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Empirismo Inmaterialista
Con esta
expresión nos referimos al peculiar empirismo de Berkeley. La tesis
característica de este filósofo es que no existe el mundo material, sólo
existen los espíritus (Dios y las mentes humanas) y sus percepciones.
El principio básico que llevó a
Berkeley a esta extraña conclusión es el siguiente:
los objetos
inmediatos de nuestro conocimiento son nuestras propias percepciones, no
los objetos exteriores y materiales a los que éstas supuestamente se
refieren.
¿Cómo puedo
saber si en el patio hay un árbol? A esta pregunta tal vez
responderíamos: saliendo al patio y viéndolo, o tocándolo, ... Pero
Berkeley podría alegar que en el caso de la visión tenemos sólo
sensaciones visuales de color, formas, tamaños, y en el caso del tacto
sensaciones táctiles de textura, grado de calor, ... y nunca el árbol
mismo. El árbol como realidad material lo suponemos como algo distinto,
separado e independiente de nuestra percepción; el problema es que en la
percepción misma no se incluye el árbol como uno de los elementos
reales, el árbol está más bien fuera de ella, es aquello a lo que la
percepción se refiere. En la percepción sólo encontramos las
sensaciones, nunca el objeto al que éstas se refieren. Cabe, por lo
tanto, dudar de la existencia de la realidad exterior y material. Si
alegamos que algo habrá causado en nuestra mente las sensaciones del
mundo, que dichas sensaciones se presentan con orden y regularidad, y
que bien podría ser el objeto físico el responsable de la presencia en
nuestra mente de las sensaciones y de dicho orden y regularidad,
podríamos objetar que no es estrictamente necesaria esta conclusión
porque también es posible que un ser todopoderoso haya introducido en
nosotros dichas representaciones. Éste es precisamente el punto de vista
del empirismo inmaterialista de Berkeley: Dios, y no una supuesta
substancia material, es la causa de nuestras percepciones,
concluyendo que en el caso de las cosas que llamamos materiales su ser
“consiste en ser percibidas”. De este modo,
de los tres tipos de
substancias en las que creía Descartes, Berkeley aceptará sólo la
existencia de las mentes o substancias espirituales, tanto las finitas
como la Infinita o Dios, negando las substancias materiales o cuerpos.
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