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Escuela de Atenas
(detalle: Aristóteles)
Rafael - 1509-1510 |
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Alma
Principio de vida en los seres
vivos.
Este palabra castellana es la traducción del término latino anima
(aire, aliento, respiración), término sinónimo de spiritus (en
griego pneuma). Sin embargo Platón y Aristóteles utilizaron con más
frecuencia el vocablo "psyché" (de donde vienen nuestras palabras
"psicología" y "psíquico").
En el mundo griego encontramos dos formas de entender la noción de alma:
-
aquello que nos permite
alcanzar el conocimiento y la ciencia, nos acerca a los dioses y nos
diferencia del resto de seres (incluidos animales):
alma como principio de racionalidad;
-
aquello que se encuentra en
los seres vivos gracias a lo cual dichos seres son capaces de realizar
actividades vitales y se diferencian de los seres puramente inertes:
alma como principio de vida.
Todos los filósofos griegos aceptaron estas dos dimensiones en el alma
humana, pero unos subrayaron un aspecto y otros otro; por ejemplo, Platón
destaca la primera dimensión, defendiendo su carácter divino e inmortal;
sin embargo Aristóteles va a subrayar la segunda (pero sin olvidar
totalmente la primera, como se verá en relación con el alma intelectiva) y
propone las siguientes definiciones del alma:
Al entender de este modo la noción de alma Aristóteles estará obligado a
admitir la existencia del alma no sólo en los hombres sino también en los
animales y las plantas. Puesto que el alma es principio de vida y existen
distintos niveles de vitalidad, habrá también distintas almas, o partes
del alma o funciones del alma. Por ello, Aristóteles distingue la
vegetativa, la sensitiva y la intelectiva. Hay que tener cuidado en
este punto: en los animales encontramos el alma vegetativa y el alma
sensitiva y en los hombres el alma vegetativa, la sensitiva y la
intelectiva, pero en realidad no se trata de que en los animales haya dos
almas y en los hombres tres, sino más bien de un alma con dos funciones
(la vegetativa y la sensitiva) en el caso de los animales y con tres
funciones en el caso de los hombres (la vegetativa, la sensitiva y la
intelectiva). De este modo se puede salvar la conciencia de la identidad y
unidad que encontramos en nuestra vida psíquica, pues no creemos que sea
un sujeto el que desea comer y otro el que piensa el modo de realizar ese
deseo sino que se trata del mismo sujeto que vive distintas actividades.
Ver “alma intelectiva,
alma vegetativa y alma sensitiva", "alma" en el
Diccionario filosófico
de Voltaire, y
alma y
apetito en el Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano.
Aristóteles - Esquema de su pensamiento
- Resumen de la filosofía aristotélica para la preparación de la PAU
(prueba de acceso a la universidad)
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TEXTOS DE ARISTÓTELES
Aristóteles nos ofrece en los textos siguientes de su obra
Acerca
del alma varias de las definiciones que corresponden al alma: el alma como principio de vida, la entelequia o acto
de los seres vivos, el acto de los cuerpos que tienen vida en
potencia...
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Ahora bien, entre los cuerpos
naturales los hay que tienen vida y los hay que no la
tienen; y solemos llamar vida a la autoalimentación, 15 al
crecimiento y al envejecimiento. De donde resulta que todo
cuerpo natural que participa de la vida es entidad, pero
entidad en el sentido de entidad compuesta. Y puesto que se
trata de un cuerpo de tal tipo -a saber, que tiene vida- no
es posible que el cuerpo sea el alma: y es que el cuerpo no
es de las cosas que se dicen de un sujeto, antes al
contrario, realiza la función de sujeto y materia. Luego el alma
es necesariamente entidad en cuanto forma específica de un
cuerpo natural que en potencia tiene vida. Ahora bien, la
entidad es entelequia, luego el alma es entelequia de tal
cuerpo. (...)
Queda expuesto, por tanto, de manera general qué
es el alma, a saber, la entidad definitoria, esto es, la esencia
de tal tipo de cuerpo. Supongamos que un instrumento cualquiera
-por ejemplo, un hacha- fuera un cuerpo natural: en tal caso el
«ser hacha» sería su entidad y, por tanto, su alma, y quitada
ésta no sería ya un hacha a no ser de palabra. Al margen de
nuestra suposición es realmente, sin embargo, un hacha: es que
el alma no es esencia y definición de un cuerpo de este tipo,
sino de un cuerpo natural de tal cualidad que posee en sí mismo
el principio del movimiento y del reposo.
Aristóteles,
Acerca del alma, Libro Segundo, I (Biblioteca Clásica
Gredos. Traducción: Tomás Calvo Martínez)
(...)
el alma es aquello por lo que vivimos, sentimos y razonamos
primaria y radicalmente. Luego habrá de ser definición y forma
específica, que no materia y sujeto. En efecto: dado que, como
ya hemos dicho, la entidad se entiende de tres maneras —bien
como forma, bien como materia, bien como el compuesto de ambas—
y que, por lo demás, la materia es potencia mientras que la
forma es entelequia y puesto que, en fin, el compuesto de ambas
es el ser animado, el cuerpo no constituye la entelequia del
alma, sino que, al contrario, ésta constituye la entelequia de
un cuerpo. Precisamente por esto están en lo cierto cuantos
opinan que el alma ni se da sin un cuerpo ni es en sí misma un
cuerpo. Cuerpo, desde luego, no es, pero sí, algo del cuerpo, y
de ahí que se dé en un cuerpo y, más precisamente, en un
determinado tipo de cuerpo (...) Resulta ser así, además, por
definición: pues en cada caso la entelequia se produce en el
sujeto que está en potencia y, por tanto, en la materia
adecuada. Así pues, de todo esto se deduce con evidencia que el
alma es entelequia y forma de aquel sujeto que tiene la
posibilidad de convertirse en un ser de tal tipo.
Aristóteles,
Acerca del alma, Libro Segundo, II (Biblioteca Clásica
Gredos. Traducción: Tomás Calvo Martínez)
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Índice general del tema
Aristóteles
Edición en papel:
Historia de la Filosofía. Volumen 1: Filosofía
Griega.
Javier Echegoyen Olleta. Editorial Edinumen. |
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