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Crítica A La Idea Del Yo Como Substancia
Hume señala
que cuando observamos nuestra mente no encontramos en ella nada simple
y permanente sino un cúmulo de percepciones que se suceden unas a
otras, negando con ello la tesis cartesiana del yo como una substancia
pensante.
Cuando
Descartes encuentra la primera verdad “pienso luego existo” cree que
este conocimiento le garantiza igualmente que él mismo es una substancia
pensante. No concluye en tesis del tipo “hay un pensamiento” sino “hay
una substancia que piensa”. El
racionalismo consideró que a partir de esta primera verdad se podía
concluir también en la consideración del yo como una substancia,
como una entidad dotada de simplicidad y permanencia, y que fácilmente
podía interpretarse en términos espiritualistas (es decir, como alma).
Locke y Berkeley no rechazan este planteamiento, sin embargo Hume sí:
extrayendo todas las consecuencias de la aplicación del criterio
empirista del conocimiento a esta cuestión observa que, si nos atenemos
exclusivamente a lo que percibimos cuando miramos hacia nuestra propia
mente, no encontramos allí ninguna impresión que sea permanente, ni
tampoco simplicidad, encontramos más bien continua sucesión de una idea
tras otra. La tesis del yo como substancia estaría fundamentada si
tuviésemos una impresión correspondiente a dicho carácter substancial,
es decir, una impresión permanente a lo largo de nuestra vida psíquica,
pero eso no es así, más bien ocurre que a una impresión, le sigue otra,
y a ésta otra, ... De este modo, Hume concluye que no existe el yo como
substancia, como algo distinto de las impresiones e ideas y que sea
algo así como el sujeto permanente de los actos psíquicos. La
conciencia de la identidad que tenemos de nosotros mismos (es decir que
nos creamos los mismos a lo largo del tiempo) no proviene de aquel
supuesto carácter substancial de nuestro yo sino más
bien de la memoria de
la sucesión de distintas
impresiones: confundimos sucesión con identidad. El yo no es otra
cosa que el conjunto de impresiones (de actos psíquicos).
Ver “yo o alma o mente”.
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