|
Conocimiento De Cuestiones De Hecho
O
conocimiento empírico. Se basa en la observación y la experiencia, y se
refiere a los hechos, a todo aquello que se ofrece a la percepción. No
permite un saber estricto, puesto
que son posibles hechos totalmente distintos a los que hasta
ahora hemos experimentado (lo contrario de un hecho siempre es posible).
En
“Investigación sobre el entendimiento humano”, IV, Hume asegura que
“Todos los objetos cuya investigación se propone la razón humana, se
dividen naturalmente en dos clases; la primera comprende las
relaciones de ideas, la segunda, las cuestiones de hecho. A
la primera pertenecen todas las proposiciones de geometría, de álgebra y
de aritmética; en una palabra, todas las que son o intuitivamente o
demostrativamente ciertas... En cambio, no se establece así la certeza
de las cosas de hecho, que componen la segunda clase de los objetos
sobre los que se ejerce la razón: por grande que pueda ser esta certeza,
es de una naturaleza distinta. Lo contrario de cada hecho siempre es
posible, y como nunca puede implicar contradicción, el espíritu lo
concibe tan distinta y tan fácilmente como si fuera verdadero y conforme
a la realidad. El ‘Sol saldrá mañana’, y el ‘Sol no saldrá mañana’, son
dos proposiciones tan inteligibles y tan poco contradictorias la una
como la otra... Los razonamientos que hacemos sobre la cosas de hecho,
parece que todos tienen como fundamento la relación de causa y de
efecto. Esta es la única que puede llevarnos más allá de la
evidencia de los sentidos y de la memoria”.
El conocimiento
de cuestiones de hecho se refiere al mundo empírico y se fundamenta en
la experiencia. Al contrario que en matemáticas y lógica, no permite un
saber estricto (universal y necesario) sino basado en la probabilidad,
y ello porque lo contrario de cada hecho siempre es posible, aunque tal
vez sea extraño o raro en relación con nuestra experiencia pasada.
Los hechos son
los sucesos que ocurren en el mundo, los comportamientos de las cosas
tal y como se muestran a los sentidos. Los hechos físicos se dan en el
tiempo y en el espacio, y los hechos psíquicos o mentales en el tiempo.
Llamamos “experiencia” al conjunto de hechos percibidos. A unos
hechos les suceden otros hechos, pero el vínculo entre los hechos es
contingente: es así, pero no es
absurdo –no atenta contra el principio de contradicción– que
pueda ser de otro modo. No hay que confundir lo extraño con lo absurdo:
lo extraño o raro es aquello que no coincide con nuestras experiencias
pasadas, lo absurdo es lo contradictorio, aquello que va en contra de
las leyes fundamentales de la lógica. Sólo podemos hablar de necesidades
para referirnos a aquello cuya negación da lugar a contradicciones (por
ejemplo, que la suma de los ángulos de un triángulo sea 180 grados es
necesario porque la negación de esta característica es contradictoria
con la idea de triángulo), pero de ninguna cuestión de hecho podemos
decir que sea necesaria, puesto que toda cuestión de hecho se refiere no
a una idea, sino al modo empírico de darse las cosas; esto quiere decir
que por haber experimentado habitualmente que el fuego quema, no podemos
decir que necesariamente deba quemar, que siempre, en todos los casos
y en todo tiempo deba quemar. Para Hume es posible todo lo que no es
contradictorio, todo lo que no es absurdo: un triángulo cuadrado es un
absurdo y nunca será posible; sin embargo que tras la noche no aparezca
el sol no es absurdo, aunque desde el punto de vista de nuestra
experiencia pasada sea extraño; que tras aproximar la mano al fuego no
sintamos dolor no es absurdo, aunque sí extraño. Es posible que mañana
no salga el sol, que no sintamos dolor al aproximar la mano al fuego, y
así con todos los hechos y las relaciones entre hechos.
Para el
empirismo la realidad es el conjunto de hechos, tanto físicos como
psíquicos, que nosotros podemos experimentar. Llamamos
conocimiento empírico o fáctico al conocimiento de los hechos;
el conocimiento de las ciencias naturales es conocimiento empírico.
Dado que este conocimiento no se refiere ni a esencias ni a relaciones
esenciales, que no se refiere a lo necesario sino a los hechos, a lo
contingente, los empiristas tenderán a rebajar el valor del conocimiento
de las ciencias de lo real: la filosofía anterior creía posible el
conocimiento estricto de lo real (universal y necesario), ahora se va a
considerar que esto no es así, que de lo real sólo cabe un conocimiento
probabilístico (particular y contingente).
Ver
“conocimiento de relaciones entre ideas”.
|