BACO, dios griego y romano (mitología griega
y romana)
BACO
(Del sánscrito baksha, devorar; del gr.
βάχΧος, hombre inspirado, agitado de transporte frenético):
Mitología. Al adoptar los romanos el culto del popular dios griego
Dionisos, admitieron con preferencia el apelativo Baco (Bacchus) ya usado en Grecia en los últimos tiempos, pues Herodoto
fue quien primeramente le hubo de emplear y luego con bastante frecuencia los trágicos. El nombre griego
βάχΧος parece de importación tracio-frigia; su origen debe buscarse en los idiomas arios. Arranca del nombre frigio
βαγαϊος, apelativo de Savazius, dios asimilado a Dionisos en Frigia cuyo sentido primitivo
es «el
dios», considerándole de una manera absoluta. Según Lenormant, la naturaleza misma del culto dionisíaco y de sus fiestas llevó
a los griegos a asociar al nombre de Baco una idea de inspiración divina y de furor orgiástico, así como de
purificación, de donde vino el verbo βαχΧευειν,
sinónimo de μαίνεσθαι, y el empleo de la voz βάχΧος en el sentido de inspirado, poseído de trasporte báquico; de aquí la sustitución de
βάχΧος por el nombre del dios, de las formas
βάχΧειος y βάχΧευς, que aparecen como derivadas de βαχΧευειν.
Para lo concerniente a las fábulas del dios en
Grecia, remitimos al lector a la voz Dionisos.
Según Sófocles, Dionisos es el dios que reina en
Italia; y es que los fundadores de las colonias helénicas llevaron consigo a dicha comarca
el culto de Baco, que muy luego dio pie
para una serie de nuevas leyendas míticas que
adquirieron gran desarrollo. Era creencia popular que Baco disputó a Ceres la posesión
de la Campania, la cual había recibido grandes
beneficios de todas las divinidades; favorecido
por la hospitalidad que le dio Falernus llevó a
cabo empresas guerreras en el país de los tirrenos, y al alejarse de Italia dejó en ella los veteranos de su armada, silenios fatigados por la edad
que se dedicaron a la cultura de la viña, haciendo aquel suelo fértil en buenos vinos. La Apulia,
la Lucania, la Calabria y la Campania, vinieron a ser los centros en que
tomaron mayor importancia los misterios báquicos que muy luego pasaron a Etruria y
a Roma; estos misterios llegaron a ser en el siglo III antes de nuestra era la primera institución religiosa de esas
comarcas, como lo atestiguan los vasos pintados de la última época que salían de las fábricas de la Italia meridional, pues sus asuntos
están directamente relacionarlos con las bacanales. Estos asuntos de los vasos pintados se
clasifican por los arqueólogos en dos clases, báquicos y místicos; en los primeros no aparece ya
el Dionisos barbudo de los vasos arcaicos sino
el dios eternamente joven rodeado de sátiros y
ménades, niños alados de formas afeminadas
cuando no hermafroditas. Los asuntos místicos,
que por cierto abundan, vienen a ser composiciones enigmáticas cuya interpretación precisa no
han podido dar hasta ahora los ceramógrafos: aparece en ellas el dios y
una diosa que suele
llevar el nombre griego de Cora, aunque
los autores latinos la
designan con el de Libera, al cual dan preferencia los arqueólogos porque caracteriza
su fisonomía especial
distinta de la Cora eleusiana. A la cópula de Baco y Libera
asociaba el culto público a Ceres como
se hacía en Grecia.
Por lo demás, el estilo
de los monumentos
figurados referentes a Baco y el desenvolvimiento de los misterios corresponden a mediados
del siglo IV. Los hermosos vasos de Nola que datan de fines del siglo V y de los comienzos del
IV permiten apreciar lo que era entonces el culto dionisíaco entre los griegos de la Campania y ofrecen la tríada de Demeter, Cora y Dionisos barbudo con caracteres semejantes
a los que tenía en Grecia. Según Macrobio, en la Campania, y especialmente en Neápolis, Baco recibió el nombre de
Hebon, forma masculina correspondiente
a la Hebe de Flionte y de Sicyone; según Lenormant, es difícil de creer que Hebon no estuviera asociado
a una Hebe, lo cual puede explicar la influencia positiva en Italia de las formas del culto místico de Flionte en que la diosa asociada
a Dionisos, llamada Dia-Hebe, tiene un carácter intermedio entre Cora y
Ariadna; alguien la ha confundido con Semela. En los vasos pintados de la última época la esposa de Baco ofrece todos los caracteres de Ariadna y
su apoteosis es asunto frecuente en los vasos de la Apulia. Sea Libera, sea Ariadna, la compañera de Baco aparece en los
hermes dobles de estilo seudo-arcaico.
Baco no figura en el Panteón etrusco, al menos con ese nombre, pues el dios Fufluns etrusco es análogo al Dionisos griego, como Liber, uno de los antiguos dioses itálicos, esposo de Libera. Liber y Libera, según la Inditamenta de
Numa, presidían
a la procreación, viniendo a ser el primero un dios de la fecundidad cuyo símbolo era el falo y cuyo culto ofrecía en sus ritos grande analogía con el báquico.
Como en la época en que el culto de Baco pasó a Roma en Grecia predominaba el tipo juvenil de Dionisos creado por Praxíteles, éste fue adoptado desde luego en la escultura romana. Niño, adolescente
o mancebo, el Baco romano es siempre un tipo de belleza. En cuanto a sus atributos y la diversidad de episodios de su fábula en que aparece con su cortejo de bacantes, sátiros y silenos, puede verse la voz
Dionisos. Por lo que hace al culto, los misterios báquicos tuvieron una tendencia licenciosa que llevó por último al Senado romano
a prohibir las bacanales, no sin adoptar antes severas medidas contra la introducción
de ciertas ceremonias qua constituían en Grecia el culto del dios. Al
amparo de dicho culto llegó a tal extremo el abuso, que Mario pretendió justificar su embriaguez con el ejemplo del Baco
indio. Pompeyo celebró un triunfo báquico, haciéndose conducir en un
carro tirado por elefantes y César restableció las fiestas orgiásticas
según los ritos armenios, que estaban proscritas desde hacía tiempo.
Baco en las Bellas Artes
|