas se niega el modo limitado en que nosotros las poseemos (por ejemplo, nuestra voluntad es limitada pues es inconstante, cosa que no ocurre con Dios). Además negaremos que Dios posea los atributos que implican imperfección, por ejemplo diremos que es simple, no compuesto, pues la composición indica imperfección.

3. La analogía: si le atribuimos un rasgo que también se encuentra positivamente en nosotros tendremos que pensar que en nosotros no se realiza del mismo modo que en Dios, sino en parte igual y en parte distinto: así, si decimos que Dios conoce, no podremos pensar que su capacidad para el conocimiento sea igual que la nues­tra, la nuestra es imperfecta y generalmente indirecta, la suya es perfecta y directa.

4. La eminencia: el rasgo que atribuimos a Dios lo posee de modo infinito, sin las limitaciones propias de las cosas creadas: si Dios es bueno, lo es en grado absoluto, no de forma limitada como corresponde a los hombres.

      De todos los atributos divinos destaca Santo Tomás el que denomina “constitutivo formal” o atributo fundamental, el ser subsistente: el existir por sí mismo, existir como consecuencia de su propia esencia y no de algo exterior. Este es el rasgo que más separa a Dios del resto de seres pues en éstos la existencia es un añadido a su esencia, por lo que no tienen una existencia necesaria sino dependiente de la voluntad divina.

      Del constitutivo formal dimanan el resto de atributos, los cuales se dividen en entitativos y operativos.

      Los atributos entitativos que derivan inmediata o directamente del constitutivo formal son la simplicidad, la perfección, la infinidad, la inmutabilidad y la unidad, y le definen como el ser absolutamente distinto y trascendente al mundo (que consta de seres compuestos, imperfectos, limitados, mutables y múltiples).

1. Simplicidad: Dios es simple en todos los sentidos: carece de composición física pues no es cuerpo, pero también de composición metafísica (no se compone de materia y forma, ni de potencia-acto, ni de accidentes-substancia, ni de esencia y existencia), pues es pura substancia, acto puro y pura forma.

2. Perfección: Dios es el ser máximamente perfecto puesto que nada le falta y es la causa de todas las perfecciones que encontramos en las criaturas.

3. Infinitud: infinito es lo que carece de límites, y Dios, por tener la existencia a partir de su esencia y no por haberla recibido de otro, la tiene sin ninguna limita­ción.

4. Inmutabilidad: puesto que su ser consiste en su obrar, Dios puede actuar sin pasar de la potencia al acto, por lo que será absolutamente inmutable.

5. Unidad: Dios es único puesto que no puede haber dos seres absolutamente perfec­tos.

      A partir de estos atributos Santo Tomás establece otros derivados mediata o indirectamente del constitutivo formal: la bondad se deriva de la perfección, la inmensidad y la omnipresencia se derivan de la infinitud y la eternidad de la inmutabilidad.

      Los atributos operativos son los que se refieren al obrar de Dios y se dividen en aquellos que se refieren a operaciones inmanentes o internas (Dios entiende y conoce) y Dios quiere y es libre, y las operaciones transitivas o externas, que se refieren al poder de Dios: Dios crea, conserva y gobierna todas las cosas. Por estos atributos se puede concluir que Dios vive.

 


Santo Tomás - Esquema de su pensamiento - Resumen de la filosofía tomista para la preparación de la PAU (prueba de acceso a la universidad)
 

 

 

 

TEXTOS DE SANTO TOMÁS

Presenta en este texto Santo Tomás la bondad de Dios como una de sus características principales, con la precaución de que no podemos predicarla de Dios como la predicamos de las cosas finitas, al poseer Aquél la bondad en modo eminente y perfecto.  

 


      ...Así, en otra dimensión, hay que decir que todos estos nombres expresan la sustancia divina y se predican de Dios sustancialmente, si bien no la expresan totalmente. Esto es así por lo siguiente. Estos nombres expresan a Dios tal como nuestro entendimiento lo conoce. Y nuestro entendimiento, en la medida en que le conozca a partir de las criaturas, así le conoce, por cuanto las criaturas le representan. Se demostró (q.4 a.2) que Dios contiene todas las perfecciones de las criaturas, pues El es simple y absolutamente perfecto. De ahí que cualquier criatura le representa y le es semejante en la medida en que tiene alguna perfección. Sin embargo, no le representa como algo de su misma especie o género, sino como principio sublime, de cuya forma carecen los efectos, pero que, sin embargo, albergan alguna semejanza, como sucede con los cuerpos de aquí abajo que, de alguna manera, representan la fuerza solar. Esto ya se expuso anteriormente cuando se trató la perfección divina (q.4 a.3). Así, pues, los nombres señalados expresan la sustancia divina, si bien imperfectamente, por cuanto las criaturas la representan imperfectamente.
       Por lo tanto, al decir Dios es bueno, el sentido de esta frase no es Dios es causa de bondad, o Dios no es malo, sino: Lo que llamamos bueno en las criaturas, preexiste en Dios, y siempre de modo sublime. De todo esto no se sigue que a Dios le corresponda ser bueno porque cause bondad, sino, mejor, al revés, porque es bueno derrama bondad en las cosas, como dice Agustín en De Doct. Christ. : Porque es bueno, existimos.

Santo Tomás, Suma Teológica I, cuestión 13, artículo 2

 

 


Edición en papel:
Historia de la Filosofía. Volumen 2: Filosofía Medieval y Moderna.
Javier Echegoyen Olleta. Editorial Edinumen.