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DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO HISPANO-AMERICANO (1887-1910)

Índice


 

 

Qunto Lutacio CATULO, cónsul romano y su hijo del mismo nombre (biografía)

CÁTULO

- CÁTULO (QUINTO LUTACIO): Biografías. Cónsul romano. Fue elevado a aquella dignidad el año 102 a. de J. C. con Mario, después de haber aspirado a ella cuatro veces sin éxito. En el momento en que tomó posesión de su cargo, la mayor consternación reinaba en Roma. Los cimbros, en su grande emigración hacia el Occidente, se habían unido a los teutones, a los ambros, a los tigurios y a otras tribus bárbaras, y habían devastado el sur de la Galia y el norte de España, y, después de derrotar a cuatro cónsules y a un procónsul, se preparaban a bajar a Italia. Los teutones atravesaban ya la Provenza con intención de costear los Alpes y penetrar en la Liguria, y los cimbros se dirigían hacia la Helvecia y los Alpes nórdicos para bajar por el Tirol y el valle del Adigio hasta las llanuras del Po. Cátulo, que había sido enviado en defensa del paso de los Alpes, desesperando de poder guardar aquellos desfiladeros, se refugió detrás del Adigio, donde pensó fortificarse; pero asustadas las legiones del poderoso empuje del enemigo, le obligaron a retirarse hasta el Po. Por fortuna se acababa de saber la victoria de Mario, y éste enviaba a toda prisa socorros a su colega. Sila también se había reunido con Cátulo, que le acogió con muestras de distinción. Los cimbros, informados de la derrota de los teutones, provocaron un combate con los romanos en el llano de Vercelli; pero tal fue el denuedo y la pericia de Mario y de Cátulo, que el enemigo fue derrotado por completo. Cátulo, enojado porque a Mario sólo se le concediese toda la gloria de aquel triunfo, irritado por tal injusticia, se trocó en uno de los más fervorosos adversarios de su colega. Tomó, después de ello, una parte bastante activa en la muerte de Saturnino, sirvió con distinción en la guerra civil, abrazó el partido de Sila y pereció en la proscripción del año 87. Sus amigos pidieron a Mario su perdón, pero sólo obtuvieron esta respuesta: «Es preciso que muera.» El vencedor de los cimbros se encerró en su habitación, recientemente encalada, hizo encender un brasero y murió asfixiado. Había compuesto algunos discursos, una historia de su consulado y diversas poesías. Los antiguos citan dos edificios de Roma como monumenta Catuli: el templo Fortuna hujusce diei, dedicado a la batalla de Vercelli, y el Pórtico de Cátulo, edificado con despojos de los cimbros.
 

– CATULO (QUINTO LUTACIO): Biografías. Hijo del precedente. Nació 120 años a. de J. C.; murió en 60. Comprendido en la misma proscripción que su padre, llegó a ser uno de los individuos más importantes de la aristocracia, distinguiéndose de los otros jefes de su partido por su moderación y su desinterés. Siendo cónsul con M. Emilio Lépido, el 78, el año de la muerte de Sila, se opuso a los esfuerzos de su colega, que había propuesto la abrogación de todos los actos del dictador. Cuando en la primavera siguiente Lépido marchó contra Roma a la cabeza de los restos del partido de Mario, fue derrotado por Cátulo en el combate del puente Milvio, y obligado a refugiarse en Cerdeña, donde pereció en una nueva tentativa de insurrección. Cátulo no mostró menos energía contra Pompeyo, pero fue menos afortunado, pues no pudo impedir al vencedor de Sertorio restablecer los privilegios de los tribunos el año 70. Tres años más tarde Gabinio, amigo de Pompeyo; se propuso exterminar los piratas confiando a uno de los generales de la República fuerzas bastantes para operar en todas las costas, y con amplios poderes sobre el Mediterráneo. Fácilmente se comprende que aquel puesto se destinaba a Pompeyo; pero los senadores todos, excepción hecha de César, se revolvieron contra una proposición que podía acostumbrar a Roma al poder unipersonal. Cátulo se presentó en la tribuna a encarecer con fingido énfasis las raras cualidades y los servicios de Pompeyo, suplicando al pueblo no expusiera a constantes peligros tan preciosa cabeza, «porque, dijo al fin, si le perdieseis, ¿qué general tendríais para reemplazarle?» Muchas voces salieron respondiéndole que él sería el llamado a ocupar tal puesto; pero hubo de contentarse con aquella lisonja, pues la ley Gabinia fue aprobada. Censor con Craso, en 65, se opuso a las medidas tomadas por su colega para hacer al Egipto tributario de Roma. Cuando la conspiración de Catilina, en 63, fue uno de los más vivos defensores de Cicerón; fue el primero que le dio el título de Padre de la Patria y trató de hacer comprender el nombre de César en la lista de los conspiradores. Éste trató de vengarse de él desde el primer día de su pretura (1.º de enero 62), procurando quitar a Cátulo su puesto de comisario para la restauración del Capitolio, quemado durante la guerra civil. La resistencia general de la aristocracia hizo fracasar aquel proyecto; y Cátulo inauguró el Capitolio, y su nombre permaneció inscrito en los muros del templo hasta el nuevo incendio acaecido en tiempo de Vitelio. Defensor sincero del Senado, Cátulo era un hombre dulce, honrado y leal. Menos riguroso que Catón, no estaba exento de firmeza; todos los partidos reconocían su probidad y su sólido valor, pero le faltaba la brillantez necesaria para deslumbrar al pueblo y representar un importante papel político. No rehusó ser el jefe del Senado, por penosa que fuese tal tarea; pero el Senado le encontró insuficiente y buscó apoyo en hombres de mayor renombre, como Pompeyo y Craso.
 

Cátulo (poeta latino)





 

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Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano (vol. 4, pág. 1005)                                                               CATULO, cónsul romano (biografía)

 

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