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Escuela de Atenas
(detalle: Aristóteles)
Rafael - 1509-1510 |
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Teleología
Doctrina que considera indispensable para la comprensión de la realidad la
referencia a los fines o motivos por los que ocurre algo.
(No confundir con "teología"). Teleología o finalismo: de logos (teoría,
explicación) y telos (fin). Los filósofos han presentado dos teorías
opuestas para la comprensión de los cambios que ocurren en la Naturaleza:
la mecanicista y la finalista o teleológica. La explicación teleológica
mantiene que sólo podemos comprender el cambio si nos referimos (además de
a la causa eficiente, única causa a la que se refiere la explicación
mecanicista) a la causa final. Según la filosofía aristotélica las cosas
del mundo y los cambios que les ocurren pueden ser bien por naturaleza,
bien por el arte o técnica, bien por azar. Excluyendo los que ocurren por
azar, los otros dos tipos de cosas y de cambios exigen la referencia a una
finalidad: los seres artificiales tienen fines puesto que han sido
construidos para algo, y lo que hacen lo hacen para cumplir su función; en
el caso de las cosas naturales es importante observar que la finalidad no
se limita a la esfera humana, en donde se muestra con claridad pues lo que
los hombres hacemos lo hacemos por algo; es característico del punto de
vista aristotélico ―y posteriormente también de Sto. Tomás― la defensa de
la existencia de finalidad en todo objeto natural y en los cambios o
movimientos naturales: así, el fin de la semilla es convertirse en árbol,
como el fin del niño es ser hombre; cada ser natural tiene una finalidad
que está determinada por su forma o esencia y a la cual aspira y de la que
se dice que está en potencia. Incluso los seres inorgánicos manifiestan
fines en sus movimientos pues aspiran a situarse en su lugar natural
(cuando una piedra cae se mueve con la finalidad de estar en el suelo, que
es su lugar natural, cuando el humo asciende lo hace para situarse arriba,
que es su lugar natural...).
Ver "fin", “movimiento” y “naturaleza”.
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TEXTOS DE ARISTÓTELES
En el siguiente
texto de su obra Física, Aristóteles defiende la
concepción finalista o teleológica de la naturaleza,
señalando la imposibilidad de aceptar que los fenómenos
naturales puedan descansar en la casualidad.
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Porque las cosas mencionadas, y todas las que son por
naturaleza, llegan a ser siempre o en la mayoría de los casos,
lo que no sucede en los hechos debidos a la suerte o a la
casualidad. Pues no parece un resultado de la suerte ni de una
mera coincidencia el hecho de que llueva a menudo durante el
invierno, pero sí durante el verano; ni que haga calor en
verano, pero sí en invierno. Así pues, ya que se piensa que las
cosas suceden o por coincidencia o por un fin, y puesto que no
es posible que sucedan por coincidencia ni que se deban a la
casualidad, sucederán entonces por un fin. Ahora bien, todas
estas cosas y otras similares son por naturaleza, como lo
admitirían los que mantienen la anterior argumentación. Luego en
las cosas que llegan a ser y son por naturaleza hay una causa
final.
Además, en todo lo que hay un fin, cuanto
se hace en las etapas sucesivamente anteriores se cumple en
función de tal fin. Pues las cosas están hechas de la manera en
que su naturaleza dispuso que fuesen hechas, y su naturaleza
dispuso que fuesen hechas de la manera en que están hechas, si
nada lo impide. Pero están hechas para algo. Luego han sido
hechas por la naturaleza para ser tales como son. Por ejemplo,
si una casa hubiese sido generada por la naturaleza, habría sido
generada tal como lo está ahora por el arte. Y si las cosas por
naturaleza fuesen generadas no sólo por la naturaleza sino
también por el arte, serían generadas tales como lo están ahora
por la naturaleza. Así, cada una espera la otra. En general, en
algunos casos el arte completa lo que la naturaleza no puede
llevar a término, en otros imita a la naturaleza. Por lo tanto,
si las cosas producidas por el arte están hechas con vistas a un
fin, es evidente que también lo están las producidas por la
naturaleza; pues lo anterior se encuentra referido a lo que es
posterior tanto en las cosas artificiales como en las cosas
naturales.
Aristóteles,
Física, Libro Segundo, VIII (Planeta de Agostini,
Editorial Gredos, S.A. (1995), Biblioteca Clásica Gredos.
Traducción: Guillermo R. de Echandía)
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Edición en papel:
Historia de la Filosofía. Volumen 1: Filosofía
Griega.
Javier Echegoyen Olleta. Editorial Edinumen. |
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