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DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO HISPANO-AMERICANO (1887-1910)

Índice


 

 

BABILONIA, capital del imperio caldeo; el destierro de los judíos a Babilonia  (geografía antigua e historia)

BABILONIA

BABILONIA (Por alusión a la célebre torre de Babel, que se cree fue levantada en el sitio en que se echaron más adelante los cimientos de la no menos célebre ciudad de Babilonia en el Asia): f. fig. y fam. BABEL.

Todo se halla en esta BABILONIA,

Como en botica grandes alambiques,

Y más en ella títulos que botes.

GÓNGORA.

 

El latín de este fraile es una borrachera y sus altisonantes frases son una BABILONIA.

ISLA

 

– BABILONIA: En el dialecto gitano y rufianesco, la ciudad de Sevilla.
 

–BABILONIA: Geografía antigua. Región del Asia occidental, sit. a derecha e izquierda del curso inferior de los ríos Eufrates y Tigris, y entre ambos ríos, en la parte S. E. de la Mesopotamia; confinaba al N. con la Asiria, al E. con la Susiana, al S. E. con el golfo Pérsico y al S. y S.O. con la Arabia. El país llevó primitivamente el nombre de Caldea; pero después se limitó esta denominación a la parte del S. y S. E., cerca de la confluencia de los dos ríos. Sus principales ciudades fueron Ur, antigua cap. de la Caldea, Babilonia, Teredón, Digba, Cunaxa, Seleucia, Ctesifon, Borsipa y Alejandría. Hoy se llama Irak-Arabi y forma los dos eyaletos turcos de Bagdad y Basora.
 

– BABILONIA: Geografía antigua. Famosa ciudad de Oriente, capital del reino o imperio caldeo o caldeo-babilónico, y del imperio asirio en algunas épocas. Estaba situada en ambas orillas Eufrates, que la atravesaba de N. a S. Sus muros eran de ciento veinte metros de alto y treinta de grueso y estaban flanqueados por dos hileras de torres, una dentro y otra fuera de aquéllos, habiendo bastante espacio entre ellos para que un carro con cuatro caballos pudiese girar fácilmente. Una zanja o trinchera ancha y profunda, revestida de ladrillos y llena de agua, rodeaba toda la ciudad que tenía 80 kms. de circuito, y en cada uno de los cuatro lados del recinto se abrían 26 puertas de bronce macizo. La torre del gran templo de Belo era uno de los más notables monumentos de la ciudad. Ocho pisos o torres cuadradas sobrepuestas presentaban la forma de una pirámide con gradas enormes. En la cumbre de la torre se elevaba el templo, dominado por una plataforma en donde los sacerdotes se entregaban al estudio de la astronomía. La altura total excedía en más de 40 metros a la más alta de las pirámides de Egipto. El templo estaba dedicado al Sol bajo el nombre de Baal. Habían sido edificados torre y templo por el rey Belo, y todos los reyes de Asiria y Babilonia pusieron gran empeño en su conservación y embellecimiento. Fue saqueado el templo por Jerjes al regresar de su desgraciada expedición contra los griegos; aún existía en tiempo de Aristóteles; Alejandro Magno lo encontró ya arruinado e hizo vanos esfuerzos para restaurar tan gigantesco edificio. Todavía un inmenso montón de ladrillos y trozos de columnas situado en la orilla O. del Eufrates y conocido con el nombre de Birs Nimrud, recuerdan la existencia de la colosal torre. Otro de los grandes monumentos de Babilonia era un puente, que el historiador Quinto Curcio cuenta en el número de las maravillas del mundo, y reunía las dos partes de la ciudad, separadas por el Eufrates. Inmensos depósitos recibían y repartían las aguas del río durante las inundaciones. Pero sobre todas las grandezas de la portentosa ciudad, celebraron los escritores griegos los hermosos jardines suspendidos, colocados a la altura de las murallas, es decir, a ochenta pies y formados por pilares de piedra que sostenían piso también de piedra donde se amontonaba tierra en gran cantidad: y tal era la fuerza de los árboles que crecían sobre aquel suelo artificial, que los había de ocho codos de circunferencia y cincuenta pies de altura, y tan ricos en frutos como si estuvieran alimentados por su tierra natural.


 

Respecto al carácter, costumbres y religión de los habitantes de Babilonia , el mismo citado historiador dice que no existía nada más corrompido que aquel pueblo; nadie más sabio en el arte de los placeres y de la voluptuosidad. Padres y madres permitían que sus hijas se prostituyeran a sus huéspedes por dinero, y los maridos no eran menos indulgentes con sus mujeres. Celebraban suntuosos festines a los que asistían las mujeres despojadas de todas sus vestiduras; y no mujeres públicas, despreciables cortesanas, sino damas de la más alta alcurnia acompañadas de sus hijas.

 En un principio adoraban a los astros; después divinizaron a Belo, y el dios Baal parecía ser a un tiempo el sol y el rey. También adoraron a Venus con el nombre de Mitra o Milita, y en su templo se prostituían las mujeres en honor de la diosa.

Historia. – Según las tradiciones mitológicas caldeas, Babilonia existió muchísimos años antes del diluvio.

Un dios, mitad hombre, mitad pescado, que salió del mar Rojo y a quien llaman Euhanes u Oanes, presentándose a los hombres, que entonces vivían como las fieras, fue quién les enseñó las reglas fundamentales de las ciencias y cómo se construían los edificios. Este mismo Euhanes, después de un largo período, volviendo a aparecer entre los hombres, escogió entre ellos al primero de los reyes Aloros, que reinó diez saros (ciclos de años) y a quien sucedió Aloparos, su hijo, que reinó tres y luego Amillaros, que lo hizo trece, y en tiempo del cual apareció de nuevo el dios monstruo.

Después de Amillaros reinaron otros siete reyes: Ammenon, Amelagaros, Davos, Evedoranchos, Ameupsinos, Obastes y Xisuthros durante noventa y cuatro saros.

En el reinado del último de ellos fue cuando ocurrió el diluvio, del que, según la tradición, sólo se salvaron Xisuthros, que viene a ser el Noé de la Biblia, y algunos de los suyos. Al salir del arca, desapareció Xisuthros, y cuando sus compañeros le buscaban, su voz se dejaba oír, aconsejándoles volviesen a Babilonia.

Allí fundaron una nueva ciudad y sus descendientes, gobernados por Sakkanaku (reyes pontífices), permanecieron independientes hasta 2.300 o 2.280 años a. de J. C., en que un rey de Susa, Kudur Nakhurta, se apoderó de ella y fundó la dinastía meda (V. Beroso, Oppert y Maspero). A esta misma época refieren los modernos descubrimientos y estudios orientales la fundación de la ciudad, o por lo menos su engrandecimiento, habiendo alcanzado su apogeo bajo el rey Chamuragas, quien la hizo capital de toda la Caldea, y la hermoseó con templos y palacios. En cuanto a la tradición hebrea, refiere que fue fundada Babilonia por el gran cazador Nemrod, al pie de la torre de Babel. Hacia el año 2.000 ocurrió la conquista de Babilonia por Belo, oriundo de Nínive, quien la hizo capital de su imperio (el primero asirio) y a quien tradiciones que la crítica histórica rechaza dan por sucesores a Nino y Semiramis. Lo cierto es que a mediados del siglo XIII a. de J. C. Babilonia, con todo el imperio caldeo, cayó en poder del faraón Tutmosis III. Siguió luego la suerte de los imperios asirio y babilónico. Fue del primero hasta la caída de Sardanápalo, viviendo luego con cierta independencia y con reyes propios, aunque vasallos de Nínive, entre los cuales figura el célebre Nabonasar, que abrió la era de su nombre (747). Destruida Nínive en 625 por Ciajares y Nabopolasar, Babilonia fue la capital del reino o imperio que este último fundó. Sucediole Nabucodonosor, en cuya época (605) empezó la cautividad de los judíos. Entonces se daba a Babilonia el título de Reina de Oriente y morada del Rey de Reyes. Ciro, rey de Persia, la conquistó en 538, entrando en ella por el cauce del río, cuyas aguas desvió. Convertida la gran ciudad en capital de una de las satrapías persas, comenzó su ruina. Ciro redujo las murallas a la mitad de su altura. Darío arrancó sus puertas de bronce. Alejandro Magno proyectó hacerla capital de su imperio; pero murió en esta misma ciudad, y su destrucción continuó rápidamente. Los materiales de la reina del Oriente sirvieron para la edificación de Seleucia, capital de los Seleucidas, y hoy la llanura que fue Babilonia está cubierta de montecillos de escombros revueltos y confundidos hasta tal punto, que no puede reconocerse el sitio y los límites justos de los principales monumentos que allí hubo. Encuéntranse estas ruinas cerca de la ciudad de Hilleh, fundada en 1101, en los 32º 30' de latitud N. y los 48º 8' de longitud E., unos 90 kms. al S. de Bagdad.
 

– BABILONIA (CAUTIVIDAD DE): Historia. Los déspotas del Oriente acostumbraban, cuando hacían la conquista de un país, a trasladar desde su suelo natal a tierras lejanas a todos o parte de los vencidos, especialmente a las personas de mejor posición social o más influyentes por su riqueza o por su prosapia. Así procuraban evitar los peligros de una insurrección nacional. El rey de Judá, Sedecías, alióse con el monarca egipcio contra el imperio babilónico. Nabucodonosor, al frente de un formidable ejército, atacó a Jerusalén y la tomó en el año 588 a. de J. C. El rey de los judíos, a quien el vencedor mandó sacar los ojos, y la mayor parte de su pueblo fueron trasladados a Babilonia. Este destierro del pueblo judío, que duró 56 años y no 70 como generalmente se dice, es el conocido con el nombre de cautividad o cautiverio de Babilonia. Mas no se crea que fueron los judíos realmente cautivos de los babilonios; eran desterrados, sí, hombres que vivían lejos de su patria y entre sus conquistadores, pero con libertad personal y derecho de poseer; muchos adquirieron propiedades y gozaban de cierto bienestar, otros fueron admitidos en la corte y algunos llegaron a desempeñar empleos de bastante importancia; ni aun tuvieron que abandonar sus leyes y costumbres y podían cumplir los preceptos de Moisés, y ejercer libremente su culto. Durante el cautiverio hizo oír su profética voz Ezequiel, y fue intendente del palacio y jefe de los sacerdotes magos el profeta Daniel. Ciro, conquistador de Babilonia, permitió a los judíos, en 536, volver a la Palestina. Pero sólo había entonces dos tribus, la de Leví y Benjamín, que aprovecharon la autorización. Las otras diez se habían confundido de tal modo con los babilonios, que ni siquiera conservaban el recuerdo de su patria.
 

– BABILONIA: Geografía antigua. Ciudad del Bajo Egipto, en la orilla derecha del Nilo y lugar en que empieza el gran canal que va desde dicho río al Golfo Arábigo, no lejos de las pirámides. Fue construida por habitantes de la Babilonia de Asia que Sesostris llevó en cautividad a Egipto. Sus ruinas se encuentran cerca de Fostat o Antiguo Cairo.
 

– BABILONIA: Geografía antigua. Uno de los cuatro barrios o cuarteles que componían en el siglo XIV la capital de Egipto, llamada también Babilonia y el Cairo, según el franciscano español que escribió el Libro del conocimiento de todos los reinos, tierras y señoríos que son por el mundo.

 

Imperio de Babilonia o babilónico





 

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Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano (vol. 3, págs. 8-10)                                                     BABILONIA (geografía antigua e historia)

 

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