|
Heteronomía De La
Voluntad
Voluntad
no determinada por la razón del sujeto sino por algo ajeno a ella (la
voluntad de otras personas, las cosas del mundo, la sensibilidad, la
voluntad divina...).
Describe la
circunstancia de que cuando un sujeto no sigue leyes morales las leyes
a las que está sometido no tienen su origen en su propia razón sino que le
vienen dadas de fuera. La voluntad puede estar determinada por dos
principios, puede tener dos fundamentos: la razón o la inclinación. Cuando
es la propia razón la que decreta el modo en que debe actuar la voluntad,
ésta es autónoma porque se da a sí misma sus propias leyes, sin embargo
cuando la voluntad está determinada por la inclinación (palabra con la
que Kant se refiere al conjunto de apetitos sensibles) la voluntad es
heterónoma. Esta tesis kantiana puede parecer extraña para nuestra
forma de entender las cosas pues ahora es más bien común creer que somos
libres si somos capaces de realizar todos y cada uno de nuestros apetitos,
por lo que consideramos la ley moral como un estorbo para nuestra libertad
absoluta, entendida como capacidad para hacer lo que nos plazca. Sin
embargo, Kant pensó que cuando nos proponemos seguir las reclamaciones de
nuestros deseos o apetitos nuestra conducta no es libre, pues su
realización sólo es posible si nos plegamos a las exigencias que impone el
mundo (y por tanto a algo exterior a la propia voluntad). Por ejemplo, si
alguien considera que el principio que debe regir su conducta es el de
obtener reconocimiento social por encima de todo, su conducta no será
constante pues tendrá que someterse a las exigencias determinadas por el
cambiante orden social: si desea conseguir el aplauso de la mayoría deberá
cambiar de partido político, o de amistades, o de ideas cuando las
circunstancias lo hagan necesario.
|