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Proposiciones
Las
proposiciones son un tipo de figura o modelo de la realidad, como otros
tipos son los cuadros o los mapas. El conjunto de proposiciones
verdaderas (el lenguaje) representa el mundo. Las proposiciones
complejas representan los hechos complejos y las atómicas o elementales
los hechos atómicos o estados de cosas. A su vez, las proposiciones
elementales constan de nombres y de relaciones, gracias a los cuales
pueden referirse a objetos y expresar propiedades o relaciones
respectivamente.
En esta
concepción del lenguaje y de la proposición encontramos tesis muy
importantes que es preciso destacar:
-
Wittgenstein define las proposiciones como modelos de la realidad
(“Tractatus”, 4.01), de ahí que el rasgo principal de las proposiciones
y del lenguaje sea el aspecto descriptivo, y por lo tanto su
pretensión de verdad: “La proposición es una función de verdad de la
proposición elemental. (La proposición elemental es una función de
verdad de sí misma).” (“Tractatus”, 5). La proposición se define como
aquél hecho que aspira a dar una descripción verdadera de la realidad.
Es importante señalar esta concepción del lenguaje porque implica el
olvido de otras funciones del lenguaje como la de dar órdenes, perdonar,
aconsejar, ... que sin embargo el propio Wittgenstein atenderá en sus
escritos posteriores.
-
Wittgenstein mantiene que existe una estrecha relación entre el
lenguaje y el pensamiento: “En la proposición se expresa con sentido
y de manera perceptible el pensamiento.” (“Tractatus”, 3.1). Algunos
interpretes consideran que Wittgenstein identificó totalmente
pensamiento y lenguaje, otros niegan esta identificación y se fijan en
algunos textos en los que señala expresamente que el lenguaje y el
pensamiento son distintos, que el pensamiento no consiste en palabras,
sino en constitutivos psíquicos que poseen el mismo tipo de relación con
la realidad que las palabras. Sin embargo, sea cierta una u otra
interpretación, Wittgenstein consideró que el pensar y su expresión
lingüística están trabados esencialmente pues para él los límites del
lenguaje coinciden con los límites del pensamiento: todo lo que se
puede pensar se puede decir, todo lo que se puede decir se puede pensar.
Estas afirmaciones son muy importantes porque se relacionan con el
ámbito de cosas que se pueden conocer. El lenguaje describe hechos, las
proposiciones son representaciones isomórficas de los hechos, de las
cosas que acaecen, y puesto que el pensamiento no puede ir más allá del
lenguaje, el pensamiento sólo puede referirse al mundo a los hechos.
Como se puede apreciar claramente, esta es otra forma de presentar el
punto de vista esencial al empirismo: nuestro pensamiento está dirigido
esencialmente al conocimiento de la realidad empírica, todo lo que pueda
estar fuera de ella (entidades trascendentes como Dios, el alma, o
metafísicas como las substancias, las esencias, ...) son entidades de
las que no se puede hablar, de las que no se puede pensar.
La proposición
es un hecho pero, a diferencia de otros hechos, posee una relación
figurativa con la realidad, remite a otra cosa distinta de ella
misma pues es un modelo o representación isomórfica de la
realidad. En la proposición sus elementos, las palabras, no están
dispuestas de cualquier manera, antes al contrario, están dispuestos de
un modo preciso; a esta articulación o estructura de los distintos
elementos y sin la cual la proposición no sería una representación
isomórfica, Wittgenstein la denomina “forma lógica”. Wittgenstein
creyó que mediante el análisis lógico podríamos llegar hasta los
elementos últimos de la proposición, los signos simples a los que llama
nombres (“Tractatus”, 3.2). Los nombres nombran los objetos,
gracias a ellos la proposición se refiere a unos objetos en vez de a
otros. Los nombres se refieren a los objetos y la proposición en su
conjunto describe los estados de cosas en los que los objetos están
inmersos.
La proposición
tiene aspectos esenciales y accidentales, los accidentales no tienen
función significativa y son consecuencia del modo particular de producir
el signo proposicional; los esenciales son los que permiten a la
proposición expresar su sentido. El lenguaje ideal al que en
algunos textos parece referirse Wittgenstein sería aquél que no nos
engañase respecto de su forma lógica, aquél en el que cada sentido fuese
expresado por una palabra y cada palabra expresase un sentido. El
sentido de una proposición describe la posibilidad de darse un hecho
y es independiente de su verdad. Cuando una proposición además de tener
sentido es verdadera, entonces describe no sólo un hecho posible sino un
hecho real.
Tipos generales
de proposiciones:
1)
proposiciones con sentido:
todas las que describen hechos, tanto las que encontramos en la vida
cotidiana como las que encontramos en las ciencias naturales;
2) pseudoproposiciones
oraciones que carecen de sentido, que no dicen nada; constituyen un
intento de hablar de lo que no puede hablarse:
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pseudoproposiciones lógicas: las
tautologías y las contradicciones son carentes de sentido (sinnlos),
pero no son sinsentidos (unsinnig) (“Tractatus”, 4.461-4.4611); las
leyes lógicas no describen ningún acontecimiento real del mundo;
-
pseudoproposiciones filosóficas: no
describen estados de cosas, no se refieren al mundo, por lo que carecen
de sentido; pero tampoco describen las estructuras formales del
lenguaje; las proposiciones filosóficas son sinsentidos (unsinnig).
Wittgenstein considera que no existen los problemas filosóficos, que son
pseudoproblemas consecuencia de confusiones lingüísticas; por esta razón
las proposiciones metafísicas no son ni verdaderas ni falsas, son
sinsentidos.
Ver “juegos
lingüísticos o juegos de lenguaje” y “teoría figurativa o pictórica del
significado”.
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