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Argumento Desde las
Ciencias
Aristóteles dio este título a uno
de los argumentos platónicos más importantes para la defensa de la
existencia de las Ideas. Aparece en el diálogo “Crátilo” y se basa en la
defensa de la Teoría de las Ideas como condición de posibilidad del
conocimiento científico.
Los pasos fundamentales de este argumento son los siguientes:
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las cosas sensibles están en continuo cambio:
influido por un discípulo de Heráclito llamado Crátilo (al que en cierto
modo está dedicado el diálogo), Platón creyó que todas las cosas que se
ofrecen a los sentidos están cambiando continuamente; los objetos que
pertenecen a este ámbito tienen un origen, duran (aunque modificándose
continuamente) y se aniquilan;
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la ciencia no puede hacerse de lo que está en continuo cambio:
si entendemos por ciencia el conocimiento estricto (y así la concibió
Platón), el conocimiento que siempre es verdadero y que posee las notas de
universalidad y necesidad, podemos observar que éste tipo de conocimiento
tan excelente no se puede referir a lo que cambia puesto que lo que cambia
sólo puede dar lugar a verdades cambiantes, relativas, y (en términos
contrarios a los de la verdadera ciencia), contingentes y particulares;
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luego la ciencia no se puede referir a las cosas sensibles sino a
entidades que no cambian (a las que Platón llamará “Ideas”):
Platón consideró que las matemáticas son un ejemplo de saber tan excelente
como el citado y puesto que es un saber real, un saber absoluto que de
hecho poseemos, necesariamente tienen que existir entidades absolutas,
eternas, a las que propiamente se refiera dicho saber. Pero en realidad la
ciencia que busca Platón no es la matemática sino otra más excelente si
cabe: la filosofía o dialéctica, entendida como conocimiento puramente
racional de las Ideas no matemáticas, de sus relaciones esenciales y más
aún de la Idea fundamental o Idea del Bien.
Ver “grados de conocimiento” y “teoría de las Ideas”.
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