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Escuela de Atenas
(detalle: Platón)
 Rafael - 1509-1510

 

 

 

Crítica al Relativismo

Crítica platónica el relativismo sofista por sus implicaciones escépticas y absurdas y por ser inadecuado para la fundamentación última de la vida ética y política.

      Cabe entender la filosofía platónica como uno de los más importantes y radicales intentos de superar el relativismo. El relativismo al que se va a enfrentar Platón (como antes su maestro Sócrates) es el de los sofistas, y fue precisamente uno de estos filósofos, Protágoras, quien expresó gráficamente la esencia del relativismo con la frase “el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en tanto que son y de las que no son en tanto que no son”.

      Fueron varios los motivos que le llevaron a Platón a rechazar el relativismo; los siguientes son seguramente los más importantes:

I. Desde el punto de vista ético y político:

Platón creyó que sólo la existencia de valores morales absolutos puede permitir la vida buena y la acción política justa, y precisamente el Mundo de las Ideas quiere ser ese marco de referencia absoluto “que es necesario tener en vista para poder obrar con sabiduría tanto en lo privado como en lo público”, como nos dice al final de la exposición del mito de la caverna en “República”.

II. Desde el punto de vista lógico y epistemológico:

A. Motivos epistemológicos:
Una de las críticas más razonadas y cuidadosas se refiere a las implicaciones del relativismo desde el punto de vista de la posibilidad del conocimiento: como en el caso anterior, sólo la existencia de un mundo de entidades absolutas ―las Ideas― puede permitir la superación del relativismo y la instauración de la ciencia entendida como saber estricto.

B. Motivos lógicos:
En el “Teetetos” (obra en la que Platón analiza la esencia de la ciencia) presenta los argumentos más precisos y rigurosos en contra del relativismo, argumentos que se pueden resumir como sigue:

  1. Si el relativismo estuviese en lo cierto no tendría sentido la enseñanza y todos estarían ya en la verdad o el conocimiento si así les parece: Con cierta ironía, Platón nos dice que si cuando a uno algo le parece verdadero, ese juicio ya es verdadero (tal y como afirma el relativismo), no se ve qué privilegio tiene el propio Protágoras “para creerse con derecho para enseñar a los demás y para poner sus lecciones a tan alto precio. Y nosotros, si fuéramos a su escuela ¿no seríamos unos necios, puesto que cada uno tiene en sí mismo la medida de su sabiduría? [...] ¿no es una insigne extravagancia querer examinar y refutar mutuamente nuestras ideas y opiniones, mientras que todas ellas son verdaderas para cada uno, si la verdad es como la define Protágoras?

  2. Si el relativismo fuese cierto entonces habría que aceptar que una opinión propia es verdadera para uno y falsa para otro: Si nos formamos un juicio sobre un objeto cualquiera, esta opinión nos parecerá verdadera, pero los demás también la pueden juzgar y en algunos casos la pueden juzgar falsa, con lo que es verdad que es falsa puesto que según el relativismo si a una persona una opinión le parece falsa ―o verdadera― ésta es falsa ―o verdadera―; de ese modo, tendríamos que la misma opinión puede ser verdadera y falsa. Este argumento se puede ilustrar con claridad si tomamos el siguiente ejemplo: para los creyentes la opinión (el juicio diríamos nosotros ahora) “Dios existe” es verdadera, luego es verdadera según el relativismo porque a algunas personas les parece verdadera; sin embargo el ateo considera que es falsa, luego es falsa según el relativismo porque a algunas personas les parece falsa. Esta conclusión parece atentar contra lo que ahora llamamos principio de no contradicción: no es posible que una proposición y su contradictoria sean ambas verdaderas; o dicho de otro forma: una misma proposición no puede ser verdadera y falsa.

  3. Si el relativismo fuese cierto también sería cierta la tesis contraria, luego el relativismo es falso: Dice Platón por boca de Sócrates: “... he aquí lo más gracioso. Protágoras, reconociendo que lo que parece a cada uno es verdadero, concede que la opinión de los que contradicen la suya, y a causa de la que creen ellos que él se engaña, es verdadera [...] Luego conviene en que su opinión es falsa, puesto que reconoce y tiene por verdadera la opinión de los que creen que él está en el error [...] Los otros, a su vez, no convienen ni confiesan que se engañan [...] Está pues obligado a tener también esta misma opinión por verdadera, conforme a su sistema [...] Así, puesto que es combatida por todo el mundo la verdad de Protágoras, no es verdadera para nadie, ni para él mismo...”; concluye Teodoro, seguidor de Protágoras: “Sócrates, tratamos muy mal a mi amigo”.

Fijémonos en las siguientes proposiciones:

a) “el relativismo es verdadero”

b) “el relativismo es falso”

a) y b) son proposiciones contradictorias; la primera le parece verdadera a Protágoras y a todos los relativistas; la segunda a Platón y a todos los que defienden el punto de vista objetivista. El objetivismo considera que no pueden ser ambas verdaderas, que la primera es falsa y la segunda verdadera. El relativismo, sin embargo, tiene que admitir que ambas son verdaderas puesto que la primera les parece verdadera a los relativistas y la segunda a los objetivistas (recordemos que para el relativismo una opinión es verdadera si así se lo parece a alguien). En definitiva, el argumento que presenta aquí Platón le llevaría a Protágoras a defender que su teoría es verdadera (pues así lo considera él mismo) y falsa (puesto que así lo consideran otras personas).
 

 

El siguiente texto presenta uno de los argumentos platónicos en contra del relativismo de Protágoras, en donde, a la vez que critica a este filósofo, muestra la incompatibilidad de la enseñanza socrática con el relativismo:

     "Sócrates.- Estoy muy satisfecho de todo lo que ha dicho en otra parte, para probar que lo que parece a cada uno es tal como le parece. Pero me sorprende, que al principio de su Verdad (título del libro de Protágoras) no haya dicho que el cerdo, el cinocéfalo u otro animal más ridículo aún, capaz de sensación, son la medida de todas las cosas. Esta hubiera sido una introducción magnífica y de hecho ofensiva a nuestra especie, con la que él nos hubiera hecho conocer que, mientras nosotros le admiramos como un dios por su sabiduría, no supera en inteligencia, no digo a otro hombre, sino ni a una rana girina. Pero, ¿qué digo? Teodoro. Si las opiniones. que se forman en nosotros por medio de las sensaciones, son verdaderas para cada uno; si nadie está en mejor estado que otro para decidir sobre lo que experimenta su semejante, ni es más hábil para discernir la verdad o falsedad de una opinión; si, por el contrario, como muchas veces se ha dicho, cada uno juzga únicamente de lo que pasa en él y si todos sus juicios son rectos y verdaderos, ¿por qué privilegio, mi querido amigo, ha de ser Protágoras sabio hasta el punto de creerse con derecho para enseñar a los demás y para poner sus lecciones a tan alto precio? Y nosotros, si fuéramos a su escuela, ¿no seríamos unos necios, puesto que cada uno tiene en sí mismo la medida de su sabiduría? ¿Será cosa que Protágoras haya hablado de esta manera para burlarse? No haré mención de lo que a mí toca en razón del talento de hacer parir a los espíritus. En su sistema este talento es soberanamente ridículo, lo mismo, a mi parecer, que todo el arte de la dialéctica. Porque, ¿no es una insigne extravagancia querer examinar y refutar mutuamente nuestras ideas y opiniones, mientras que todas ellas son verdaderas para cada uno, si la verdad es como la define Protágoras?, salvo que nos haya comunicado por diversión los oráculos de su santo libro."

Platón, Teetetes

 

 

 

Platón - Esquema de su pensamiento - Resumen de la filosofía platónica para la preparación de la PAU (prueba de acceso a la universidad)

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Edición en papel:
Historia de la Filosofía. Volumen 1: Filosofía Griega.
Javier Echegoyen Olleta. Editorial Edinumen.