"Por eso e precisamente en la elaboración del mundo objetivo en
donde el hombre se afirma realmente como un ser genérico.
Esta producción es su vida genérica activa. Mediante ella
aparece la naturaleza como su obra y su realidad. El objeto del
trabajo es por eso la objetivación de la vida genérica
del hombre, pues éste se desdobla no sólo intelectualmente,
como en la conciencia, sino activa y realmente, y se contempla a
sí mismo en un mundo creado por él. Por esto el trabajo
enajenado, al arrancar al hombre el objeto de su producción le
arranca su vida genérica, su real objetividad genérica, y
transforma su ventaja respecto del animal en desventaja, pues se
ve privado de su cuerpo inorgánico: de la naturaleza. Del mismo
modo, el degradar la actividad propia, la actividad libre a la
condición de medio, hace el trabajo enajenado de la vida
genérica del hombre un medio para su existencia física. Mediante
la enajenación, la conciencia del hombre que el hombre tiene de
su género se transforma, pues, de tal manera que la vida
genérica se convierte para él en simple medio."
Karl Marx,
Manuscritos filosófico-económicos, I