|
EJERCICIOS CON TEXTOS
TEXTO 1 “Sé
con certeza que soy una cosa que piensa; pero ¿no sé también lo que
se requiere para estar cierto de algo? En ese mi primer
conocimiento, no hay nada más que una percepción clara y distinta de
lo que conozco, la cual no bastaría a asegurarme de su verdad si
fuese posible que una cosa concebida tan clara y distintamente
resultase falsa. Y por ello me parece poder establecer desde ahora,
como regla general, que son verdaderas todas las cosas que
concebimos muy clara y distintamente.
Sin embargo, he admitido antes de ahora, como cosas muy ciertas y
manifiestas, muchas que más tarde he reconocido ser dudosas e
inciertas. ¿Cuáles eran? La tierra, el cielo, los astros y todas las
demás cosas que percibía por medio de los sentidos. Ahora bien: ¿qué
es lo que concebía en ellas como claro y distinto? Nada más, en
verdad, sino que las ideas o pensamientos de esas cosas se
presentaban a mi espíritu. Y aun ahora no niego que esas ideas estén
en mí. Pero había, además, otra cosa que yo afirmaba, y que pensaba
percibir muy claramente por la costumbre que tenía de creerla, a
saber: que había fuera de mí ciertas cosas, de las que procedían
esas ideas, y a las que éstas se asemejaban por completo. Y en eso
me engañaba; o al menos si es que mi juicio era verdadero, no lo era
en virtud de un conocimiento que yo tuviera.”
Descartes, Meditaciones metafísicas, Meditación Tercera.
Editorial Alfaguara, Madrid
1. Explica el significado de la siguientes expresiones del texto:
“cosa que piensa”, “percepción clara y distinta”, “ideas”.
2. Explica las razones que tuvo Descartes para dudar del valor de
los sentidos.
3. Muestra cómo se relaciona el texto con la duda metódica y el afán
cartesiano por hacer de la filosofía un saber estricto.
TEXTO 2
“Mas se me ofrece aún otra vía para averiguar si, entre las cosas
cuyas ideas tengo en mí, hay algunas que existen fuera de mí. Es a
saber: si tales ideas se toman sólo en cuanto que son ciertas
maneras de pensar, no reconozco entre ellas diferencias o
desigualdad alguna, y todas parecen proceder de mí de un mismo modo;
pero, al considerarlas como imágenes que representan unas una cosa y
otras otra, entonces es evidente que son muy distintas unas de
otras,. En efecto, las que me representan subs¬tancias son sin duda
algo más, y contienen (por así decirlo) más realidad objetiva, es
decir, participan por representación de más grados de ser o
perfección, que aquellas que me representan sólo modos o accidentes.
Y más aún: la idea por la que concibo un Dios supremo, eterno,
infinito inmutable, omnisciente y creador universal de todas las
cosas que están fuera de él, esa idea –digo– ciertamente tiene en sí
más realidad objetiva que las que me re¬presentan substancias
finitas.
Ahora bien, es cosa manifiesta, en virtud de la luz natural, que
debe haber por lo menos tanta realidad en la causa eficiente y total
como en su efecto: pues ¿de dónde puede sacar el efecto su realidad,
si no es de la causa? ¿Y cómo podría esa causa comunicársela, si no
la tuviera ella misma? Y de ahí se sigue, no sólo que la nada no
podría producir cosa alguna, sino que lo más perfecto, es decir, lo
que contienen más realidad, no puede provenir de lo menos perfecto.”
Descartes, Meditaciones metafísicas, Meditación Tercera.
Editorial Alfaguara, Madrid
1. Explica el significado de las siguientes expresiones del texto:
“substancias”, “realidad objetiva”, “luz natural”.
2. Explica cómo utiliza Descartes la cuestión de la existencia de
Dios para superar los problemas planteados por el ejercicio de la
duda metódica.
3. Compara las pruebas cartesianas para la demostración de la
existencia de Dios con las tomistas.
|