CARACALLA, prenda de vestir romana
(indumentaria)
CARACALLA
Indumentaria.
F. Prenda de vestir
de origen galo, introducida en Roma por Bassieno, hijo de Septimio Severo, quien le dio el
nombre de caracalla con que ha pasado a la
historia. Mostró tal afición por esa prenda, que
hizo la llevaran sus soldados y prohibió que se
presentase a sus recepciones hombre alguno del
pueblo sin llevarla; pero indudablemente cambió algo de forma en Roma; era más larga que
la prenda gala, y cuando más tarde se le daba
el nombre de antoniniana, llegaba hasta los talones. El edicto de Diocleciano habla de la
caracalla major y de la caracalla minor, prendas
cuya confección correspondía a los braccariis o sastres que hacían bragas (V. esta voz); el mismo edicto vuelve a hablar de las
caracallas cuando marca las tarifas de las vestiduras de tela.
Debió ser una especie de sobretodo del mismo
género que la laserna, que también era de origen galo. San Jerónimo la compara con el
ephod
de los hebreos, salvo que no tenía capucha.
Lo más característico del vestido de los galos
era una especie de jubón con mangas, abierto,
que descendía hasta las ingles, que se llevaba en vez de la túnica romana debajo
del manto, y al cual
ajustaban los viajeros y cazadores una
capucha. Según
Dión, la caracalla
no estaba hecha de
un solo trozo de tela o tejida como las
túnicas, sino que se
confeccionaba con
varias piezas cosidas. Las figs. adjuntas son copia de dos
bronces hayados en Lyon: ambas ofrecen la caracalla con todos los caracteres de la prenda
gala, tal como la acabamos de describir. Estas
figuras fueron tomadas por Caylus y Montfaucon por imágenes de Júpiter y de
Esculapio a causa de la melena que les era usual a los galos. |