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Escuela de Atenas
(detalle: Aristóteles)
Rafael - 1509-1510 |
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Virtud Moral
Las virtudes morales son las perfecciones del alma y más exactamente de la
voluntad y del carácter.
Aristóteles define la virtud moral como una "disposición voluntaria
adquirida (hábito) dirigida por la razón y que consiste en el término
medio entre dos vicios". En esta definición encontramos las tesis éticas
fundamentales de este autor:
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La cuestión que preocupaba a Platón en Menón relativa a si la virtud es
un don divino, se encuentra en los hombres por naturaleza o es posible su
aprendizaje, la resuelve Aristóteles indicando que
la virtud se puede
aprender, no depende de la naturaleza y no es una disposición innata sino
del ejercicio de la libertad.
-
La virtud es un hábito,
es decir una disposición que se crea en nosotros para la realización de
una tarea o actividad y es consecuencia del ejercicio o repetición:
nos hacemos justos practicando la justicia, generosos practicando la
generosidad, valientes practicando la valentía.
-
La virtud moral se realiza
en un sujeto a partir de lo que su razón le enseña como bueno; para la
vida buena es necesaria la perfección de la razón (como ya habían señalado
Sócrates y Platón) de ahí que la virtud intelectual que llamamos prudencia
sea fundamental también en el mundo moral; sin embargo, Aristóteles no
defiende un intelectualismo moral radical pues no cree (como parece que
era el caso de Sócrates) que para la vida buena sea necesario y suficiente
que la razón nos sepa mostrar la conducta justa. En este punto Aristóteles
se acerca al sentido común al indicar que si la voluntad de una persona no
es buena, si no ha sido disciplinada y entrenada para la realización de lo
correcto, aunque la razón le enseñe lo que es preciso hacer, es improbable
que dicha persona lo haga.
-
La virtud consiste en saber dar con el término medio entre dos extremos,
extremos que por ser tales son vicios; Aristóteles distingue entre el
"término medio de la cosa" y el "término medio para nosotros"; el término
medio es siempre de algo que posee magnitud, y es término medio en
relación a la cosa cuando se la examina desde un punto de vista puramente
matemático (así, el 6 es el término medio entre 10 y 2), dista lo mismo de
cualquiera de los extremos, y es una sola e idéntica en todas las cosas;
pero para establecer lo que es mucho o poco en asuntos relativos al bien
de las personas es preciso atender a las circunstancias, al sujeto que
realiza la acción, sus necesidades y posibilidades, y para ello introduce
Aristóteles la idea del término medio respecto a nosotros: en la moralidad
el término medio se predica de las pasiones, los sentimientos y las
acciones pues, dice este filósofo, en el temor, el atrevimiento, la
apetencia, la ira, la compasión, y en general en el placer y el dolor
caben el más y el menos, y ninguno de los dos está bien. El término medio
es lo que no sobra ni falta, y no es único ni igual para todos. Parece
claro, por ejemplo, que respecto de ser buen estudiante lo que para unos
es muchas horas de estudio para otros es poco, y establecer el tiempo
adecuado depende de las circunstancias y de las personas; o que, en
relación con la humildad o el descaro, no hay un término matemático que
corresponda a la conducta válida en todo momento y lugar pues en unas
circunstancias lo correcto será mostrarse efusivo y cordial y en otras
mantener una cierta distancia y no demasiada emotividad. En resumen, y
utilizando las propias palabras de Aristóteles, si se vive la pasión o el
sentimiento o se realiza la acción "cuando es debido, y por aquellas cosas
y respecto a aquellas personas y en vista de aquello y de la manera que se
debe, entonces hay término medio y excelente, y en esto consiste la
virtud".
Sin embargo, Aristóteles también afirmará que no toda acción ni toda
pasión admite el término medio, pues hay cosas malas en sí mismas:
pasiones malas en sí mismas son la malignidad, la desvergüenza y la
envidia, y malas acciones en sí mismas el adulterio, el robo y el
homicidio.
Como ejemplos de virtud cabe señalar el valor (medio entre la temeridad y
la cobardía), la templanza (medio entre la intemperancia o libertinaje y
la insensibilidad); la virtud más importante es la justicia.
Ver
"virtud", "virtud intelectual".
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TEXTOS DE ARISTÓTELES
Aristóteles
presenta la noción de virtud moral como perfección del alma,
expresión de la libertad de la voluntad y término medio entre dos
extremos viciosos.
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Comencemos por
sentar, que toda virtud es, respecto a la cosa sobre que recae, lo
que completa la buena disposición de la misma y le asegura la
ejecución perfecta de la obra que le es propia. Así, por ejemplo, la
virtud del ojo hace que el ojo sea bueno, y que realice como debe su
función; porque gracias a la virtud del ojo se ve bien. La misma
observación, si se quiere, tiene lugar con la virtud del caballo;
ella es la que le hace buen caballo, a propósito para la carrera,
para conducir al jinete y para sostener el choque de los enemigos.
Si sucede así en todas las cosas, la virtud en el hombre será esta
manera de ser moral, que hace de él un hombre bueno, un hombre de
bien, y gracias a la cual sabrá realizar la obra que le es propia.
Ya hemos dicho cómo el hombre puede conseguir
esto; pero nuestro pensamiento se hará más evidente aún, cuando
hayamos visto cuál es la verdadera naturaleza de la virtud.
En toda cuantidad continua y divisible,
pueden distinguirse tres cosas: primero el más; después el menos, y
en fin, lo igual; y estas distinciones pueden hacerse o con relación
al objeto mismo, o con relación a nosotros. Lo igual es una especie
de término intermedio entre el exceso y el defecto, entre lo más y
lo menos. El medio, cuando se trata de una cosa, es el punto que se
encuentra a igual distancia de las dos extremidades, el cual es uno
y el mismo en todos los casos. Pero cuando se trata del hombre,
cuando se trata de nosotros, el medio es lo que no peca, ni por
exceso, ni por defecto; y esta medida igual está muy distante de ser
una ni la misma para todos los hombres.
(...) Hablo aquí de la virtud moral; porque ella
es la que concierne a las pasiones y a los actos del hombre, y en
nuestros actos y en nuestras pasiones es donde se dan, ya el exceso,
ya el defecto, ya el justo medio. Así, por ejemplo, en los
sentimientos de miedo y de audacia, de deseo y de aversión, de
cólera y de compasión, en una palabra, en los sentimientos de placer
y dolor se dan el más y el menos; y ninguno de estos sentimientos
opuestos son buenos. Pero saber ponerlos a prueba como conviene,
según las circunstancias, según las cosas, según las personas, según
la causa, y saber conservar en ellas la verdadera medida, este es el
medio, esta es la perfección que sólo se encuentra en la virtud.
Con los actos sucede absolutamente lo mismo que con las
pasiones: pueden pecar por exceso o por defecto, o encontrar un
justo medio. Ahora bien, la virtud se manifiesta en las pasiones y
en los actos; y para las pasiones y los actos el exceso en más es
una falta; el exceso en menos es igualmente reprensible; el medio
únicamente es digno de alabanza, porque el sólo está en la exacta y
debida medida; y estas dos condiciones constituyen el privilegio de
la virtud. Y así, la virtud es una especie de medio, puesto que el
medio es el fin que ella busca sin cesar.
Además, puede uno conducirse mal de mil maneras diferentes;
porque el mal pertenece a lo infinito, como oportunamente lo han
representado los pitagóricos; pero el bien pertenece a lo finito,
puesto que no puede uno conducirse bien sino de una sola manera. He
aquí cómo el mal es tan fácil y el bien, por lo contrario, tan
difícil; porque, en efecto, es fácil no lograr una cosa, y difícil
conseguirla. He aquí también, por qué el exceso y el defecto
pertenecen juntos al vicio; mientras que sólo el medio pertenece a
la virtud:
"Es uno bueno por un sólo camino; malo, por mil."
Por lo tanto, la virtud es un hábito, una
cualidad que depende de nuestra voluntad, consistiendo en este medio
que hace relación a nosotros, y que está regulado por la razón en la
forma que lo regularía el hombre verdaderamente sabio. La virtud es
un medio entre dos vicios, que pecan, uno por exceso, otro por
defecto; y como los vicios consisten en que los unos traspasan la
medida que es preciso guardar, y los otros permanecen por bajo de
esta medida, ya respecto de nuestras acciones, ya respecto de
nuestros sentimientos, la virtud consiste, por lo contrario, en
encontrar el medio para los unos y para los otros, y mantenerse en
él dándole la preferencia.
He aquí por qué la virtud, tomada en su esencia y bajo
el punto de vista de la definición que expresa lo que ella es, debe
mirársela como un medio. Pero con relación a la perfección y al
bien, la virtud es un extremo y una cúspide.
Aristóteles,
Moral a Nicómaco, Libro Segundo, VI (Biblioteca Filosófica. Obras filosóficas de Aristóteles. Volumen
1. Traducción: Patricio de Azcárate)
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Edición en papel:
Historia de la Filosofía. Volumen 1: Filosofía
Griega.
Javier Echegoyen Olleta. Editorial Edinumen. |
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