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París - 1938 |
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Mundo o Circunstancia
Constitutivo básico de la vida.
Conjunto de realidades en las que se sitúa el sujeto y que determinan sus
posibilidades vitales, su destino. La famosa
tesis orteguiana “yo soy yo y mi circunstancia”
la encontramos ya en las “Meditaciones del
Quijote” de 1914 y desde entonces forma parte característica de
su filosofía. Como en el lenguaje ordinario, en Ortega la circunstancia es
el entorno, lo que se halla
alrededor de algo, pero Ortega eleva esta noción a categoría fundamental
del vivir. Podemos resumir sus tesis en relación al mundo o
circunstancia del siguiente modo:
- Componentes de la circunstancia:
Ortega no es todo lo claro que sería de desear
en este punto. Sin duda, la
circunstancia es el mundo vital en el que se halla inmerso
el sujeto, por lo que se incluye
en ella el mundo físico y todo el entorno que aparece en la vida (cultura,
historia, sociedad, ...): en la circunstancia se incluyen las cosas
físicas, pero también las personas, la sociedad, el mundo de la cultura;
es el mundo en el que el sujeto está instalado. Este es el aspecto más
sencillo de su descripción. Pero en muchos textos también incluye en la
circunstancia el cuerpo y la mente o
alma del propio sujeto. La
razón de esta inclusión es que nosotros nos encontramos con nuestro
cuerpo y nuestras habilidades, capacidades psicológicas e incluso con
nuestro carácter como algo ya dado, con algo puede favorecer o ser un
obstáculo para nuestros proyectos, del mismo modo que el resto de las
cosas del mundo.
- El mundo es un dato que se ofrece en la vida:
el yo se encuentra en la vida con el mundo, con su mundo. No es cierto que
primero nos encontremos a nosotros y
después al mundo, nos encontramos a nosotros sólo en la medida en que nos
vemos instalados en el mundo, en cuanto que nos ocupamos con las cosas,
con las personas, con nuestra circunstancia. Mi yo se va formando en su
encuentro con el mundo y a partir de sus reclamaciones. Mundo es lo
que hallo frente a mi y en mi derredor, lo que para mí existe y actúa.
- El mundo no es una realidad independiente:
Ortega considera que no cabe aceptar la
tesis realista tradicional, la idea de que el ser de las cosas lo puedantener
ellas por sí y en sí, con independencia de mi yo. Mundo no es la
Naturaleza, ni el Cosmos en el que creían los antiguos, una realidad
subsistente, independiente y por sí. El mundo es lo que yo advierto, y tal
y como yo lo advierto. En mi vida interviene lo que en ella se hace
presente, el mundo “es lo vivido como tal”.
El mundo consiste en todo aquello de que me ocupo. “Su
verdadero ser se reduce a lo que representa como tema de mi ocupación. No
es por sí, subsistente, aparte de mi vivirlo, de mi actuar con él. Su ser
es funcionante: su función en mi vida es un ser para, para que yo haga
esto o lo otro con él.”(“¿Qué es filosofía?”).
El “ser primario” de las cosas es su ser en relación con la vida, su
servicio o posibilidad de manipulación, su ser vivido. El error del
pensamiento tradicional es que hace abstracción de este ser primario y
considera que las cosas pueden existir aunque yo no me ocupe de ellas, no
las atienda.
Desde el punto de vista del yo y de la
vida, de nuestra vida, la categoría fundamental es la del futuro
(la vida es futurición), pero desde el punto de vista de la circunstancia
es más importante la categoría temporal
del pasado y más aún la del presente, la del ahora:
decidimos nuestro futuro, pero para realizarlo tenemos que contar con el
pasado, servirnos del presente y actuar en el presente. El futuro que
nos espera no es uno cualquiera, es “nuestro futuro”, el que nos
corresponde a partir de nuestro presente, de nuestro ahora, del mismo
modo que el pasado no es el de otras épocas, es el de
nuestro presente. En nuestro presente,
tanto individual como social, se resume o concentra el pasado. Es nuestro
destino, “nuestro tiempo es nuestro destino”.
La tesis
del carácter esencial de la circunstancia lleva también al
perspectivismo: no podemos superar
nuestra circunstancia, ponernos fuera del punto de vista
que corresponde a nuestra época; lo que queremos, lo que
pensamos, está determinado por la circunstancia. Frente al intento de ver
el mundo “sub specie aeternitatis” (desde el punto de vista de lo eterno,
es decir desde ningún punto de vista) propone ver el mundo “sub specie
circumstantiarum” o “sub specie instantis”, ya que toda circunstancia
tiene una dimensión temporal. Ortega quiere declarar con esta frase que la
vida propia no sólo depende de las peculiaridades de nuestra subjetividad
sino del medio en que esta se desenvuelve. El yo y la circunstancia
están trabados totalmente. Esta es precisamente el aspecto que Ortega
considera la gran aportación de su filosofía.
Ver “categorías
del vivir”, “dioses
conjuntos”, “vida”.
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TEXTOS DE
ORTEGA Y GASSET
José
Ortega y Gasset siempre reivindicó la necesidad de
integrar en todos los niveles de reflexión y de vida la
circunstancia, negando validez a la visión dualista
(yo-circunstancia, sujeto-objeto, mente-mundo), tan propia
del pensamiento occidental.
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Hemos
de buscar para nuestra circunstancia, tal y como ella es,
precisamente en lo que tiene de limitación, de peculiaridad,
el lugar acertado en la inmensa perspectiva del mundo. No
detenernos perpetuamente en éxtasis ante los valores
hieráticos, sino conquistar a nuestra vida individual el
puesto oportuno entre ellos. En suma: la reabsorción de la
circunstancia ens el destino concreto del
hombre. Mi salida natural hacia el
universo se abre por los uertos del Guadarrama o el campo de
Ontígola. Este sector de realidad circunstante forma la otra
mitad de mi persona: sólo al través de él puedo integrarme y
ser plenamente yo mismo. La ciencia biológica más reciente
estudia el organismo vivo como una unidad compuesta del
cuerpo y su medio particular: de modo que el proceso vital
no consiste sólo en una adaptación del cuerpo a su medio,
sino también en la adaptación del medio a su cuerpo. La
procura amoldarse al objeto material a fin de apresarlo
bien; pero, a la vez, cada objeto material oculta una previa
afinidad con una mano determinada. Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me
salvo yo.
José Ortega y
Gasset, Meditaciones del Quijote. Lector (Obras
Completas, vol. I, Alianza Editorial) |
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© Javier Echegoyen Olleta
Edición en papel:
Historia de la Filosofía. Volumen 3: Filosofía Contemporánea. Editorial Edinumen. |
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