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Ludwig Wittgenstein

(1889 - 1951)

 
 

 

Teoría Figurativa O Pictórica Del Significado

Teoría propuesta por Wittgenstein para explicar cómo el lenguaje puede referirse al mundo y describirlo. Consiste en considerar que el lenguaje es una representación isomórfica o modelo del mundo.      

      Tanto nuestro lenguaje como nuestro pensamiento tienen dos peculiaridades que sin duda están relacionadas pero que son distintas: con nuestro lenguaje nos referimos a las cosas y con él decimos algo de ellas; llamamos a la primera de estas capacidades del lenguaje referencia y a la segunda sentido o significado: las proposiciones “Wittgenstein construyó una cabaña en Noruega” y “Wittgenstein fue maestro de escuela en Austria”, tienen el mismo referente, se refieren a la misma entidad, Wittgenstein, pero dicen cosas distintas, tienen el mismo referente pero distinto sentido. Los filósofos han intentado comprender cómo es posible que con el lenguaje y con el pensamiento podamos referirnos a las cosas del mundo y decir algo de ellas, y han propuesto diversas teorías para entender este hecho; la que Wittgenstein propone en el  “Tractatus” ha recibido el título de “teoría pictórica o figurativa del significado”.

      En lo esencial esta teoría nos dice que nuestro lenguaje y nuestro pensamiento tienen sentido y referencia porque son pinturas, figuras o representaciones de las cosas del mundo. Llamamos “representación” a toda realidad que sustituye, imita o refleja a otra. Un cuadro puede “representar” un paisaje, un retrato a la persona retratada, un mapa las calles de la ciudad, una partitura la música que con ella podemos interpretar... Wittgenstein señala que con frecuencia nos hacemos representaciones de las cosas. Emplea el término “Bild” (y “Abbildung”) y el verbo “abbilden”. Las traducciones más frecuentes para “Bild” y “Abbildung” son “pintura”, “figura” y para “abbilden” “pintar”, “figurar”, aunque estos términos relacionan en exceso el concepto de “Bild” con la representación mediante imágenes, razón por la que otros prefieren la traducción “representación isomórfica”. Ser una figura de una situación es lo mismo que describirla o que ser un modelo de ella. Un cuadro, un mapa, una maqueta, una partitura, el lenguaje escrito y nuestro pensamiento son realidades semejantes en varios aspectos fundamentales:

1)  son representaciones: nos sirven para representar algo distinto a ellas mismas, están en lugar de otras cosas;

2) pero son representaciones isomórficas (representaciones que tienen la misma forma que lo representado), y, como tales, tienen las siguientes características: 

  • son realidades compuestas, constan de elementos;

  • a cada elemento representado corresponde un elemento en la representación;

  • a las relaciones que hay entre los elementos del hecho corresponden relaciones entre los elementos de la representación.
     

      En toda representación isomórfica (“Bild”), Wittgenstein distingue los siguientes aspectos:

  • la forma de representación (“Form der Abbildung”): es el peculiar modo que tiene una figura de representar la realidad: un cuadro representa la realidad de un modo distinto que una escultura, una maqueta o una proposición. Y en función de la forma de representación la figura podrá expresar o reflejar distintos aspectos de la realidad: las pinturas conseguirán reproducir los colores de la realidad, las representaciones como las maquetas serán capaces de reproducir las dimensiones espaciales (tamaños, formas, ancho, largo, profundidad,...) del objeto. (“Tractatus”, 2.171); la forma de representación expresa también la posibilidad de que exista lo representado: ello quiere decir que una figura material expresa la posibilidad de que exista algo material, una figura coloreada la de que exista algo coloreado, etc.;

  • la relación figurativa (“die abbildende Beziehung”): las representaciones isomórficas (un cuadro, una proposición) están vinculadas con la realidad a la que sustituyen; “La relación figurativa consiste en la coordinación de los elementos de la figura y de las cosas” (2.1514), la relación figurativa es una consecuencia de la proyección; la proyección es el hecho de referirse una imagen o forma a una realidad concreta; cuando relacionamos una figura con una cosa proyectamos dicha figura en la realidad.

      ¿De qué manera el pensamiento y el lenguaje pueden representar la realidad? Fijémonos en el siguiente ejemplo:
 

en la arena hay un círculo
dentro de un rectángulo 

 

“El círculo está dentro
 del rectángulo”  

 

hecho 1

figura 1

proposición 1

                            

    La figura 1 es una representación isomórfica del hecho 1: es una representación por­que la podemos utilizar para referirnos al hecho 1; y es, además, isomórfica porque:  

  • consta de elementos (un círculo y un cuadrado);

  • a cada elemento representado corresponde un elemento en la representación;

  • la figura 1 no reproduce absolutamente todas las características del hecho 1 (por ejemplo, no reproduce la profundidad del surco del dibujo en la arena, ni los constitutivos materiales como la arena, ni siquiera su tamaño), pero sí reproduce las distintas relaciones o proporciones presentes en la figura. Como la representación es una representación geométrica y bidimensional solo puede “rescatar” o reproducir los aspectos de la figura que son propios de esta modalidad de representación.

      Wittgenstein mantiene que la proposición 1 es también una representación isomórfica (Bild) del hecho. Pero podemos preguntar ¿qué rasgos de la realidad imita o reproduce dicha proposición?; no imita los aspectos físicos de la situación del hecho (la proposición no es de arena), ni tampoco imita los aspectos geométricos de la figura (el tamaño relativo del cuadrado y del círculo no se reflejan en la proposición, la palabra “círculo” no está dentro de la palabra “rectángulo”, por ejemplo), y sin embargo decimos que mediante ella nos referimos al hecho 1. En la medida en que se trata de una representación isomórfica, deben estar presentes en ella las tres condiciones citadas:

1. Primera condición, ser una representación: la proposición “El círculo está dentro del rectángulo” es un hecho pero, a diferencia de otros hechos que no remiten a nada, tiene la peculiaridad de vincularnos con algo distinto de ella misma, de señalar uno o varios objetos y describir alguno de los rasgos que les pertenecen; como una fotografía remite a la persona retratada, la proposición remite al hecho descrito en ella, es decir, es una representación y tiene una relación figurativa con el hecho al que se refiere.

2. Segunda condición, tener el mismo número de elementos que la realidad representada: podría parecer que esta representación no cumple dicha condición pues aparentemente tiene más elementos: la oración tiene seis palabras y la cosa repre­sentada tiene sólo tres elementos (los objetos rectángulo, círculo y la relación “estar dentro de”). Para solucionar esta dificultad Wittgenstein nos dice que toda proposición tiene elementos esenciales y elementos accidentales; los aspectos esenciales de la proposición son aquellos que se descubren tras un análisis lógico de la misma, los aspectos accidentales son aquellas partes de la proposición que no determinan el significado y dependen de las formas concretas que cada lengua tiene de expresar dicho significado; el pensamiento presente en la oración anterior también se podría expresar con la oración “círculo en rectángulo”, que desde el punto de vista sintáctico no está bien construida pero que sin embargo recoge el significado de la oración. Es preciso observar que el aspecto sintáctico no coincide con el aspecto lógico de la oración, ocurre frecuentemente que el aspecto sintáctico oculta el aspecto lógico. Wittgenstein mantiene la hipótesis de que si hiciésemos el análisis lógico de la oración, la representación que obtendríamos tendría el mismo número de elementos que el estado de cosas representado; éste es un punto de vista razonable pues en distintas lenguas el mismo concepto se puede expresar con un número distinto de palabras (en latín, por ejemplo, utilizamos una sola pa­labra para lo que en castellano son tres palabras: “inesse” por “estar dentro de”).

3. Tercera condición, ser capaz de reproducir las relaciones entre los elementos de la realidad representada: ¿qué imita la proposición?; ya se ha dicho que no imita los aspectos físicos, ni los espaciales; Wittgenstein nos dice que imita o reproduce los aspectos lógicos de la realidad, el sentido presente en los hechos; hay algo común entre los hechos y las proposiciones y los pensamientos: la forma lógica. El mundo es lógico y nuestro lenguaje y nuestro pensamiento también. La frase “el círculo está dentro del número pi”, leída de un modo no metafórico, no tiene forma lógica pues carece de sentido. Y en realidad no es una proposición, ni propiamente un pensamiento. Que una proposición tenga una forma lógica quiere decir que los sentidos presentes en ella son compatibles, que es posible reunirlos, articularlos de modo que puedan referirse a un hecho. Por esto dice también Wittgenstein que la forma lógica establece la posibilidad de un hecho, aunque no su realidad. No es posible el hecho de estar un círculo dentro del número pi, pero sí es posible que un círculo esté dentro de un rectángulo. Una proposición puede ser verdadera o falsa, pero para que lo sea primero debe tener sentido, debe tener una forma lógica; es verdadera si existe realmente el hecho que era posible, y falsa si dicho hecho no existe. Una figura representa una situación posible en el espacio lógico. El espacio lógico es el conjunto de hechos lógicamente posibles. Este espacio lógico queda delimitado por las leyes de la lógica. No todo lo que se incluye en el espacio lógico es real. La forma lógica establece que una proposición puede ser verdadera o falsa, que el hecho es posible, pero no que el hecho sea real o irreal, ni, por lo tanto, que la proposición sea realmente verdadera o falsa.

      Hay distintos géneros de formas figurativas (espaciales, materiales, ...) y cada una representa la realidad a su manera, recogiendo también aspectos de la realidad distintos, pero todas las formas figurativas participan de un modo común de representación, la forma lógica (die logische Form) “Toda figura es también una figura lógica (pero, al contrario, v. g., no toda figura es espacial)” (“Tractatus”, 2.182). Dado que la forma es aquello en lo que coincide la representación y la realidad representada, y que toda representación incluye como forma mínima la forma lógica, Wittgenstein concluye que la forma lógica es también la forma de la realidad. (“Tractatus”, 2.18). Esto quiere decir que la realidad tiene colores, dimensiones espaciales, formas, pero también una estructura lógica.

     
       
 Ver “proposiciones”.


 

 

 


Edición en papel:
Historia de la Filosofía. Volumen 3: Filosofía Contemporánea.
Javier Echegoyen Olleta. Editorial Edinumen.