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Introducción
Uno
de los rasgos más característicos de la psicología -en cuanto a ciencia
que estudia los principios y procesos que rigen la conducta y el
conocimiento de los organismos, con especial referencia al ser humano es
que puede concebirse al mismo tiempo como una ciencia social o humana y
como una ciencia biológica. En el comportamiento y en el conocimiento
elaborado por las personas pueden encontrarse frecuentemente tanto
determinantes biológicos como sociales y culturales. Esta doble vertiente
constituye un rasgo sobre el que debiera articularse el currículo de
psicología, tanto en el desarrollo de sus contenidos propios como en la
relación con los contenidos de otras materias afines, como la biología o
la filosofía.
Junto a esta dualidad en su naturaleza, la psicología científica
se caracteriza también por una diversidad y riqueza metodológica que la
diferencian de algunos saberes de naturaleza deductiva al mismo tiempo que
la conectan con otras ciencias de carácter experimental. Junto al
desarrollo de ingeniosas técnicas experimentales para el estudio de la
conducta y el conocimiento, es necesario que los alumnos de psicología
conozcan su coexistencia con otros métodos como la entrevista, el análisis
de casos, la observación o el uso de tests.
La diversidad de métodos
utilizados por la psicología está en buena medida justificada en la
pluralidad de los problemas humanos que aborda y en la diferente
naturaleza de éstos. Una de las características de la psicología como
ciencia, común a otras ciencias humanas, es la coexistencia no sólo de
métodos diversos sino sobre todo de modelos o posiciones teóricas
alternativas para explicar un mismo fenómeno.
Aunque la psicología en el Bachillerato no deba consistir en un compendio
de modelos o sistemas teóricos, tampoco debe renunciar a hace partícipe al
alumno de esa diversidad y, en último extremo, de la necesidad de aceptar
puntos de vista y explicaciones distintas con respecto a un mismo hecho.
Con ello podremos facilitar no sólo actitudes tolerantes hacia la conducta
de los demás, sino también la búsqueda de una complementariedad entre esas
posiciones teóricas alternativas en lugar de la aceptación crédula de una
de ellas, lo que acercará más a los alumnos a la naturaleza compleja y
polifacética del ser humano.
En todo caso, es
importante que los alumnos lleguen a identificar la psicología científica
como un enfoque diferente, tanto en lo epistemológico como en lo
metodológico, de otras formas de acercarse a los problemas humanos. Uno de
los propósitos fundamentales de la Psicología debería ser promover en los
alumnos la reflexión sobre las semejanzas y diferencias entre su
conocimiento intuitivo o personal de los fenómenos psicológicos y las
aportaciones de las investigaciones científicas sobre esos mismos
fenómenos. La existencia acreditada de una «psicología popular» facilita
el uso de las ideas o esquemas previos de los alumnos sobre las causas y
consecuencias de la conducta y el conocimiento de las personas como punto
de arranque de la enseñanza de la psicología.
Es también conveniente
tener en cuenta los rasgos peculiares de la adolescencia como período del
desarrollo humano en el que se hallan los alumnos de Bachillerato, ya que
los rasgos característicos de esta etapa hacen de los problemas
psicológicos uno de los ámbitos de interés más cercano a los alumnos, lo
que, sin renunciar al necesario rigor y a la presentación de modelos
teóricos alternativos, sugiere la conveniencia de presentar los campos de
estudio de la Psicología como un análisis de casos o problemas próximos a
los alumnos, pero al mismo tiempo relevantes para el estudio de los
principales temas y corrientes de la psicología. Este propósito puede ser
compatible con la ya señalada necesidad de hacer que el alumno conozca la
existencia de enfoques teóricos diferenciados para abordar un mismo
problema. Aunque no se parta necesariamente de una presentación de
sistemas teóricos, la solución de los problemas o casos estudiados debe
terminar en su análisis desde uno o varios modelos teóricos.
Es decir, es posible llevar a cabo el desarrollo de esta materia a
través de diferentes enfoques. Se puede partir de un análisis de casos, al
hilo del cual se vayan introduciendo tanto los contenidos temáticos como
las alternativas teóricas para el análisis de los mismos. Se puede también
partir de una estructura temática más clásica, basada en los núcleos de
contenidos o en una reorganización de los mismos, en la que, de modo
recurrente, se presenten modelos teóricos (psicoanálisis, conductismo,
psicología cognitiva, etc.) para su contrastación. También es posible
organizar la Psicología a partir de esos sistemas teóricos y analizar la
posición de cada una de ellas con respecto a los contenidos esenciales de
la psicología. |
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Objetivos
generales
El desarrollo de esta materia ha de contribuir a que alumnas y alumnos
adquieran las siguientes capacidades:
1. Comprender mejor su
propio funcionamiento psicológico y el de los demás, fomentando el
metaconocimiento y la capacidad de descentrarse del propio punto de vista.
2. Desarrollar
actitudes más comprensivas y tolerantes con respecto a la conducta y las
ideas de los demás, especialmente de aquellos que, por razones sociales o
culturales, se diferencien más del propio alumno.
3. Adquirir estrategias
más efectivas para el análisis de sus problemas de aprendizaje, relación
social y control emocional, que les proporcionen un mayor control sobre su
conducta y sus consecuencias en los demás.
4. Aplicar algunos de
los conocimientos y técnicas adquiridos -en especial los relacionados con
el propio aprendizaje- a una mejora de sus estrategias y hábitos de
trabajo.
5. Conocer los
principales modelos teóricos existentes hoy en Psicología, comprendiendo
sus diferencias y la distinta concepción de la naturaleza humana que
subyace a cada una de ellas.
6. Discriminar los
planteamientos de la psicología científica de otras formas no científicas
de analizar los problemas humanos.
7. Conocer las
principales áreas de aplicación de la psicología en el mundo profesional,
tomando contacto con alguna de las técnicas empleadas.
8. Establecer
conexiones con los contenidos de otras materias afines (biología,
filosofía, etc.) incluidos en el Bachillerato. |
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Criterios
de evaluación
1. Discriminar las aportaciones de la
psicología científica al análisis de los problemas humanos de otras
formas, científicas y no científicas, de acercarse a ellos, identificando
las características teóricas y
metodológicas de la psicología como ciencia y su complementariedad con las
aportaciones de otras disciplinas.
Se trata, en primer lugar, de comprobar que los alumnos
diferencian las contribuciones de la psicología científica de las de otras
formas no científicas de analizar los problemas humanos, procedentes tanto
de sus propias intuiciones psicológicas como de otros análisis
especulativos de carácter no científico. Los alumnos deberían diferenciar
los análisis rigurosos, teórica y metodológicamente fundamentados, de los
más especulativos. Igualmente, se pretende saber si los alumnos distinguen
las aportaciones de la psicología de las de otras materias y disciplinas
afines (por ejemplo, biología, filosofía, ética, etcétera) como niveles
complementarios de análisis de una misma realidad.
2. Conocer e identificar los principales
enfoques o teorías vigentes en la psicología, comprendiendo y aceptando
sus diferencias metodológicas y las distintas concepciones que mantienen
sobre la naturaleza de la conducta humana.
Con este criterio se pretende saber
si los alumnos reconocen la pluralidad de posiciones teóricas y
metodológicas existentes en la psicología actual (por ejemplo,
psicoanálisis, conductismo, psicología cognitiva, etc.) y que, más allá de
la propia afinidad personal con alguna de ellas, las comprenden y aceptan
como posiciones alternativas. Además, se debería comprobar si los alumnos
comprenden y diferencian las distintas concepciones del ser humano que
subyacen a cada uno de estos enfoques.
3. Reconocer las semejanzas y diferencias
entre la conducta humana y la de otras especies animales, comprendiendo y
valorando la continuidad que existe entre ambas, así como los rasgos
psicológicos que identifican a los seres humanos.
Se trata de evaluar si los alumnos sitúan la conducta humana en un
contexto evolucionista, comprendiendo que la continuidad filogenética
entre las especies también es aplicable al ámbito psicológico y
diferenciando conductas comunes (por ejemplo, las adquiridas por
condicionamiento) y rasgos específicamente humanos (lenguaje, comunicación
simbólica, etc.). Asimismo, se debe comprobar que el análisis de la
conducta humana, en comparación con la de otras especies, incrementa la
sensibilidad y el respeto hacia la conducta animal como parte de nuestro
entorno.
4. Relacionar la conducta humana con sus
determinantes genéticos y ambientales, comprendiendo su distinta
importancia para unas conductas y otras, y cómo estos factores interactúan
para producir conductas diferentes en distintas personas y/o en distintas
culturas, aceptando y valorando estas diferencias.
Se trataría de comprobar que los
alumnos comprenden que las conductas humanas están determinadas tanto por
la base genética del individuo como por las diferentes condiciones
ambientales y culturales a que se ve expuesto. Los alumnos deberían
diferenciar aquellas conductas más determinadas genéticamente, muy
similares en todas las personas (por ejemplo, primeras etapas del
desarrollo cognitivo, adquisición del lenguaje, etc.), de otras conductas
diferenciales con fuerte determinación social (hábitos de conducta, normas
sociales, actitudes, etc.). Asimismo, deberían superar interpretaciones
simplistas e injustificadas de las diferencias humanas que fomentan la
discriminación de origen racial o étnico y aceptar que muchas diferencias
sociales son el producto de las diferencias culturales entre las
sociedades y dentro de una misma sociedad.
5. Explicar los procesos mediante los que
las personas adquieren, elaboran y comunican conocimientos, estableciendo
relaciones entre los distintos procesos cognitivos y las conductas a que
dan lugar.
Este criterio se propone evaluar el
conocimiento que los alumnos tienen sobre los procesos cognitivos como uno
de los rasgos más característicos de la psicología humana. Los alumnos
deberían conocer las características fundamentales del ser humano como
procesador de información, identificando y relacionando procesos de
atención, percepción, memoria de trabajo y memoria a largo plazo,
aprendizaje, lenguaje, pensamiento, etc., en el contexto de acciones
humanas concretas y conociendo cómo esos procesos se adquieren y
enriquecen a través del desarrollo cognitivo.
6. Aplicar los conocimientos adquiridos
sobre el funcionamiento cognitivo al análisis de algunos problemas comunes
en la adquisición, comprensión y comunicación de la información, tanto en
situaciones de instrucción como en contextos cotidianos.
Se trataría de comprobar que los alumnos utilizan los
conocimientos adquiridos para analizar sus propios problemas y
dificultades en el aprendizaje, la comprensión o la comunicación con los
demás. Se debería analizar la reflexión que los alumnos hacen sobre sus
propios procesos cognitivos (por ejemplo, en el contexto del aprendizaje
escolar o de las relaciones interpersonales) y cómo esa reflexión fomenta
el uso de estrategias más eficaces para el trabajo intelectual y una mayor
comprensión de la propia conducta y de la de los demás.
7. Comprender los principales motivos,
emociones y afectos que están influyendo en la conducta humana, así como
los procesos mediante los que se adquieren y las técnicas de intervención
a través de las cuales se pueden modificar.
Este criterio evalúa el conocimiento que los alumnos tienen de los
aspectos afectivos y emocionales de la conducta humana, relacionándolos
con sus principales antecedentes genéticos y ambientales e identificando
los factores que influyen en su adquisición y mantenimiento. Asimismo, se
debería promover el conocimiento sobre la forma de controlar las propias
emociones y motivos, aplicando, en lo posible, a la propia conducta
conocimientos relativos a las técnicas útiles para su modificación y
control.
8. Relacionar los componentes genéticos,
afectivos, sociales y cognitivos de la conducta, aplicándolos al análisis
psicológico de algunos problemas humanos complejos que tienen lugar en la
sociedad actual.
Mediante este criterio se trataría de comprobar
que los alumnos son capaces de aplicar los conocimientos adquiridos a la
comprensión de algún problema social relevante y de particular impacto
para ellos (el paro, el racismo, la depresión, la moda, etc.),
identificando los componentes psicológicos de diversa naturaleza que están
influyendo en la forma en que las personas se comportan en esa situación y
valorando dicha conducta.
9. Comparar los principales métodos que se
emplean en la investigación psicológica, comprendiendo sus aportaciones y
sus limitaciones, y aplicar alguno de estos métodos al análisis de
situaciones próximas sencillas.
Se trataría de que a través del
conocimiento de algunos métodos de la Psicología (por ejemplo,
experimental, correlacional, observación, etc.) los alumnos identificaran
el origen del conocimiento psicológico que estudian, descubriendo sus
ventajas e inconvenientes, comprendiendo y valorando su carácter
complementario a través de problemas o situaciones próximas (por ejemplo,
cómo se hacen y para qué sirven los test de inteligencia). Además, en la
medida de lo posible, debería evaluarse el grado en que los alumnos son
capaces de aplicar alguno de estos métodos al análisis de un problema
psicológico sencillo.
10. Reconocer e identificar los principales
ámbitos de aplicación e intervención de la psicología, diferenciando las
aportaciones de los distintos enfoques y conociendo cómo se aplican
algunas de las técnicas de intervención más usuales.
En este caso, se pretende evaluar el conocimiento
de los alumnos sobre las áreas de aplicación e intervención de la
psicología, que implicarían no sólo identificar las más importantes
(educación, salud, trabajo, relaciones sociales, etc.), sino también
conocer cómo distintos enfoques abordan, a través de técnicas distintas,
un mismo problema aplicado (por ejemplo, la depresión, el fracaso escolar,
etc.). Debería evaluarse no tanto el que los alumnos conozcan la forma de
aplicar cada técnica concreta como que comprendan y discriminen las
distintas aportaciones que la psicología puede hacer a la mejora de la
calidad de vida de las personas. |