|
| |
|
 |

Karl Marx
(1818-1883)
|
|
|
|
|
|
|
Idealismo
El idealismo considera que la
realidad no es independiente del sujeto cognoscente o pensante sino una
consecuencia de su actividad.
Es
preciso no confundir los tres sentidos siguientes de la palabra
“idealismo”:
-
en el
lenguaje corriente llamamos idealista a toda persona que cree
imprescindible la realización de un ideal, que no acepta las cosas tal
y como son y quiere aproximar la realidad a valores morales y
políticos;
-
algunos
autores llaman idealista a la filosofía platónica porque este autor
afirmó que la auténtica realidad estaba en el mundo de las Ideas, y no
en la realidad sensible que se ofrece a los sentidos;
-
pero en
la historia de la filosofía el sentido más propio de este término no
es ni el primero ni el segundo: llamamos idealista al filósofo para
el cual la realidad es una consecuencia de la actividad del sujeto.
Hay que tener cuidado con esta definición pues nadie niega que existen
ciertas realidades que son consecuencia de la actividad del sujeto:
los objetos artificiales los ha creado el hombre gracias a la
intervención de su cuerpo, el artesano crea físicamente un objeto a
partir del movimiento de sus manos y de la planificación de su mente;
por otro lado, los objetos de la fantasía también dependen de
nosotros, en este caso no de nuestro cuerpo sino de nuestra mente.
Cuando se indica que para el idealismo la realidad es consecuencia de
la actividad del sujeto no se quiere decir nada de lo anterior. Esa
actividad no es la de los órganos corporales del sujeto, y la
realidad creada de este modo no es una mera fantasía como en el caso
de los productos de la imaginación. El idealismo considera que en
el acto de conocimiento el sujeto que conoce influye en la realidad
conocida, que la mente está sometida a unos procesos o mecanismos que
determinan y construyen la realidad del objeto conocido. Un
ejemplo claro de idealismo es el de la filosofía kantiana: Kant creyó
que la mente impone a la realidad conocida características que son
consecuencia de la propia naturaleza de la mente (el tiempo y el
espacio, por ejemplo).
El idealismo filosófico se contrapone al realismo filosófico.
Podemos comprender qué es el idealismo si lo comparamos con el realismo,
la posición filosófica opuesta:
1)
para el
realismo
-
la
realidad conocida existe aunque nosotros no la conozcamos;
-
a la
realidad conocida no le afecta para nada el hecho de que nosotros la
conozcamos, su ser no queda modificado por el acto de conocimiento,
por el hecho de haberla conocido o de estar ahora conociéndola;
-
en
resumen, la cosa conocida es independiente del sujeto cognoscente;
2) sin
embargo, para el idealismo
-
la
realidad conocida tiene existencia sólo en la medida en que nosotros
la conocemos;
-
a la
realidad conocida le afecta o influye el hecho de ser conocida por
nosotros, es como es porque nosotros la conocemos;
-
en
resumen: la realidad conocida no es independiente del sujeto
cognoscente.
Por estas tesis, para muchos autores el idealismo no es otra cosa que
una forma sofisticada de subjetivismo. El idealismo es una
concepción filosófica difícil de aceptar, y ello precisamente porque
parece contraria a nuestras convicciones más básicas; se suele indicar
que el sentido común es realista que la actitud natural o
espontánea de las personas es realista pues de forma espontánea tendemos
a considerar que lo que conocemos (lo que percibimos, lo que nos enseña
la ciencia) está en la realidad antes que lo conozcamos, que las cosas
existen fuera de nuestro pensamiento.
Se
han dado distintas formas de idealismo, aunque curiosamente todas
después de la filosofía cartesiana. Hasta la Edad Moderna la filosofía
había sido realista, con distintas variantes y matices, pero en general
realista. A partir de Descartes muchos autores han defendido el
idealismo, seguramente como consecuencia del descubrimiento de la
subjetividad como el ámbito de la evidencia absoluta y de la convicción
cartesiana de que el objeto inmediato de nuestro conocimiento no es la
realidad en sí misma sino la representación de la realidad en nuestra
mente (las ideas). Las diferencias más importantes entre los sistemas
filosóficos idealistas las tenemos en las dos cuestiones siguientes:
-
los
límites en la tesis de que en el conocimiento el sujeto determina la
realidad del objeto conocido:
así para el idealismo de Berkeley, Dios y las otras mentes existen de
modo independiente al propio pensamiento (no es idealista respecto de
su realidad), pero las cosas materiales agotan su ser en ser
percibidas, en ser conocidas (sí es idealista respecto de su
realidad); para Kant nuestra mente influye en el objeto conocido, pero
más allá de la realidad conocida hay otra realidad plena,
independiente de nuestro pensamiento, incognoscible pero cierta: la
cosa en sí; para el idealismo hegeliano, todo es producto del
pensamiento, no existe esa supuesta realidad en sí que esté más allá
de lo conocido;
-
el
problema de identificar quién es el sujeto que realiza las distintas
síntesis o actividades de conocimiento:
para Berkeley el sujeto cognoscente es el hombre concreto, cada
persona que percibe y piensa; para Kant el sujeto cognoscente no se
puede identificar con el sujeto empírico, con el sujeto que se ofrece
en la experiencia y cuya mente se da ya en el tiempo y cuyo cuerpo en
el tiempo y en el espacio. Kant no aclaró adecuadamente quién o qué es
el sujeto del cual se predican las categorías y el resto de
estructuras aprióricas que influyen en el conocimiento y al que llamó
sujeto trascendental. Para Hegel el sujeto del pensamiento en el que
se muestra y se crea la realidad no es el hombre concreto, el sujeto
empírico; este filósofo habla de la Razón, la razón con mayúscula, que
parece identificar con lo que ordinariamente llamamos Dios o Infinito.
En algunos textos Marx parece aproximarse al idealismo al afirmar que la
realidad no es independiente de la actividad humana (aunque no del
espíritu sino de la suma de sus actividades productivas), pero si nos
limitamos a su versión más popular, el marxismo es contrario
al punto de vista idealista pues considera que la realidad no es
consecuencia del espíritu sino el espíritu de la realidad (de la
Naturaleza).
Ver "idealismo
alemán".
|
|
|
|
|
|
© Javier
Echegoyen Olleta
Edición en papel:
Historia de la Filosofía. Volumen 3: Filosofía
Contemporánea. Editorial Edinumen. |
|