Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano - Diccionario filosófico de Voltaire - Biblioteca
Diccionario de Filosofía
- Historia de la filosofía de Balmes - Biografías - Resúmenes - Ejercicios

Torre de Babel Ediciones Psicología Vocabulario

FILOSOFÍA GRIEGA

FILOSOFÍA MEDIEVAL Y MODERNA

FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA

Origen de la filosofía-Presocráticos-Sofistas y Sócrates -
Platón
- Aristóteles - Filosofía helenística
Santo Tomás - Descartes - Hume - Kant Marx - Nietzsche - Ortega y Gasset - Wittgenstein - Sartre


KANT

resumen de su pensamiento

INFLUENCIAS Y REPERCUSIONES

Conceptos fundamentales explicados

A posteriori
A priori
Alma
Analítica Trascendental
Autonomía de la ley moral
Autonomía de la voluntad
Buena voluntad
Categorías o conceptos puros del entendimiento
Conocer
Conocimiento a posteriori
Conocimiento a priori
Deber
Deducción metafísica de las categorías
Deducción trascendental de las categorías
Dialéctica Trascendental
Dios
Entendimiento
Estética Trascendental
Ética formal
Éticas materiales
Factum moral (o factum de la moralidad o hecho moral)
Fe racional
Felicidad
Fenómenos
Filosofía crítica
Filosofía dogmática
Formas a priori de la sensibilidad o Intuiciones Puras
Fundamento de determinación de la voluntad
Heteronomía de la ley moral
Heteronomía de la voluntad
Idealismo Trascendental o Crítico
Ideas
Imperativo categórico
Imperativos
Imperativos hipotéticos
Inclinación
Intuición
Juicios a priori y a posteriori
Juicios analíticos y sintéticos
Juicios sintéticos a priori
Leyes o principios prácticos
Libertad
Materia
Máximas
Metafísica
Noúmenos (o cosa en sí)
Obras kantianas
Postulados de la Razón Práctica
Razón
Razón Pura
Revolución copernicana (o giro copernicano) en filosofía
Sensibilidad
Sumo bien (o supremo bien)
Trascendental
Voluntad
Yo empírico y yo puro

 

TORRE DE BABEL EDICIONES
Portal de Filosofía y Psicología en Internet

HISTORIA DE LA FILOSOFÍA

Explicación de la filosofía de los principales pensadores, resúmenes, ejercicios...

DICCIONARIO DE FILOSOFÍA

Breve definición de los términos y conceptos filosóficos más importantes en la Historia de la Filosofía Occidental

VOCABULARIO DE PSICOLOGÍA

Explicación de los principales conceptos, tesis y escuelas en el área de la Psicología

 

 




Imanuel Kant
(1724-1804)

 

 

 

Filosofía dogmática

Filosofía a la que da lugar el uso de la razón pura que va más allá de la experiencia (uso dogmático de la razón).

         En la filosofía kantiana esta expresión tiene varios sentidos, pero el más importante es seguramente el siguiente: cuando utilizamos la razón con la pretensión de alcanzar con ella un conocimiento de las realidades trascendentes, de las realidades que están más allá de nuestra experiencia posible, estamos haciendo un uso dogmático de la razón y la filosofía que construimos es una filosofía dogmática. La filosofía racionalista de Descartes, Leibniz y Wolff creyó que podíamos alcanzar un conocimiento de Dios, el alma y el mundo como totalidad mediante una deducción puramente racional a partir de la comprensión de ciertos conceptos básicos que se muestran a la luz de la mera razón. Es decir, creyó posible el conocimiento metafísico a partir de la razón pura, de la razón no mezclada con nada empírico. En su juventud Kant  aceptó la filosofía de Wolff (que más tarde llamó dogmática), pero se apartó de ella tras la lectura de Hume. Como el propio Kant dice, Hume le despertó del sueño dogmático. La filosofía dogmática se contrapone a la filosofía crítica, y el uso dogmático de la razón al uso crítico de la razón.

         Ver “filosofía crítica”.   

 

 

 

TEXTOS DE KANT

     

 

 


 

 
        
 Tras esta variación importante en el campo de las ciencias y la pérdida que de sus posesiones, hasta aquí imaginadas, tiene que soportar la razón especulativa, todo lo que toca al interés universal humano y a la utilidad que el mundo ha sacado hasta hoy de las enseñanzas de la razón pura, sigue en el mismo provechoso estado en que estuvo siempre. La pérdida alcanza sólo al monopolio de las escuelas, pero de ningún modo al interés de los hombres. Yo pregunto al dogmático más inflexible si la prueba de la duración de nuestra alma después de la muerte, por la simplicidad de la sustancia; si la de la libertad de la voluntad contra el mecanismo universal, por las sutiles, bien que impotentes distinciones entre necesidad práctica subjetiva y objetiva; si la de la existencia de Dios por el concepto de un ente realísimo (de la contingencia de lo variable y de la necesidad de un primer motor) han llegado jamás al público, después de salir de las escuelas y han tenido la menor influencia en la convicción de las gentes. Y si esto no ha ocurrido, ni puede tampoco esperarse nunca, por lo inadecuado que es el entendimiento ordinario del hombre para tan sutil especulación; sí, en cambio, en lo que se refiere al alma, la disposición que todo hombre nota en su naturaleza, de no poder nunca satisfacerse con lo temporal (como insuficiente para las disposiciones de todo su destino) ha tenido por sí sola que dar nacimiento a la esperanza de una vida futura; si en lo que se refiere a la libertad, la mera presentación clara de los deberes, en oposición a las pretensiones todas de las inclinaciones, ha tenido por sí sola que producir la conciencia de la libertad; si, finalmente en lo que a Dios se refiere, la magnífica ordenación, la belleza y providencia que brillan por toda la Naturaleza ha tenido, por sí sola, que producir la fe en un sabio y grande creador del mundo, convicción que se extiende en el público en cuanto descansa en fundamentos racionales; entonces estas posesiones no sólo siguen sin ser estorbadas, sino que ganan más bien autoridad, porque las escuelas aprenden, desde ahora, a no preciarse de tener, en un punto que toca al interés universal humano, un conocimiento más elevado y amplio que el que la gran masa (para nosotros dignísima de respeto) puede alcanzar tan fácilmente, y alimentarse por tanto a cultivar tan sólo esas pruebas universalmente comprensibles y suficientes en el sentido moral. La variación se refiere pues solamente a las arrogantes pretensiones de las escuelas, que desean en esto (como hacen con razón en otras muchas cosas) se las tenga por únicas conocedoras y guardadoras de semejantes verdades, de las cuales sólo comunican al público el uso, y guardan para sí la clave (quodmecum nescit, solus vult scire videri). Sin embargo, se ha tenido en cuenta aquí una equitativa pretensión del filósofo especulativo. Este sigue siempre siendo el exclusivo depositario de una ciencia, útil al público que la ignora, a saber, la crítica de la razón, que no puede nunca hacerse popular. Pero tampoco necesita serlo; porque, así como el pueblo no puede dar entrada en su cabeza como verdades útiles, a los bien tejidos argumentos, de igual modo nunca llegan a su sentido las objeciones contra ellos, no menos sutiles. En cambio, como la escuela y asimismo todo hombre que se eleve a la especulación, cae inevitablemente en argumentos y réplicas, está aquella crítica obligada a prevenir de una vez para siempre, por medio de una investigación fundamentada de los derechos de la razón especulativa, el escándalo que tarde o temprano ha de sentir el pueblo, por las discusiones en que los metafísicos (y, como tales, también al fin los sacerdotes) sin crítica se complican irremediablemente y que falsean después sus mismas doctrinas. Sólo por medio de esta crítica pueden cortarse de raíz el materialismo, el fatalismo, el ateísmo, el descreimiento de los librepensadores, el misticismo y la superstición, que pueden ser universalmente dañinos, finalmente también el idealismo y el escepticismo, que son peligros más para las escuelas y que no pueden fácilmente llegar al público. (...)
        La crítica no se opone al proceder dogmático de la razón en su conocimiento puro como ciencia (pues ésta ha de ser siempre dogmática, es decir, estrictamente demostrativa por principios a priori, seguros), sino al dogmatismo, es decir, a la pretensión de salir adelante sólo con un conocimiento puro por conceptos (el filosófico), según principios tales como la razón tiene en uso desde hace tiempo, sin informarse del modo y del derecho con que llega a ellos. Dogmatismo es, pues, el proceder dogmático de la razón pura, sin previa crítica de su propia facultad.
        Esta oposición, por lo tanto, no ha de favorecer la superficialidad charlatana que se otorga el pretencioso nombre de ciencia popular, ni al escepticismo, que despacha la metafísica toda en breves instantes. La crítica es más bien el arreglo previo necesario para el fomento de una bien fundada metafísica, como ciencia, que ha de ser desarrollada por fuerza dogmáticamente, y según la exigencia estricta, sistemáticamente, y, por lo tanto, conforme a escuela (no popularmente). Exigir esto a la crítica es im-prescindible, ya que se obliga a llevar su asunto completamente a priori, por tanto a entera satisfacción de la razón especulativa. En el desarrollo de ese plan, que la crítica prescribe, es decir, en el futuro sistema de la metafísica, debemos, pues, seguir el severo método del famoso Wolff, el más grande de todos los filósofos dogmáticos, que dio el primero el ejemplo (y así creó el espíritu de solidez científica, aún vivo en Alemania) de cómo, estableciendo regularmente los principios, determinando claramente los conceptos, administrando severamente las demostraciones y evitando audaces saltos en las consecuencias, puede emprenderse la marcha segura de una ciencia. Y por eso mismo fuera él superiormente hábil para poner en esa situación una ciencia como la metafísica, si se le hubiera ocurrido prepararse el campo previamente por medio de una crítica del órgano, es decir, de la razón pura misma: defecto que no hay que atribuir tanto a él como al modo de pensar dogmático de su tiempo y sobre el cual los filósofos de éste, como de los anteriores tiempos, nada tienen que echarse en cara. Los que rechacen su modo de enseñar y al mismo tiempo también el proceder de la crítica de la razón pura, no pueden proponerse otra cosa que rechazar las trabas de la Ciencia, transformar el trabajo en juego, la certeza en opinión y la filosofía en filodoxia.


 

Imanuel Kant, Crítica de la razón pura. Prólogo a la segunda edición
Editorial Porrúa
 

 

Edición en papel:
Historia de la Filosofía. Volumen 2: Filosofía Medieval y Moderna.
Javier Echegoyen Olleta. Editorial Edinumen.