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París - 1938 |
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Razón Vital
Ejercicio de la razón que consigue
integrar las exigencias de la vida con las exigencias de la razón. Nos
enseña la primacía de la vida y sus estructuras o categorías
fundamentales.
En
filosofía ha dominado la razón pura, la razón que ha creído necesario
prescindir de las peculiaridades de cada cultura, de cada sujeto. Su
pretensión era alcanzar un conocimiento que sirviese para todos los
tiempos y todos los hombres. Sin embargo, la doctrina perspectivística
exige sustituir la razón pura por una razón vital.
El concepto
de “razón vital” en Ortega es complejo y con él quiere señalar, al menos,
las siguientes cuestiones:
-
No podemos renunciar al ejercicio de la
razón:
todas las dimensiones cognoscitivas del hombre (razón, entendimiento,
memoria, imaginación) y las construcciones a las que dan lugar (el mundo
de la cultura, de la ciencia, la filosofía,...) están trabadas con la
vida. Frente a las formas radicales del irracionalismo que niegan validez
a estas dimensiones, Ortega considera que son legítimas porque son
instrumentos que utiliza la vida misma para solucionar los distintos
problemas con los que se encuentra. No se puede vivir sin creencias, sólo
ellas nos salvan del caos originario que es la vida. El mundo de la
cultura y de la razón es la balsa en la nos podemos salvar del naufragio
que supone la existencia; la razón es útil para la vida: “El
pensamiento es una función vital, como la digestión o la circulación de la
sangre...” (“El tema de nuestro tiempo”,
IV). El mundo de la cultura y de la
razón tiene un doble haz, por una parte, en la medida en que
responde a la utilidad del sujeto y que es expresión de sus
peculiaridades, está determinado por leyes subjetivas, pero por otro, y a
diferencia de otras actividades vitales como la digestión, la
locomoción..., por su propia esencia aspira a la universalidad, a la
objetividad. El error del
irracionalismo consiste en olvidar esta dimensión fundamental de la
vida humana: su apetito de objetividad,
de verdad, de universalidad. El error del racionalismo está en
renunciar a la vida, en inventarse un sujeto ajeno a la realidad concreta,
histórica.
- La razón vital nos enseña a apreciar la vida por sí
misma y los valores que le son característicos:
“Se trata de consagrar la vida, que hasta ahora era
sólo un hecho nudo y como un azar del cosmos, haciendo de ella un
principio y un derecho” (“El tema de
nuestro tiempo”, VII). En
esta obra nos muestra Ortega cómo el hombre ha sido ciego a los valores de
la vida: ni el mundo asiático, que concentra su ideal
en la propuesta budista de renuncia al
deseo, ni el cristianismo, que puso los valores en la vida del más
allá, ni la cultura moderna, han sabido apreciar adecuadamente la vida. La
Edad Moderna se presenta como contraria al cristianismo, ha hecho del
cristianismo algo caduco; sin embargo adopta ante la vida una actitud
parecida al cristianismo: sus grandes construcciones, la ciencia, el
arte, la moral, la filosofía, en
definitiva la cultura misma, no han conseguido acercarse
a la vida.. “El
culturalismo es un cristianismo sin Dios. Los atributos de esta soberana
realidad –Bondad, Verdad, Belleza– han sido desarticulados, desmontados de
la persona divina, y, una vez sueltos, se les ha deificado.” (“El
tema de nuestro tiempo”, VII).
Es necesario desarrollar una filosofía que haga compatible la racionalidad con la vida,
las exigencias de la racionalidad con las exigencias de la vida. En
“El tema de nuestro tiempo” nos
presenta dos tipos de imperativos a los que de ningún modo se puede
renunciar: para hacer que la vida sea
culta y la cultura sea vital es preciso combinar los imperativos
subjetivos con los objetivos:
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algunos imperativos de la razón vital |
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esfera del sujeto a la |
tipo de imperativo |
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que se
refiere |
cultural |
vital |
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Sentimiento |
belleza |
deleite |
|
Voluntad |
bondad |
impetuosidad |
|
Pensamiento |
verdad |
sinceridad |
La vida debe enriquecerse con nuestro afán por alcanzar los ideales de la belleza,
bondad y verdad (ideales culturales) pero el mundo de la cultura toma su
fuerza de algo ajeno a ella, de la vida. El gran error del racionalismo
imperante desde Sócrates consistió en separar la razón de la vida. La
cultura puede enfermar, y esto ocurre cuando es un mero juego de
conceptos, cuando deja de enriquecerse de la savia de la vida.
- El raciovitalismo, la razón vital, acepta el uso de la razón para el
conocimiento del mundo, pero acepta también las dimensiones irracionales
de la existencia,
dimensiones que Ortega cree encontrar no sólo en las cosas que se ofrecen
en el mundo de la vida sino en las propias matemáticas (los números
irracionales, por ejemplo) y las ciencias naturales (como la propia noción
de causa, algo no del todo justificable racionalmente). El racionalismo intentó ocultar la dimensión irracional que tiene la existencia. El raciovitalismo muestra que el orden y conexión de las cosas del mundo de
la vida no coincide plenamente con el orden y conexión de nuestras ideas,
de nuestros pensamientos, de nuestra razón.
- Finalmente, “razón vital”, raciovitalismo, es el
título que propone Ortega para la filosofía de la vida, para la filosofía
que tiene como tema expreso el análisis de la
vida y de las categorías y dimensiones fundamentales del vivir.
Por tanto, el título de su propia filosofía.
Ver “razón
histórica” y “vitalismo”.
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TEXTOS DE
ORTEGA Y GASSET
Ortega y Gasset
reivindica una razón compatible con la vida, que siempre
tiene carácter de perspectiva.
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Hasta ahora, la filosofía ha sido siempre utópica. Por eso
pretendía cada sistema valer para todos los tiempos y para todos
los hombres. Exenta de la dimensión vital, histórica,
perspectivista, hacía una y otra vez vanamente su gesto
definitivo. La doctrina del punto de vista exige, en cambio, que
dentro del sistema vaya articulada la perspectiva vital de que
ha emanado, permitiendo así su articulación con otros sistemas
futuros o exóticos. La razón pura tiene que ser sustituida
por una razón vital, donde aquélla se localice y adquier
movilidad y fuerza de transformación.
José Ortega y Gasset,
El tema de nuestro tiempo. X. La doctrina del punto de vista
(Obras Completas,
vol. III, Alianza Editorial)
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© Javier Echegoyen Olleta
Edición en papel:
Historia de la Filosofía. Volumen 3: Filosofía Contemporánea. Editorial Edinumen. |
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