ATENEA (mitología griega)
ATENEA
ATENEA:
Mitología.
I. Carácter moral
y leyenda de Atenea. –
De todas las divinidades del Panteón griego,
Atenea es la que ofrece más interés puesto que aun se la representa como
símbolo del progreso intelectual, si bien ha prevalecido para designarla
el nombre latino de Minerva (véase esta voz). Los múltiples caracteres
que Atenea presenta han servido de obstáculo a los mitógrafos para
llegar a una concepción única. He aquí las conclusiones deducidas por la
mitología comparada: según Max Müller, la palabra griega Άθηνά es una
forma ligeramente modificada de la voz sánscrita Ahana (la abrasadora)
que es uno de los epítetos de la Aurora. Según M. Scgwartz, por el
contrario, Atenea es una divinidad del relámpago. Esta interpretación
parece ser la que mejor se acomoda a las tradiciones helénicas, como
puede apreciarse en la siguiente exposición de la leyenda de la diosa.
Uno de sus epítetos más antiguos era el de
Triptógeneya o sea la nacida de Tritos o hija de Tritos. Es de tener en
cuenta que los primitivos arios adoraron a un dios Trita «el que reinaba
sobre las aguas,» cuyo parentesco con el Tritón griego, dios marino,
indica bien claro que Atenea Triptogeneya era la diosa nacida de las
aguas. Otro epíteto es el de Ogga, que viene del sánscrito
Ogha «torrente,» expresando una idea análoga a la anterior. De aquí
vino el que los minyanos estableciesen en Libia un culto a la diosa
considerándola como hija de Poseidón, dios de las aguas y del lago
Tritonés; por igual modo en Tenea y en Arcadia llevaba el sobrenombre de
Pritonia estando asociada a Poseidón Hipios. Como estas relaciones de
dos divinidades revistieron algunas veces forma de antagonismos, de aquí
la leyenda popularizada en Atenas y en Trezena referente a la disputa de
Poseidón y Atenea por la posesión del país y el patronato de la ciudad.
El carácter de diosa marítima se explica, según Max Müller,
considerándola como la ardiente aurora que surge o nace de las ondas por
la mañana, y al mismo tiempo puede referirse a las aguas celestes
contenidas en la nube tempestuosa.
La expresión más propia del concepto de Atenea está
en el relato del nacimiento de la diosa contenido en el himno homérico:
tiene por padre a Zeus, quien la engendró en su cerebro augusto; de él
sale a luz vestida con guerrero arnés, arnés dorado y
resplandeciente, blandiendo acerada jabalina, deslumbrando al vasto
Olimpo con sus miradas brillantes y serenas, y produciendo asombro y
respeto sin igual en todos los inmortales; impresión que, afectando
también a la naturaleza entera, causa oscilaciones en la Tierra,
agitaciones en el mar; mientras en el cielo el hijo de Hiperión detiene
sus ágiles corceles hasta que la virgen Palas Atenea desnuda sus hombros
de las armas divinas. Semejante perturbación de la naturaleza no puede
explicarse por la simple concepción de la Aurora, sino más bien pensando
con Schwartz que Atenea fue originariamente una personificación del
rayo. Hay más: Píndaro presenta a Hefestos (Vulcano) dios del fuego,
hendiendo con el hacha de bronce la frente de Zeus, de la cual surge
Atenea exhalando un grito victorioso. Decharme comenta esta imagen
indicando que sólo pudo nacer ese mito del espectáculo del cielo
tempestuoso que, bajo la violenta acción del fuego eléctrico, parece
abrirse y hendirse para dejar paso al relámpago.
Hay otras variantes de esta leyenda: en Creta se
decía que la diosa había sido escondida en una nube a la cual golpeó
Zeus con su cabeza para que surgiera su hija. En Rodas se decía que
Zeus, en el momento del nacimiento de Atenea, había vertido desde lo
alto del cielo abundante lluvia de oro que fertilizó los campos. A estas
tradiciones que consideraban a la diosa como nacida de la cabeza de Zeus
se referían los sobrenombres de
Acria, con que se la honraba en Argos, y de Leoryfasia con
que se la adoraba en Pylos; y el sobrenombre
Glaucopis, como otros varios empleados por los poetas, la
designaban como diosa de las miradas brillantes. En Ilium Novum se
representaba a Atenea Ilias o Ilesia con una antorcha en la mano.
Viniendo ahora a precisar el concepto moral de la
diosa, es menester tener en cuenta que ofrece dos puntos de vista: el de
diosa guerrera y el de protectora de la paz y de las artes. El primero
es el más antiguo y el predominante en la epopeya y en los himnos
homéricos, y como tal le expresan las tradiciones que quedan indicadas.
Además Atenea toma parte en el combate de los titanes y de los dioses,
en el cual derribó a Encelado, lanzando sobre él su cuadriga; y según
otra tradición, en la misma lucha mató a la Gorgona, si bien, según la
fábula argia, el héroe de esta empresa fue Perseo auxiliado por Atenea,
quien recibiendo de manos de éste la cabeza de Medusa, la colocó como
empresa en el centro de su escudo para atemorizar a sus enemigos. No hay
que olvidar que la Gorgona es imagen de la nube tempestuosa, pudiendo
sólo ser vencida por un héroe solar, como Perseo, o por la diosa del
relámpago, como Atenea. El escudo con la Gorgona era un arma terrible
cuya bordura estaba formada por el
Miedo y la Fuga bajo figuras de serpientes en las cuales
se descubren sin el menor esfuerzo los monstruos de la tempestad.
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Expuesto lo anterior, se comprenderá fácilmente el
carácter de diosa guerrera con que aparece en la
Ilíada, ora inspirando a los héroes e infundiéndoles temerario
valor, ora mezclándose en los combates de los mortales, ora
venciendo a Afrodita en la batalla mantenida por los dioses;
sólo se diferencia de Ares (V. ARES) en que inspiraba una
bravura calmosa y reflexiva en vez del ciego furor que
caracteriza al dios de la guerra. Como diosa guerrera se la
honraba en Libia, celebrando una fiesta anual en la que era
paseada en un carro una joven vestida con el arnés propio de la
diosa. |
En Platea, Atenea
Areya tenía un santuario construido con el botín conquistado a
los persas; y como los griegos atribuyesen sus triunfos guerreros a la
protección de la diosa, en Atenas la veneraban especialmente, habiéndola
levantado sobre la roca del Acrópolis, entre el Erecteo y el Partenón,
una estatua colosal de cobre, obra de Fidias, que era la Atenea
Propiacos. Idéntico sentido tenían las imágenes de Atenea
Stenias «la fuerte,» de Trecene, y la Atenea
Alalcomene, de Beocia, centro de su culto en la edad homérica.
Del carácter guerrero de Atenea se deriva naturalmente su carácter
hípico: Atenea Hippia tenía en Grecia muchos altares, apareciendo
asociada con Ares
Hippios, y con Poseidón Hippios. Según la leyenda, en
Atenas había enseñado a Erictonio a enganchar los caballos a los carros;
de aquí que el caballo le estuviese consagrado.
Como la paz es una consecuencia natural de la
victoria, Atenea
Polias presidía a la vida pacífica de las ciudades como a su vida
guerrera. Este segundo carácter de la diosa la hacía protectora del
Senado de Atenas, inspiradora de la elocuencia de los senadores,
instituidora del Areópago y de los principios humanos del derecho
antiguo; por eso también presidía la confederación beocia. La leyenda
primitiva del Ática la consideraba como nodriza de Erictonio. También
era diosa de la salud, bajo el sobrenombre de
Higieya. Todos los trabajos del arte y de la industria estaban
bajo la protección de la diosa de la paz, inventora de los oficios más
humildes, así la alfarería la consideraba como inventora del torno; los
carpinteros, de la escuadra; las tejedoras, del tejido y de la aguja; y
la comparación del tejido con la tela de araña dio nacimiento en Lidia a
la leyenda de Aragnida, quien venció a Atenea haciendo en competencia
con ella un tapiz (V. ARAGNIDA). La arquitectura, escultura y pintura
eran llamadas artes de Atenea. Como diosa musical, se la consideraba
inventora de la flauta cuyo arte se desenvolvió en Beocia. Las faenas
agrícolas estaban bajo su protección, especialmente en Tesalia y en
Beocia; ella había enseñado a los hombres a someter al yugo y uncir al
arado los bueyes. En Ática se atribuían a la diosa las plantaciones y
cultura del olivo, árbol que representaba la riqueza agrícola del país.
Según atestiguan Homero y la leyenda de los argonautas, era también
protectora de la construcción de barcos y de la navegación. En suma,
Atenea era la inteligencia divina, virgen inmaculada desde su
nacimiento, debiendo desecharse como invenciones de los mitógrafos las
fábulas de la unión de la diosa con Hefestos, con Helios y con
Hércules. La idea de la virginidad de la diosa estaba expresada por el
Partenón y atestiguada por la historia de Tiresias, que se quedó ciego
por haber querido sorprender la desnudez de la diosa. Su eterna juventud
la indica el nombre
Palas, oposición ordinaria al de Atenea, y que según la
etimología más probable –dice Decharme– es un sinónimo de
Cora, teniendo igual significación que el epíteto Coria
que llevaba en Arcadia. No faltan, sin embargo, autores que consideren a
Palas como persona distinta de Atenea, hija de Tritón que en lucha con
él sucumbió; otras veces Palas es un gigante, padre de Atenea, muerto
por ésta al haber querido atentar a su virginidad. Pero es indudable que
para los griegos Palas-Atenea era una sola divinidad que representaba la
virgen fuerte.
Atenea, que de todas las divinidades del Panteón
griego es la que tiene menor carácter legendario y mayor simbólico, fue
objeto de un culto especial y muy extendido, especialmente en el Ática,
recibiendo diversos epítetos. Atenea-Nike era la diosa virgen que tenía
en el Acrópolis dos templos, el Partenón y el Erecteo: en éste se
conservaba la antigua imagen de madera de la diosa que se tenía por
caída del cielo, el olivar sagrado y las huellas de la lucha de Atenea
con Poseidón. Dos fiestas principales se celebraban en Atenas en honor
de la diosa: la Arreforia y la Panatenea (V. estas voces). Vol. II, pág.
913.
II. Mitología figurada de Atenea. –
Las
representaciones más antiguas de la diosa tenían un origen legendario, y
cierto carácter de reliquia u objeto milagroso; se denominaban
Palladiom, en recuerdo del ídolo así llamado que robaron Ulises y
Diomedes a los habitantes de Troya según refiere la Ilíada. En
las imágenes antiquísimas que se ven reproducidas en las monedas, la
diosa está figurada como un ídolo cuyo medio cuerpo superior surge de
una columna pequeña. En Atenas, fuera del Acrópolis, se conservaba un
Palladiom, del cual parecen ser reproducciones algunos bronces de
estilo primitivo. Otra suerte de ídolo era el
xoanom de Atenea Polia que se conservaba en el Erecteo y
que en la fiesta panatenaica se le vestía con el Peplos
bordado: representaba el tipo de la Atenea armada en ademán de combate.
Éste es el tipo más frecuente en los monumentos: va armada con casco de
elevada cimera, la egida sobre los hombros y la espalda, con la gorgona
sobre el pecho; viste chiton con diploidion y lleva escudo y lanza.
Entre los monumentos del período arcaico, el tipo más severo de la diosa
es el reproducido en el frontón occidental del templo de Egina. Las
ánforas panatenaicas (V. esta voz) le reproducen. La escuela ática del
siglo V atenuó la severidad arcaica en las imágenes de Atenea dándolas
más arrogancia y más gracia. De la estatua esculpida por Fidias para el
Partenón (de que es intérprete ideal el grabado adjunto) sólo puede
juzgarse por las noticias y por la imagen de Atenea
Parthenos encontrada hace pocos años en Atenas. Algunas veces
Atenea aparece con la victoria en la mano derecha. En cuanto a las
composiciones míticas en que Atenea aparece figurada, hay que mencionar
los frontones del Partenón; en el oriental estaba el nacimiento de la
diosa, y en el occidental su disputa con Poseidón. Nuestro Museo
Arqueológico Nacional posee un brocal de pozo griego que ofrece
representado en relieve el nacimiento de Atenea, cuya composición, según
el Dr. Schnider, es un documento de suma importancia para reconstruir el
frontón oriental del Partenón.
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