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Séneca
4-65 d.C.
 

 

 

Apatía

Estado del espíritu propuesto por los estoicos consistente en la indiferencia emocional ante los avatares de nuestra existencia. Ausencia de pasiones.

      Etimológicamente esta palabra designa la ausencia de pasiones (páthos = pasión). Los filósofos estoicos consideraron que la felicidad sólo podía alcanzarse cuando se consigue una disposición de ánimo gracias a la cual el sujeto es indiferente emocionalmente ante los sucesos o acontecimientos que le tocan vivir. Marco Aurelio expresa gráficamente este punto de vista en sus “Meditaciones”: “Has de ser como una roca en la que se estrellan todas la olas. Ella está firme y el oleaje se amansa en su derredor”; “El primero precepto: no te dejes impresionar por nada”. Cuando los distintos avatares de nuestra vida no despiertan en nosotros pasión o emoción alguna, alcanzamos la tranquilidad espiritual y conseguimos la máxima felicidad que nos cabe esperar. Un eco de esta frialdad de carácter e indiferencia ante las circunstancias adversas lo encontramos en frases del tipo “soportar con estoicismo el sufrimiento”, “tomarse las cosas con filosofía”.
      La ética estoica consideró las pasiones y emociones como algo malo e irracional ―y por lo tanto a eliminar de la vida humana―. Frente a esta concepción, la ética aristotélico-tomista tiende a pensar que las pasiones son indiferentes desde el punto de vista moral, siendo malas solo cuando son excesivas y llevan a que el sujeto pierda el control y le predisponga a cometer acciones incorrectas.

      Ver “ataraxia”.     

 

 

TEXTOS FILOSOFÍA HELENÍSTICA

 

      
    Debo morir. Pero ¿he de morir lamentándome?. Debo estar encarcelado. Pero ¿tengo que gemir también?. Es menester que sufra el destierro. ¿Puede alguien impedirme entonces que vaya con una sonrisa y con buen ánimo y en paz?. "Dime el secreto". Me niego a decirlo, porque eso está en mi poder. "Pues te encadenaré." ¿Qué hablas compañero?, ¿Encadenarme?. Mi pierna encadenarás, sí, pero mi voluntad no; ni siquiera Zeus puede conquistar esta. "Te meteré en prisión. Mi parte corporal, querrás decir. "Te degollaré". ¿Y qué? ¿Cuando te declaré jamás que yo era el único hombre en el mundo que no podía ser degollado?. Estos son los pensamientos que los que buscan la filosofía debieran ponderar, estas son las lecciones que debieran escribir día a día, en estas tendrían que ejercitarse."

    Si comprendemos que la virtud es el único verdadero bien, veremos que ningún mal real puede sobrevenirnos.

     Piensa que te has de conducir en tu vida como en un convite. ¿Sabes qué has de hacer allí? ¿Te llega a ti algo de lo que se reparte?. Extiende la mano y tómalo modestamente. ¿Pasó de largo?. No quieras arrebatarlo. ¿Aún no ha llegado?. No excites el apetito desde lejos con ansia baja; aguarda que llegue a ti. Así condúcete con los hijos; así con la mujer; así con los magistrados; así con las riquezas. Y así te harás digno de ser comensal de los dioses. Pero si aún a lo que se te concede y ofrece no echas mano, sino que lo dejas generosamente pasar, entonces no sólo serás comensal de los dioses, sino colega y participe de su reino. Porque Diógenes y Hércules y otros semejantes obraron así fueron como dioses y por tales se les tenía.

Epicteto

 

Edición en papel:
Historia de la Filosofía. Volumen 1: Filosofía Griega.
Javier Echegoyen Olleta. Editorial Edinumen.