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Alma del Mundo
O alma cósmica. Para los estoicos y el neoplatonismo, el alma que recorre
y penetra el mundo físico dando racionalidad, perfección y vida a la
totalidad del Universo.
Hylé
Para los estoicos, junto con el pneuma o espíritu, el principio que
compone todas las cosas. La materia entendida como corporeidad y
potencialidad de la que están hechas todas las cosas de la Naturaleza.
Pneuma
Para los estoicos, Dios como espíritu o aliento vital que llena, legisla y
dirige el Universo.
Los estoicos distinguieron dos principios en la realidad: una
materia (hylé)
informe, pura posibilidad y pasividad, y el
Espíritu (Pneuma) o soplo que
da forma, actualidad y movimiento a la materia. Sin embargo no alcanzaron
un concepto del Espíritu como algo radicalmente opuesto a la materia e
inmaterial. Seguramente influidos por la idea de que sólo lo material
puede obrar en la realidad corpórea, lo pensaron compuesto de materia
sutil e invisible. La materia y el espíritu están en todas las cosas, todo
lo real participa en mayor o menor medida de estos dos principios. Esta
tesis implica una concepción panteísta: Dios o el Espíritu está en todas
partes ―es todas partes―, aunque el alma humana sea la expresión más fiel
de su naturaleza.
El Pneuma se puede entender desde diversas perspectivas:
-
como
naturaleza: origen de todo lo vivo y de todo movimiento;
-
como
poder creador y conformador: da ser e inteligibilidad a las
cosas naturales;
-
como
providencia y al mismo tiempo como ley universal: legisla la
totalidad de los acontecimientos del mundo y dirige a las cosas hacia su
propia perfección;
-
como inevitable destino: el nacimiento, duración, muerte y modos de ser
y comportarse de las cosas está trazado de antemano por el pneuma;
-
religiosamente se identifica con la divinidad, llamada
popularmente Zeus;
-
y sobre todo
como Logos: como razón que domina en el mundo.
Ver “logos espermatikós”.
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