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Materia
En
el ámbito del conocimiento la materia es el conjunto de sensaciones; en el
caso de los imperativos la materia es lo mandado.
Este
término aparece frecuentemente en Kant contrapuesto a la noción de forma,
y particularmente en relación con los elementos constitutivos de los
fenómenos. En la “Estética Trascendental” nos pide Kant que distingamos
entre aquello que es consecuencia de la influencia de las cosas sobre
nuestra Sensibilidad y que llama sensaciones (la materia), y el
modo en que nuestro psiquismo organiza dichas sensaciones imponiéndoles
una forma: las formas a priori de la Sensibilidad, el tiempo y el
espacio.
Pero los
términos materia/forma también tienen importancia en el ámbito de la
ética: en todo imperativo cabe distinguir aquello que dicho imperativo
ordena realizar (o prohíbe) y el modo peculiar de ordenar dicha acción, es
decir, si lo hace de forma universal o si lo hace de forma particular: el
mandato “debes coger el Metro” tiene como materia la instrucción de coger
este medio de transporte, y como forma el carácter particular de su
validez puesto que sólo es un mandato para nosotros si queremos, por
ejemplo, llegar pronto a una cita; el mandato categórico “no debes mentir”
tiene como materia la orden de no mentir y como forma la universalidad,
puesto que nos dice que nunca y bajo ningún concepto se puede mentir. En
el caso de los imperativos hipotéticos caben las excepciones pues mandan
sólo de forma condicional –particular y contingente– mientras que los
imperativos categóricos mandan una acción de forma incondicional y su
forma es la universalidad.
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