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Epojé
Suspensión del juicio sobre la realidad.
Este término aparece en la corriente escéptica para designar la única
actitud razonable ―según este punto de vista― que debemos tener respecto
del conocimiento. Sexto Empírico la define como “ese estado de reposo
mental por el cual ni afirmamos ni negamos”. Los escépticos griegos más
radicales consideraron que nada se podía conocer, que todo tipo de
conocimiento se puede poner en cuestión. Cuando afirmamos algo estamos
suponiendo que es verdad lo que decimos (como cuando afirmamos “Dios
existe”, estamos suponiendo que el juicio “Dios existe” es verdadero);
pero también cuando negamos algo estamos suponiendo que algo es verdadero,
en este caso un juicio negativo (como cuando el ateo afirma “Dios no
existe”, pues está suponiendo que el juicio negativo “Dios no existe” es
verdadero). Por ello, si consideramos que nada se puede conocer, la
actitud más honesta es no realizar juicio alguno sobre las cosas, ni para
afirmar ni para negar que éstas sean de un modo u otro. Precisamente, con
la palabra “epojé” los escépticos se refirieron a la conveniencia de no
enjuiciar nada ni afirmando ni negando.
Aristóteles consideró que esta actitud escéptica cuando se la lleva hasta
el final es absurda por dos razones:
-
al hombre le es imposible no
emitir un juicio sobre las cosas, y;
-
porque el propio escepticismo
es un juicio u opinión sobre el conocimiento, juicio que los propios
escépticos parecen considerar verdadero.
Según Aristóteles la posición más coherente sería el dejar de hablar e
incluso de pensar puesto que todo hablar o pensar consiste en afirmar ―o
negar― algo y tiene a su base la presunción de que lo afirmado o negado es
verdadero.
Ver “escepticismo”.
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