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DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO HISPANO-AMERICANO (1887-1910)

Índice


 

 

CALVARIO, monte de las calaveras (historia). El Gólgota.

CALVARIO

(Del lat. calvārĭa, calavera): m. VÍA CRUCIS. Historia. Monte inmediato a Jerusalén, donde se ajusticiaba a los condenados a muerte y fue crucificado J.C. La palabra calvario, calvariae locus o mons, es traducción literal de la voz Gólgota, que en hebreo y siriaco significa la parte de la cabeza despojada de cabello, es decir, la calva. Era, en efecto, el Gólgota un montículo pelado, seco, pedregoso, árido, sin vegetación de ninguna clase. Según San Jerónimo se llamaba Monte de las Calaveras a causa de las muchas que allí había por ser cementerio de los ajusticiados. Orígenes, San Atanasio, San Ambrosio, San Basilio y otros Santos Padres, creen que en aquel lugar se encontró la calavera de Adám. Otros entienden que la etimología de calvario es cabeza, aludiendo a la sepultura de Adám, cabeza del humano linaje, pues en los primeros siglos de la Iglesia se creía, siguiendo la tradición de los judíos, que en el mismo lugar se encontraba el sepulcro de Adám, y que sobre él había sido crucificado Jesucristo a fin de que la sangre derramada para la redención del mundo purificase los restos del primer pecador. Algunos creían también que el Calvario era aquel monte Moria donde el Patriarca Abraham condujo a su hijo Isaac para el sacrificio. Según el testimonio de viajeros ingleses y de escritores extraños al catolicismo, las hendiduras y grietas de la roca del Calvario no parecen producidas por un terremoto ordinario y natural, pues a diferencia de lo que en éstos sucede, no se separaron las capas de que está compuesta la masa, sino que la piedra está fraccionada en dirección transversal y la ruptura cruza las venas de un modo extraño (Millard, Fleming, Shawet y Adisson).

El emperador Adriano, deseando poner término a las continuas peregrinaciones de los nazarenos al Calvario, que entonces pertenecía a la ciudad Ælia Capitolina, mandó construir sesenta años después de la destrucción de Jerusalén un templo de Venus en el sitio de la crucifixión y una estatua a Júpiter sobre el Santo Sepulcro. (San Jerón, Epist. ad Paul.)

En el año 326 la emperatriz Elena, madre del gran Constantino, descubrió la verdadera cruz y los instrumentos de la pasión. (V. CRUZ). En aquel lugar se levantó la magnífica iglesia del Santo Sepulcro, la cual se dio el nombre de MARTYRIAM, que significa testimonio en homenaje al que Jesús había dado de su amor al derramar su sangre por la redención del mundo.

En el año 614 Cosroes II, rey de Persia; se apoderó de la Judea, saqueó la ciudad de Jerusalén y robó la verdadera cruz; pero muerto a manos de su hijo Siroes, éste, vencido por el emperador Heraclio, tuvo que devolverla, conduciéndola él mismo sobre sus hombros al lugar del Calvario en el año 628.

Comenzó a reedificarse el templo, pero a poco de empezar las obras se apoderaron los árabes Jerusalén, obteniendo los cristianos del Califa Omar el permiso para practicar su culto dentro de los templos.

El califa Hakém destruyó el Calvario hacia el año 1008, y la iglesia del Santo Sepulcro no fue reedificada hasta treinta y siete años después, en tiempo del emperador griego Constantino, llamado el Monómaco. Cuando en 1099 entraron los cruzados en Jerusalén, Godofredo de Bouillon completó la reedificación del templo (Guillermo de Tiro, lib. 8.º).

Apenas había transcurrido un siglo, entró Saladino en Jerusalén saliendo de la ciudad los cristianos. A la mitad del siglo XIII volvieron éstos y repararon las iglesias; pero bien pronto los cristianos profanaron el lugar del Calvario.

El templo se conservó por espacio de muchos siglos hasta el terrible incendio del 12 de octubre de 1808, salvándose la fachada y algunas capillas, incluso el sitio de la crucifixión (Geramb Peregrin, tomo 1.º, Carta 16).

Al Calvario se sabe por una escalinata de dieciocho gradas que terminan en un estrado de cuarenta y seis pies cuadrados, dividido en dos partes. La capilla meridional se llama de la Crucifixión, la otra, del Levantamiento de la Cruz.

Junto al hoyo en que ésta fue enclavada, desciende una profunda y ancha hendidura que llega hasta el pie del Calvario. A excepción de ésta se halla enlosado de mármol, pues fue preciso hacerlo así para sustraerlo a la devastación de los peregrinos.

La cavidad que hay en la cima del Calvario no es la legítima, porque después del incendio de 1808 quitaron los griegos la piedra en que había sido colocada la verdadera cruz para llevarla a Constantinopla, perdiéndose en el naufragio del buque que la conducía (Boré, Cuestión de los Santos Lugares, pág. 42).

Dase también el nombre de Calvario a un cerro o montículo situado cerca de las poblaciones en que se veneran por los católicos los misterios de la Pasión de Cristo.





 

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Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano (vol. 4, págs. 272-273)                   CALVARIO, monte de las calaveras; el Gólgota (historia)

 

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