Debo morir. Pero ¿he de morir lamentándome?. Debo estar
encarcelado. Pero ¿tengo que gemir también?. Es menester que
sufra el destierro. ¿Puede alguien impedirme entonces que
vaya con una sonrisa y con buen ánimo y en paz?. "Dime el
secreto". Me niego a decirlo, porque eso está en mi poder.
"Pues te encadenaré." ¿Qué hablas compañero?, ¿Encadenarme?.
Mi pierna encadenarás, sí, pero mi voluntad no; ni siquiera
Zeus puede conquistar esta. "Te meteré en prisión. Mi parte
corporal, querrás decir. "Te degollaré". ¿Y qué? ¿Cuando te
declaré jamás que yo era el único hombre en el mundo que no
podía ser degollado?. Estos son los pensamientos que los que
buscan la filosofía debieran ponderar, estas son las
lecciones que debieran escribir día a día, en estas tendrían
que ejercitarse."
Si comprendemos que la virtud es el único verdadero bien,
veremos que ningún mal real puede sobrevenirnos.
Piensa que te has de conducir en tu vida como en un convite.
¿Sabes qué has de hacer allí? ¿Te llega a ti algo de lo que
se reparte?. Extiende la mano y tómalo modestamente. ¿Pasó
de largo?. No quieras arrebatarlo. ¿Aún no ha llegado?. No
excites el apetito desde lejos con ansia baja; aguarda que
llegue a ti. Así condúcete con los hijos; así con la mujer;
así con los magistrados; así con las riquezas. Y así te
harás digno de ser comensal de los dioses. Pero si aún a lo
que se te concede y ofrece no echas mano, sino que lo dejas
generosamente pasar, entonces no sólo serás comensal de los
dioses, sino colega y participe de su reino. Porque Diógenes
y Hércules y otros semejantes obraron así fueron como dioses
y por tales se les tenía.
Epicteto