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Autenticidad
Vida que asume la libertad consustancial a nuestro ser, vida de
realización plena, consciente y sin concesiones del propio proyecto
vital.
Conducta De Mala Fe
Conducta que
intenta esconder la responsabilidad de los propios actos.
La mala fe es una
forma de mentira. Sartre nos pide que distingamos dos tipos de mentiras:
-
la
“mentira a secas”: es el engañar a los
demás, es la mentira relativa al mundo de las cosas; este tipo de
mentira puede sernos útil en nuestro trato con las cosas;
-
la
mala fe: es la mentira inmanente, el
autoengaño; en ella nos engañamos a nosotros mismos.
Con esta
conducta nos intentamos ocultar el hecho insoslayable de nuestra libertad,
el ser radicalmente libres, el hecho de que lo que hacemos y lo que somos
es siempre consecuencia de nuestra decisión. La conducta de mala fe es la
conducta por la que nos tratamos como cosas: el rasgo fundamental
de las cosas es el de no ser sujetos, el de ser lo que son como
consecuencia de algo ajeno a ellas mismas, el no ser dueñas o autoras de
sí mismas, y así precisamente nos tratamos cuando vivimos en la mala fe.
Cabe destacar dos importantes ámbitos de la conducta de mala fe: el ámbito
de la valoración de lo que somos y el ámbito de nuestras elecciones.
Para entender la
presencia de la mala fe cuando valoramos lo que somos hay que recordar la
tesis esencial del existencialismo: lo que somos es una consecuencia de
nuestra decisión, hemos elegido ser como somos y tener lo que tenemos.
Sartre propone una filosofía de la acción: nuestro ser se agota en lo que
hacemos, no existe en nosotros potencialidad alguna, ni talentos ocultos
que hayamos desperdiciado porque las circunstancias han sido adversas.
Este pensamiento puede ser muy difícil de aceptar, particularmente cuando
las cosas no nos salen como esperábamos. Para aliviar nuestra conciencia
podemos hacer a los demás responsables de lo que nos pasa, podemos creer
que era inevitable –física, psicológica o socialmente inevitable– ser como
somos o tener lo que tenemos; al valorar nuestra existencia podemos alegar
que ha sido el destino, o nuestra circunstancia, o la propia sociedad la
responsable de lo que somos; cuando hacemos esto, cuando “nos buscamos
excusas” para hacer más llevadero nuestro presente, tenemos conducta de
mala fe.
La mala fe
también se muestra en la elección:
cuando elegimos no elegir, cuando renunciamos tomar una decisión, o
nos excusamos indicando que no podemos menos de hacer lo que hacemos,
nuestra conducta es de mala fe. Para ilustrar la mala fe pone en “El ser y
la nada” los dos ejemplos siguientes:
-
dos
jóvenes están sentados en un café; ella sabe que el hombre intenta
seducirla, la charla avanza y él toma la mano de la joven. Pero la mujer
no responde, deja estar las cosas, ni retira la mano ni confirma la
intención del hombre, evita tomar una decisión (aceptar o rechazar la
insinuación) dejando su mano en la de él como si realmente no fuese
consciente de la situación: se trata a sí misma como un objeto, como algo
pasivo, como si no fuese protagonista, como si le ocurriesen las cosas y
no fuese propiamente libre;
-
un
camarero sirve a los clientes con excesivo celo, con excesiva amabilidad;
asume tanto su papel de camarero que olvida su propia libertad; pierde su
propia libertad porque antes que camarero es persona y nadie puede
identificarse totalmente con un papel social.
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