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Tropos
Aunque Aristóteles llamó tropos a los diversos modos del silogismo, con
esta palabra nos referimos habitualmente a los argumentos utilizados por
el escepticismo griego para demostrar la imposibilidad de todo tipo de
conocimiento y por consiguiente la necesidad de suspender el juicio (epojé).
Muchos de estos argumentos subrayaban la existencia de distintas y
contradictorias experiencias de conocimiento entre los hombres (como
muestran la diversidad de costumbres, leyes y creencias en la vida común y
de opiniones en la filosofía, o las diferentes sensaciones que provocan
los mismos objetos a distintas personas). Otros argumentos destacaban la
influencia de las circunstancias histórico-sociales y de los factores
orgánicos en el conocimiento. Con estos “tropos” los escépticos intentaban
negar la posibilidad de hacer juicios objetivos de la realidad,
reivindicando el subjetivismo y, en los casos más extremos, la abstención
del juicio sobre la realidad o epojé. Los mismos escépticos aceptaron que
con los “tropos” citados, la crítica a la posibilidad del conocimiento era
tan radical que llegaba a poner en cuestión la verdad de la propia teoría;
dice Sexto Empírico respecto de estas argumentaciones: “pueden anularse
por sí mismas, circunscribiéndose ellas mismas con las cosas de que se
dicen, del mismo modo que los medicamentos purgantes no sólo expulsan
humores del cuerpo, sino que se eliminan a sí mismos junto con los
humores”.
Ver “escepticismo”.
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