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Teoría Figurativa O Pictórica Del Significado
Teoría
propuesta por Wittgenstein para explicar cómo el lenguaje puede
referirse al mundo y describirlo. Consiste en considerar que el lenguaje
es una representación isomórfica o modelo del mundo.
Tanto nuestro
lenguaje como nuestro pensamiento tienen dos peculiaridades que sin duda
están relacionadas pero que son distintas: con nuestro lenguaje nos
referimos a las cosas y con él decimos algo de ellas; llamamos a la
primera de estas capacidades del lenguaje referencia y a la
segunda sentido o significado: las proposiciones “Wittgenstein
construyó una cabaña en Noruega” y “Wittgenstein fue maestro de escuela
en Austria”, tienen el mismo referente, se refieren a la misma entidad,
Wittgenstein, pero dicen cosas distintas, tienen el mismo referente pero
distinto sentido. Los filósofos han intentado comprender cómo es
posible que con el lenguaje y con el pensamiento podamos referirnos a
las cosas del mundo y decir algo de ellas, y han propuesto diversas
teorías para entender este hecho; la que Wittgenstein propone en el
“Tractatus” ha recibido el título de “teoría pictórica o figurativa
del significado”.
En lo esencial
esta teoría nos dice que nuestro lenguaje y nuestro pensamiento
tienen sentido y referencia porque son pinturas, figuras o
representaciones de las cosas del mundo. Llamamos “representación” a
toda realidad que sustituye, imita o refleja a otra. Un cuadro puede
“representar” un paisaje, un retrato a la persona retratada, un mapa las
calles de la ciudad, una partitura la música que con ella podemos
interpretar... Wittgenstein señala que con frecuencia nos hacemos
representaciones de las cosas. Emplea el término “Bild” (y “Abbildung”)
y el verbo “abbilden”. Las traducciones más frecuentes para “Bild” y
“Abbildung” son “pintura”, “figura” y para “abbilden” “pintar”,
“figurar”, aunque estos términos relacionan en exceso el concepto de
“Bild” con la representación mediante imágenes, razón por la que otros
prefieren la traducción “representación isomórfica”. Ser una figura de
una situación es lo mismo que describirla o que ser un modelo de ella.
Un cuadro, un mapa, una maqueta, una partitura, el lenguaje escrito y
nuestro pensamiento son realidades semejantes en varios aspectos
fundamentales:
1) son representaciones:
nos sirven para representar algo distinto a ellas mismas, están en lugar
de otras cosas;
2)
pero son representaciones isomórficas
(representaciones que tienen la misma forma que lo representado), y,
como tales, tienen las siguientes características:
-
son
realidades compuestas, constan de elementos;
-
a cada
elemento representado corresponde un elemento en la representación;
-
a las
relaciones que hay entre los elementos del hecho corresponden relaciones
entre los elementos de la representación.
En toda
representación isomórfica (“Bild”), Wittgenstein distingue los
siguientes aspectos:
-
la
forma de representación
(“Form der Abbildung”): es el
peculiar modo que tiene una figura de representar la realidad: un cuadro
representa la realidad de un modo distinto que una escultura, una
maqueta o una proposición. Y en función de la forma de representación la
figura podrá expresar o reflejar distintos aspectos de la realidad: las
pinturas conseguirán reproducir los colores de la realidad, las
representaciones como las maquetas serán capaces de reproducir las
dimensiones espaciales (tamaños, formas, ancho, largo, profundidad,...)
del objeto. (“Tractatus”, 2.171); la forma de representación expresa
también la posibilidad de que exista lo representado: ello quiere
decir que una figura material expresa la posibilidad de que exista algo
material, una figura coloreada la de que exista algo coloreado, etc.;
-
la
relación figurativa (“die abbildende Beziehung”): las
representaciones isomórficas (un cuadro, una proposición) están
vinculadas con la realidad a la que sustituyen; “La relación figurativa
consiste en la coordinación de los elementos de la figura y de las
cosas” (2.1514), la relación figurativa es una consecuencia de la
proyección; la proyección es el hecho de referirse una imagen o
forma a una realidad concreta; cuando relacionamos una figura con una
cosa proyectamos dicha figura en la realidad.
¿De qué manera
el pensamiento y el lenguaje pueden representar la realidad? Fijémonos
en el siguiente ejemplo:
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en la arena hay un
círculo
dentro de un rectángulo |

|
“El círculo está
dentro
del rectángulo”
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hecho 1 |
figura 1 |
proposición 1 |
La
figura 1 es una representación isomórfica del hecho 1: es una representación
porque la podemos utilizar para referirnos al hecho 1; y es, además,
isomórfica porque:
-
consta
de elementos (un círculo y un cuadrado);
-
a cada
elemento representado corresponde un elemento en la representación;
-
la
figura 1 no reproduce absolutamente todas las características del hecho
1 (por ejemplo, no reproduce la profundidad del surco del dibujo en la
arena, ni los constitutivos materiales como la arena, ni siquiera su
tamaño), pero sí reproduce las distintas relaciones o proporciones
presentes en la figura. Como la representación es una representación
geométrica y bidimensional solo puede “rescatar” o reproducir los
aspectos de la figura que son propios de esta modalidad de
representación.
Wittgenstein
mantiene que la proposición 1 es también una representación isomórfica (Bild)
del hecho. Pero podemos preguntar ¿qué rasgos de la realidad imita o
reproduce dicha proposición?; no imita los aspectos físicos de la
situación del hecho (la proposición no es de arena), ni tampoco imita
los aspectos geométricos de la figura (el tamaño relativo del cuadrado y
del círculo no se reflejan en la proposición, la palabra “círculo” no
está dentro de la palabra “rectángulo”, por ejemplo), y sin embargo
decimos que mediante ella nos referimos al hecho 1. En la medida en que
se trata de una representación isomórfica, deben estar presentes en ella
las tres condiciones citadas:
1.
Primera condición, ser una representación:
la proposición “El círculo está dentro del rectángulo” es un hecho pero,
a diferencia de otros hechos que no remiten a nada, tiene la
peculiaridad de vincularnos con algo distinto de ella misma, de señalar
uno o varios objetos y describir alguno de los rasgos que les
pertenecen; como una fotografía remite a la persona retratada, la
proposición remite al hecho descrito en ella, es decir, es una
representación y tiene una relación figurativa con el hecho al
que se refiere.
2.
Segunda condición, tener el mismo número de
elementos que la realidad representada:
podría parecer que esta representación no cumple dicha condición pues
aparentemente tiene más elementos: la oración tiene seis palabras y la
cosa representada tiene sólo tres elementos (los objetos rectángulo,
círculo y la relación “estar dentro de”). Para solucionar esta
dificultad Wittgenstein nos dice que toda proposición tiene elementos
esenciales y elementos accidentales; los aspectos esenciales de la
proposición son aquellos que se descubren tras un análisis lógico de la
misma, los aspectos accidentales son aquellas partes de la proposición
que no determinan el significado y dependen de las formas concretas que
cada lengua tiene de expresar dicho significado; el pensamiento presente
en la oración anterior también se podría expresar con la oración
“círculo en rectángulo”, que desde el punto de vista sintáctico no está
bien construida pero que sin embargo recoge el significado de la
oración. Es preciso observar que el aspecto sintáctico no coincide con
el aspecto lógico de la oración, ocurre frecuentemente que el aspecto
sintáctico oculta el aspecto lógico. Wittgenstein mantiene la hipótesis
de que si hiciésemos el análisis lógico de la oración, la representación
que obtendríamos tendría el mismo número de elementos que el estado de
cosas representado; éste es un punto de vista razonable pues en
distintas lenguas el mismo concepto se puede expresar con un número
distinto de palabras (en latín, por ejemplo, utilizamos una sola
palabra para lo que en castellano son tres palabras: “inesse” por
“estar dentro de”).
3.
Tercera condición, ser capaz de reproducir las
relaciones entre los elementos de la realidad representada:
¿qué imita la proposición?; ya se ha dicho que no imita los aspectos
físicos, ni los espaciales; Wittgenstein nos dice que imita o
reproduce los aspectos lógicos de la realidad, el sentido presente en
los hechos; hay algo común entre los hechos y las proposiciones y
los pensamientos: la forma lógica. El mundo es lógico y nuestro
lenguaje y nuestro pensamiento también. La frase “el círculo está dentro
del número pi”, leída de un modo no metafórico, no tiene forma lógica
pues carece de sentido. Y en realidad no es una proposición, ni
propiamente un pensamiento. Que una proposición tenga una forma lógica
quiere decir que los sentidos presentes en ella son compatibles, que es
posible reunirlos, articularlos de modo que puedan referirse a un hecho.
Por esto dice también Wittgenstein que la forma lógica establece la
posibilidad de un hecho, aunque no su realidad. No es posible el
hecho de estar un círculo dentro del número pi, pero sí es posible que
un círculo esté dentro de un rectángulo. Una proposición puede ser
verdadera o falsa, pero para que lo sea primero debe tener sentido, debe
tener una forma lógica; es verdadera si existe realmente el hecho que
era posible, y falsa si dicho hecho no existe. Una figura representa una
situación posible en el espacio lógico. El espacio lógico es
el conjunto de hechos lógicamente posibles. Este espacio lógico
queda delimitado por las leyes de la lógica. No todo lo que se incluye
en el espacio lógico es real. La forma lógica establece que una
proposición puede ser verdadera o falsa, que el hecho es posible, pero
no que el hecho sea real o irreal, ni, por lo tanto, que la proposición
sea realmente verdadera o falsa.
Hay distintos
géneros de formas figurativas (espaciales, materiales, ...) y cada una
representa la realidad a su manera, recogiendo también aspectos de la
realidad distintos, pero todas las formas figurativas participan de un
modo común de representación, la forma lógica (die logische Form)
“Toda figura es también una figura lógica (pero, al contrario, v. g., no
toda figura es espacial)” (“Tractatus”, 2.182). Dado que la forma es
aquello en lo que coincide la representación y la realidad representada,
y que toda representación incluye como forma mínima la forma lógica,
Wittgenstein concluye que la forma lógica es también la forma de la
realidad. (“Tractatus”, 2.18). Esto quiere decir que la realidad
tiene colores, dimensiones espaciales, formas, pero también una
estructura lógica.
Ver
“proposiciones”.
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