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Fenomenología
Movimiento
filosófico del siglo XX caracterizado por su pretensión de radical
fidelidad a lo dado, a lo que realmente se ofrece a la experiencia, para
describir los rasgos esenciales, las esencias de las distintas regiones de
la realidad que en esta actitud se muestran.
La fenomenología aspira al conocimiento estricto de
los fenómenos. Esta última palabra puede inducir a error pues con
frecuencia la utilizamos para referirnos a las apariencias sensibles de
las cosas, apariencias que no coinciden con la supuesta realidad que
debajo de ellas se encuentra. La fenomenología no entiende así los
fenómenos, pues para esta corriente filosófica los fenómenos son,
simplemente, las cosas tal y como se muestran, tal y como se ofrecen a la
conciencia.
El lema de este
movimiento es el plegarse a las cosas mismas, el ser fiel a lo que
realmente se experimenta, de ahí que propugne la intuición como
instrumento fundamental de conocimiento. La intuición es la
experiencia cognoscitiva en la cual el objeto conocido se nos hace
presente, se nos muestra “en persona”, experiencia opuesta al mentar o
referirse a un objeto con el pensamiento meramente conceptual. A
diferencia de las corrientes empiristas, la fenomenología no limita la
intuición al mundo perceptual sino que acepta varias formas de darse las
cosas, varias formas de intuición: cada objetividad se muestra de distinto
modo a la conciencia, en función de su propio ser o esencia: las cosas
físicas se hacen presentes a nuestra conciencia de otro modo que los
objetos matemáticos, las leyes lógicas, los valores estéticos, los
valores éticos, o las propias vivencias. La virtud del buen fenomenólogo
es su perfección en el mirar, el saber disponer adecuadamente su espíritu
para captar cada tipo de realidad en lo que tiene de propia.
Junto con esta
tesis, es común al movimiento fenomenológico la idea de que en el mundo
hay hechos, pero también esencias. Los hechos son las realidades
contingentes, las esencias las realidades necesarias; la tarea
de la fenomenología es descubrir y describir las esencias y relaciones
esenciales existentes en la realidad, y ello en cada uno de los ámbitos de
interés del filósofo (mundo ético, estético, religioso, lógico,
antropológico, psicológico,...). Cuando el fenomenólogo describe lo que ve
no se preocupa por el aspecto concreto de lo que ve, intenta captar lo
esencial; así, si se preocupa por estudiar la voluntad, no intenta
describir los aspectos concretos presentes en un acto voluntario real
sino la esencia de la voluntad y sus relaciones esenciales con otros
aspectos de la subjetividad como el conocimiento o la libertad. La
fenomenología considera que además de la intuición empírica o percepción
existe la intuición de las esencias o formas universales de las cosas. La
intuición en la que se hace presente lo universal recibe el nombre de
intuición eidética.
El tema de
investigación más característico de la fenomenología es la conciencia;
se entiende por conciencia el ámbito en el que se hace presente o se
muestra la realidad; la realidad en la medida en que se muestra o
aparece a una conciencia recibe el nombre de fenómeno. La
característica fundamental que la fenomenología encuentra en la conciencia
es la intencionalidad en el lenguaje ordinario llamamos intencional
a la conducta hecha mediante un acto de voluntad, a la conducta
deliberada; en fenomenología la intencionalidad es una propiedad más
básica: se refiere al hecho de que toda conciencia es conciencia de
algo, todo acto de conciencia es siempre una relación con otra cosa, un
referirse a algo. La conciencia no se limita al conocimiento: puedo
conocer un árbol, puedo percibirlo o pensar en él, pero también puedo
vincularme con él mediante otros modos de conciencia: puedo desear estar a
su sombra, o imaginarlo con más hojas que las que tiene, o temer que se
pueda secar, y tal vez hasta lo puedo amar u odiar. La percepción, el
recuerdo, la imaginación, el pensamiento, el amor, el odio, el deseo, el
querer, son distintas formas de darse el vivir de la conciencia. Una
importante tarea de la fenomenología es la descripción de los tipos
distintos de vivencias, de sus géneros y especies, y de las relaciones
esenciales que entre ellas se establecen.
La fenomenología
no es un movimiento homogéneo pues se han dado distintas interpretaciones,
tanto en la caracterización del auténtico método fenomenológico como en
las tesis doctrinales en las que hay que concluir; las dos variantes
principales son la fenomenología realista para la que los fenómenos
conocidos son reales e independientes de nuestra mente, y la
fenomenología trascendental, un nuevo idealismo para el cual la
realidad es una consecuencia de los distintos modos de actuación de la
conciencia pura o trascendental. El fundador de este movimiento es
Edmund Husserl (1859-1938), y los representantes más importantes
Alexander Pfänder (1870-1941), Max Scheler (1874-1928),
Dietrich von Hildebrand (1890-1978), Martin Heidegger
(1889-1976), Jean-Paul Sartre (1905-1980) y Maurice
Merleau-Ponty (1908-1961).
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