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Karl Marx
(1818-1883)
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Izquierda Hegeliana
Grupo de filósofos en mayor o
menor medida fieles a la filosofía hegeliana, que destacan los aspectos
más críticos de su filosofía, defienden posiciones progresistas en
política, la mayor independencia del poder civil frente a la religión y
tesis contrarias al cristianismo.
La filosofía
dominante en Alemania en la primera mitad del siglo XIX fue la
hegeliana. Tras la muerte de Hegel en 1831 un grupo de pensadores
interpretó su pensamiento en clave conservadora (la “derecha
hegeliana”), pero muy pronto aparecieron otros autores con propuestas
muy distintas: la “izquierda hegeliana”. Este movimiento comienza con el
debate sobre la religión abierto por Strauss con la publicación
de su obra “La vida de Jesús” (1835): Strauss considera que el
cristianismo tiene una naturaleza mitológica y su éxito se debe a
factores históricos y sociales, no sobrenaturales; concluye Strauss que
con el desarrollo de la humanidad el cristianismo será superado. Los
jóvenes hegelianos o hegelianos de izquierda admiten ese punto de
vista crítico. En esta crítica al cristianismo destacó también
Feuerbach con su obra "Esencia del Cristianismo" (1841). Las tesis
principales de este filósofo en contra de la religión tradicional son
las siguientes:
-
rechaza
la inmortalidad del alma y valora positivamente la percepción y el
cuerpo,
frente al pensamiento abstracto y al espiritualismo de la filosofía
hegeliana;
-
la
religión y la teología son antropología enmascarada:
los predicados que se atribuyen a Dios se refieren propiamente al
hombre, aunque la religión los traslada a un ser abstracto,
imaginario; el hombre toma lo mejor de sí mismo (su inteligencia, sus
sentimientos, su voluntad) y los traslada al ámbito de lo infinito,
inventándose el mundo religioso; Dios
no crea al hombre, el hombre crea a Dios;
-
la
religión es una forma de alienación del hombre;
Feuerbach anticipa las ideas marxistas de la religión como alienación
y como “opio del pueblo: el hombre se aliena en la religión porque, en
primer lugar, el mundo trascendente, Dios, es una invención humana
creada con los materiales que toma de sí mismo (particularmente de sus
sentimientos), pero más aún porque ese mundo inventado se vuelve
contra el hombre mismo, pues su preocupación por lo sobrenatural le
resta capacidad para ocuparse del único ámbito en donde le es posible
el perfeccionamiento, el mundo de la finitud, el mundo real. Feuerbach
reclama un cambio radical en la consideración y valoración de la
humanidad y de la religión: antes Dios era el ser ideal que reunía en
sí todas las perfecciones imaginables, ahora el depositario de la
esencia y los atributos divinos es el hombre, no el individuo
concreto, limitado y finito, sino la humanidad en su conjunto.
Feuerbach rechaza la religión entendida al modo tradicional, pero
reclama lo que algunos autores llaman “antropoteísmo”, una
nueva forma de religiosidad basada en la divinización de la humanidad:
el hombre es Dios para el hombre.
Marx estudia
cuidadosamente el sistema hegeliano y muy pronto participa de las ideas
de la izquierda hegeliana y del activismo político de algunos de sus
miembros, separándose de ellos tras su radicalización política y su
defensa del comunismo. Marx acepta algunas de las ideas principales de
Feuerbach (la crítica a Hegel, su reivindicación de la corporeidad y de
la percepción, su idea de Dios como invención humana, su tesis de la
alienación religiosa), pero rechaza aspectos importantes de su
filosofía:
-
Marx creyó que la
crítica de Feuerbach a la religión era inadecuada porque este filósofo
no consiguió entender cabalmente la razón última de la aparición de
la religión, que para Marx es la existencia de explotación
económica, de la alienación básica consecuencia de la explotación del
hombre por el hombre;
-
Feuerbach pensó que
para la superación de la religión era suficiente su superación
intelectual, el desarrollo de una nueva filosofía que mostrase lo
absurdo de las creencias religiosas tradicionales; Marx creyó, sin
embargo, que esta superación en el mundo del pensamiento no es
suficiente, además es preciso cambiar la realidad, cambiar el
sistema productivo que ha dado lugar a la alienación religiosa (en la
sociedad comunista no existirá la religión pues no existirá la
explotación económica);
-
Feuerbach creyó que
los atributos divinos le corresponden al hombre, no al Dios
tradicional, proponiendo algo así como una religión de la Humanidad;
Marx no aceptó esta sustitución de Dios por el Hombre como objeto
de culto religioso. Sin embargo, muchos autores destacan el
paralelismo del marxismo con la religión: culto a los líderes,
preocupación por las fuentes o textos de Marx como la que el cristiano
tiene respecto de la Biblia, escatología o descripción de un tiempo
futuro al que inevitablemente conduce la historia y en donde el hombre
cumplirá su destino, gusto por los ritos, cánticos, imágenes y las
manifestaciones sentimentales multitudinarias, preocupación por
mantener a los seguidores en la ortodoxia y persecución de las
interpretaciones consideradas heréticas, fe en la verdad de la propia
doctrina y en la inminencia de la revolución,... Aunque no es nada
descabellada esta interpretación del modo concreto en que muchas
personas y sistemas políticos defienden el marxismo, este modo de
vivir la doctrina marxiana no coincide con las declaraciones de Marx
(el propio Marx criticó irónicamente la lectura dogmática de su
pensamiento que ya empezaba a estar presente en su época indicando que
él no era marxista).
Los
principales representantes de la izquierda hegeliana fueron Strauss,
Bauer, Feuerbach Ruge, Stirner, Engels
y Marx.
Ver
"Derecha
hegeliana".
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© Javier
Echegoyen Olleta
Edición en papel:
Historia de la Filosofía. Volumen 3: Filosofía
Contemporánea. Editorial Edinumen. |
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