APOLOGISTAS (historia eclesiástica)
APOLOGISTAS
Historia eclesiástica.
M. pl. Aunque ya en el siglo primero de la Iglesia hubo errores
e invectivas y los Apóstoles mismos los impugnaron, con todo las obras apologéticas y los apologistas célebres datan del siglo segundo. Aun al mismo Plinio lo han considerado algunos como apologista
a pesar de ser gentil, por la defensa que hizo de los primeros cristianos
en su carta al emperador.
Los apologistas primeros y principales son:
Arístides, filósofo y el obispo de Quadrato, que dirigieron apologías de
los cristianos al emperador Adriano hacia el año 126. San Justino
escribió dos, una hacia el año 138, y otra, más caracterizada y
filosófica, hacia el 166. Pocos años después, hacia 174, escribieron
otras San Apolinar, obispo de Hierápolis, y el filósofo Atenágoras.
Siguen a éstos, y ya en el siglo III, Tertuliano, Minucio, Félix, San
Cipriano, Arnobio, Lactancio, Orígenes y algunos otros. Por lo común
están a la defensiva y en el terreno de la moral y la política en que se
les atacaba, aunque a veces toman también la agresiva contra las
supersticiones del paganismo.
Desde el siglo IV, los apologistas toman ya un
carácter más polémico y agresivo contra el error, aun en la misma época
del apóstata Juliano y los sofistas favorecidos por él. San Ambrosio
combate a Símaco, San Basilio a Libanio.
Contra los bárbaros del norte y los mahometanos, que
ponían la razón en la punta de la espada, de poco servían las apologías.
En el siglo XV principiaban a cundir las ideas de reforma iniciadas a
fines del anterior, y a consecuencia de los cismas cunde la idea de
protesta y libre examen; aparecen Giordano Bruno, Pompasiano y otros
escépticos, y en pos de ellos el protestantismo que contribuyó al
desarrollo de la restauración del clasicismo pagano. Hubo de reaparecer
la apologética y ampliar los estudios teológicos y filosóficos para
responder a los nuevos ataques.
El siglo XVIII trajo el deísmo y el materialismo con
las burlas del cristianismo, mofándose de las creencias lo mismo de los
católicos que de los protestantes y judíos, viniendo a parar al
racionalismo, positivismo, y indiferentismo, que no se toma molestia de
discutir.
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