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Sumo Bien (O Supremo Bien)
Síntesis
entre la virtud y la felicidad. Su realización última es la condición de
posibilidad de la moralidad.
En este
mundo la vida buena no coincide necesariamente con la vida feliz. La ética
formal establece que la conducta buena no puede descansar en la
preocupación por alcanzar la felicidad; sin embargo, Kant no olvida la
importancia de ésta en la vida humana por lo que la introduce en el Sumo
Bien. En el Sumo Bien se reúnen las dos aspiraciones humanas
fundamentales, la de la virtud y la de la felicidad, y Kant creerá que
ésta síntesis tiene que realizarse de alguna manera para que tenga sentido
la propia experiencia moral.
La
referencia al Sumo Bien le servirá a Kant para defender el postulado de la
inmortalidad del alma (en algunos textos lo explica
indicando que la virtud necesita de un tiempo infinito para su realización
plena, y en otros porque el Sumo Bien no se realiza en este mundo y es
preciso que se realice, luego nuestra alma tiene que ser inmortal para que
en otro mundo pueda obtener la recompensa que merece) y el postulado de la
existencia de Dios (pues sólo una entidad Absoluta puede hacer que
coincidan las leyes que rigen la realización de la felicidad con las leyes
que rigen la conducta moral). De la posibilidad del Sumo Bien no cabe un
conocimiento estricto sino fe racional: fe porque de la
verdad de estos postulados sólo cabe un convencimiento subjetivo, pero
racional porque no vienen dados por exigencias de la revelación sino de la
propia razón.
Hay que
tener cuidado en esta cuestión pues puede parecer que Kant introduce de
forma un tanto sutil la ética material en la reflexión moral; esto no es
así pues el Sumo Bien no puede ser el fundamento de determinación de la
voluntad (es decir, aunque nos cabe esperar ser felices y la inmortalidad,
no debe ser la realización de la felicidad o el cielo lo que nos mueva)
sino el deber. No se trata tanto de ser felices como de ser dignos de
la felicidad.
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