ATENEO (literatura e historia)
ATENEO
ATENEO, A (del gr. άθηναϊος, de Άθήναι,
Atenas): adj. ATENIENSE. No se emplea, por lo común, más que en lenguaje
poético. U. t. c. s.
De Palas ATENEA
El gorgóneo terror, la ardiente lanza,
Del rey de la onda egea
La indómita pujanza
Y del hercúleo brazo la venganza.
HERRERA.
– ATENEO: m. Nombre que se da a ciertas corporaciones
científicas o literarias, o uno y otro juntamente.
... lució su mucho saber y excelente crítica en
academias y ATENEOS.
MESONERO ROMANOS.
– ATENEO: Edificio o lugar en que se reúne cualquiera
de dichas corporaciones.
– ATENEO:
Literatura e Historia. Esta palabra,
conservando siempre el sentido tradicional de la cultura griega, y de
ella sus períodos más florecientes y espontáneos, ha servido en todo
tiempo para designar instituciones literarias y científicas, en las
cuales, según el gusto reinante y el especial criterio de la época, se
ha prestado culto libre y desinteresado a la belleza artística y a la
investigación de la verdad. Esta significación interna y este sentido
latente de amor a la cultura ha inclinado a algunos, al malogrado Moreno
Nieto entre otros, a pensar que Ateneo equivale a cosa de Atenas o que
recuerda la cultura de Atenas. Parece cierto que la rigurosa
investigación de la verdad corresponde de hecho y de derecho a las
universidades oficiales o libres y a los cuerpos docentes, y que la
cultura especializada en un solo y único sentido pertenezca a academias
y sociedades científicas creadas con determinado fin. Debe, pues,
reservarse para la significación de la palabra Ateneo (cuyo espíritu ha
llegado a precisar el de obras y trabajos del espíritu, oratoria de
Ateneo, artículos, conversaciones, trabajos de Ateneo, etc. ), aquel
alcance que, heredado de la cultura clásica, se daba en los primeros
tiempos del Renacimiento a la palabra Humanismo (no sólo en la
acepción de estudios clásicos o de aprendizaje mecánico del griego o del
latín), como estudios libres consagrados a aumentar y elevar por grados
el sentido común culto de las gentes. Un comercio social, vivo,
de palabra y en discusión, acerca de todos aquellos problemas que
interesan a la generalidad, porque en ellos se debaten los futuros e
inmediatos destinos del individuo y de la especie, y que solicitan la
atención de pensadores y científicos por el vuelo especulativo y por el
relieve artístico que hayan de tomar en el organismo social; un campo
neutral (libre del sentido estrecho de las escuelas y de la
intransigencia utilitaria de lo tenido por verdad oficial, a la vez que
del cerrado particularismo de la dogmática), donde se manifiesten todos
los puntos de vista que deban ser examinados en una cuestión;
lo opinable, aquello que se mueve en los linderos nunca fijos de
la relación creciente y siempre fecunda de la ciencia con la vida y del
arte con las creaciones; algo científico y mucho opinable; parte de
teoría y de preceptiva y parte de apreciación crítica y de juicio
histórico, ciencia que no es la información lógica y severa del maestro,
crítica que no es la del retórico, que tiene patrón y reglas fijas
inmutables; en una palabra, la corriente misteriosa, el mundo
intermediario entre el conocer y el hacer, el puente levadizo que pone
en comunicación la ciencia y el arte con la realidad y con la vida: tal
es el medio en que alienta y el espíritu que informa toda asociación
conocida con el nombre de Ateneo. Éste era también el spiritus intus
de toda la cultura griega (salvo el acentuado espíritu moral que le
prestara Sócrates, cuando identificó la sabiduría con la virtud) y por
tal razón a ambos génesis históricos, el de Templo de Minerva y el de
Asociación humanista, culta y de cultura al modo ateniense, puede
referirse la acepción tradicional de la palabra Ateneo.
La fundación del primer Ateneo se atribuye a Calígula
el año 30 o 37. Se tiene por seguro que por dicha época fundó el
emperador romano en Lyon una escuela llamada Ateneo que contribuyó mucho
a la educación literaria de los galos, y que en ella se establecieron
cursos frecuentes de elocuencia griega y latina. En el año 135 (un siglo
después) el emperador Adriano creó un Ateneo en Roma para que en él
explicaran públicamente los profesores y diesen lecturas solemnes de sus
obras o ejercicios prácticos de oratoria. Más íntima conexión y analogía
con el espíritu que informa a todo Ateneo es aún la aparición espontánea
y la creación libre (semi-democrática) de las universidades de la edad
media, que si más tarde fueren declaradas escuelas oficiales (en
nuestro país desde los tiempos de Alfonso X), y definitivamente después
consagradas a la enseñanza dogmática y regularizada, tuvieron en sus
comienzos el carácter de
asociaciones libres, espontáneamente nacidas y conservadas
por el creciente amor al saber (Véase CÁNOVAS DEL CASTILLO;
Problemas contemporáneos, t. II: Discurso pronunciado el 31 de
enero de 1884, con motivo de la inauguración del curso y de la nueva
casa del Ateneo de Madrid). En Francia más tarde existieron dos o tres
asociaciones literarias y científicas que tomaron el nombre de Ateneo,
que fue luego sustituido por el de Museo y Liceo. En
Bélgica y en algunos otros países extranjeros han existido también
asociaciones literarias y científicas que han aceptado la misma
denominación. En Londres existe también desde 1824 una asociación,
The Atheneum, cuyo engrandecimiento es pasmoso, y que es el lugar de
cita de los ingleses devotos o aficionados de las letras o las artes.
Gloria sin rival de la cultura española contemporánea es el
Ateneo científico y literario de Madrid, que fundado en 1820 y
disuelto en 1823, se reinstaló en 1835 por iniciativa de Olózaga (Salustiano),
o por los esfuerzos de Mesonero Romanos (Ramón). V. EL ATENEO DE MADRID,
sus orígenes, desenvolvimiento y porvenir, por don Rafael María
de Labra.
Ateneo (filósofo griego)
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Otros Ateneo ilustres
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