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Escepticismo
Corriente filosófica del helenismo para la que es imposible alcanzar la
verdad. Contraria al dogmatismo estoico, su propuesta filosófica será en
el tema del conocimiento el subjetivismo y en los casos más extremos la
epojé o ausencia de juicio sobre las cosas, y en la vida práctica la
apatía o ausencia de pasiones, deseos y emociones.
Del término griego sképsis, indagación, revisión cuidadosa, duda. Podemos
entender el escepticismo de dos modos, uno general y uno más estricto o
particular. En un sentido general, llamamos escepticismo a toda concepción
para la cual no es posible conocer la verdad. En la historia de la
filosofía encontramos muchas y variadas formas de escepticismo. Una de
ellas es precisamente la que se refiere el término en el sentido estricto
o particular: escepticismo como corriente histórica que surge y se
desarrolla durante el helenismo y en los primeros siglos del mundo romano
(ss. IV a. C.- II d. C.). Este movimiento estuvo influido por los sofistas
y en algunos casos, como el de Arcesilao, por el punto de vista platónico
de la incognoscibilidad del mundo sensible. Otro motivo fue el
enfrentamiento contra la rígida dogmática estoica.
Los temas más importantes criticados por los escépticos fueron los
siguientes:
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La religión: se enfrentaron tanto a la religión popular politeísta como
al concepto filosófico de lo divino, particularmente el estoico. En su
crítica básica a la religión resuena un cierto eco de Jenófanes de
Colofón: tanto la religión popular como la filosófica son consecuencia de
la antropomorfización. En el caso de la crítica a la teología estoica,
creyeron que las pruebas de la existencia de Dios, la concepción de Dios
como ser vivo y virtuoso y providencial ―creencia incompatible según el
escéptico Carnéades con la existencia de las enfermedades y los desastres
naturales―, y la adivinación, carecían de fundamento o eran absurdas o
supersticiones. No fueron tanto ateos ―puesto que el ateo cree saber que
dios no existe― como agnósticos.
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Crítica a la posibilidad del conocimiento: su negativa a aceptar el
conocimiento sensible o perceptual y el racional se basa en la existencia
de diferentes experiencias de conocimiento entre los hombres: las
impresiones de los sentidos son distintas en cada hombre; las opiniones
consecuencia del ejercicio de la razón también son distintas y
frecuentemente opuestas. Negaron la existencia de las representaciones
catalépticas (las representaciones que según los estoicos eran el criterio
de verdad por su autoevidencia). Una consecuencia de este punto de vista
es el subjetivismo, la imposibilidad de alcanzar el conocimiento de la
auténtica realidad que esté a la base de nuestra experiencia subjetiva del
mundo: no podemos decir “la nieve es blanca”, “la miel es dulce”, sino “en
este momento la nieve me parece blanca”; “la miel me sabe dulce”.
El escepticismo es en algunos casos tan radical que incluye al propio
escepticismo: ni siquiera sabemos con certeza si el propio escepticismo es
verdadero, dijeron Arcesilao y Carnéades.
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Crítica a la ética objetiva: la diversidad y oposición de opiniones de
los distintos pueblos respecto de lo correcto e incorrecto, de lo justo e
injusto, del bien y del mal muestra que no existe el bien objetivo, que
los valores morales, la justicia y el derecho son convencionales. No
existe el bien o mal en sí mismo o absoluto.
Consecuencia: subjetivismo ético: no podemos decir cómo es el bien sino
cómo nos parece.
CONSECUENCIAS GENERALES
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En el ámbito del conocimiento: puesto que nada se puede conocer y todo
es incierto la posición más coherente es la de la aphasía o suspensión de
todo discurso (aunque paradójicamente no renunciaron a ello y todos ellos
eran hábiles y temidos “disputadores”) y la epojé, no afirmar de una cosa
ni una determinada tesis ni su contraria, renunciar a toda opinión. Tal
vez como consecuencia de este punto de vista algunos, como Pirrón y
Arcesilao, no escribieron nada.
Aunque el relativismo y el subjetivismo no son teorías totalmente
idénticas al escepticismo, algunos escépticos de esta época también
defendieron tesis relativistas o creyeron que todas las cosas son
subjetivas.
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En la esfera práctica: de la epojé nace la ausencia de pasiones (apatía)
y la ataraxia (indiferencia, quietud, imperturbabilidad), los estados
anímicos que pueden garantizar al sabio la felicidad. Curiosamente el
resultado del escéptico antiguo en esta esfera es el mismo al de Epicuro y
más aún al estoico: el sabio es el hombre sereno, dueño de sus propias
pasiones y deseos, a los que consigue reducir, y ajeno al habitual
perjuicio que tiene en los otros seres humanos las circunstancias
exteriores adversas. Sin embargo algunos escépticos, como Arcesilao y
Carnéades, no llevaron el escepticismo radical a la vida práctica y
defendieron una cierto probabilismo: las acciones adecuadas son aquellas
que de forma más verosímil pueden acercarnos a la felicidad. Nuestros
criterios de conducta deben evitar el dogmatismo, deben ser hipotéticos y
en gran medida fieles a la tradición, el hábito y la costumbre.
FASES del escepticismo como corriente filosófica
I. PIRRONISMO (escepticismo antiguo) (segunda mitad del s. IV y el s. III
a. C.)
A. Pirrón
(365-275 a. C.)
B. y su discípulo Timón de Flionte (325-235 a. C.)
II. ESCEPTICISMO DE LA ACADEMIA DE PLATÓN (ss. III y II a. C.)
A. Academia Media: Arcesilao (315-241 a. C.)
B. Academia Nueva:
Carnéades (214-129 a. C)
III. NEOESCEPTICISMO
(s. I a. C- s. II d. C.)
A. el neopirronismo dialéctico de
1. Enesidemo (s. I a. C.)
2. Agripa (s. I a. C.)
B. neopirronismo de Sexto Empírico
(180-220 d. C.)
Ver “epojé” y “tropos”.
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