GEORGE BERKELEY, filósofo, vida y
obras (biografía)
BERKELEY (JORGE)
Biografías. Filósofo inglés. Nació en el condado de Kilkenny (Irlanda), en 1684;
murió en Oxford en 1753.Comenzó sus estudios en Kilkenny y
los terminó en el colegio de la Trinidad de la Universidad de Dublín. Terminada su carrera eclesiástica y poseído de un excesivo proselitismo religioso, viajó por el continente (Francia, Italia y Sicilia) y llegó
a la América inglesa, donde pretendió fundar el colegio de San Pablo dedicado
a la educación religiosa de los indígenas. A su regreso a Inglaterra (1734)
fue nombrado obispo de Cleyne, donde residió hasta que fue a Oxford (con objeto de cuidar de la educación de su hijo) y allí murió (V. CHALMERS,
General biographical y TENNEMAN, Manual de
l' histoire de la philosophie). Escribió Berkeley Theory of vision, Teoría de la visión,
Treatisse on the principles of human knowledge, Tratado de los principios del conocimiento humano (1709 y 1710),
Three dialogues between Hylas and Philonoüs, Tres diálogos entre Hylas y
Philonous (1713), y The Minute Philosopher, Alciphron, El pequeño filósofo
o Alciphron (1732).
En estas obras expuso doctrinas y teorías que
representan el polo opuesto de las profesadas por Locke. Contra la
afirmación de éste, que todos nuestros conocimientos son percepciones
sensibles, más allá de las cuales existen cosas desconocidas, declara
Berkeley que sólo podemos conocer lo que existe dentro de nosotros
mismos. La causa de nuestras sensaciones, sigue diciendo Berkeley, no se
halla en la supuesta existencia de naturaleza o materia (con cuya
negación pretende refutar el ateísmo y el escepticismo), sino en lo que
obra, en agentes espirituales. Existir, para Berkeley, es ser percibido
o percibir (idealismo), pero si quien percibe es el espíritu y lo
percibido la idea, toda la realidad se reduce a ideas y a espíritus. El
mundo exterior es un conjunto de apariencias (formas y colores, de donde
después surgirá la concepción del mundo fenomenal de Kant), que sólo
existen en las representaciones interiores, siendo, por tanto, el fondo
de todas las cosas espiritual, o nuestra alma el espejo de lo que se
llama universo físico. Este idealismo espiritualista, base del sujetivo
de Kant, refiere a la unidad del espíritu todos los fenómenos
materiales.
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