ARISTÓTELES, obras y escritos (biografía)
ARISTÓTELES
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En cuanto a los
escritos de Aristóteles,
apenas
si una crítica minuciosa y llevada del exceso del
detalle, como la de Ritter y Zeller, puede determinar y precisar, siquiera en conjeturas aproximadas, qué es lo auténtico
que ha llegado a nosotros de las obras del gran Maestro, y qué
es lo que puede atribuirse a edición de sus discípulos y comentadores. El número y título de
las obras mismas se hallan envueltos en misterios y contradicciones que se aumentan por
las citas, repetidas a veces y hechas también
con nombres distintos, que Aristóteles hace de
unos en otros escritos suyos. En cálculo más o menos aproximado, se presume que ha llegado hasta nosotros (aunque sin garantir completamente la autenticidad del texto), una tercera parte de los escritos de Aristóteles. Las
repeticiones que en ellos se encuentran, el estilo
vigorosamente didáctico, descarnado y severo, la
erudición (algo superficial) de que se hallan esmaltados y la inflexible serie del pensamiento,
son condiciones todas ellas que autorizan para
poner a Aristóteles como escritor y aun como expositor (siquiera respecto a esta última cualidad
no se pueda juzgar definitivamente, porque carecemos del conjunto de sus trabajos), muy por bajo
de su maestro Platón. Un cierto vigor científico,
alguna severidad en seguir el hilo del pensamiento (siempre a través de repeticiones y referencias en algunos casos contradictorias), especie de vista general y enciclopédica que condensa
todo el saber de su tiempo, son las cualidades
que avaloran los escritos de Aristóteles. Tres son
los catálogos que han tenido presentes críticos y
comentadores para calcular lo que se ha perdido y
lo que conservamos de las
obras de Aristóteles. Éstos
son el de Diógenes Laercio, que se compone de
una larga lista de los títulos de las obras
que se atribuyen a Aristóteles; el del Anónimo y el árabe de Casiri, al
cual dan mucho crédito los
eruditos (Véase BRANDISS).
Después de estos tres catálogos se recurre las noticias que da Cicerón, a
los trabajos de Andrónico de Rodas acerca de las obras del fundador del Peripatetismo, y
a los comentadores griegos en los cinco primeros siglos. Al segundo catálogo corresponde Adrasto, que ensayó una clasificación de obras maestro, primero desde el punto de vista de su confección y estilo, y después en razón de la materia de que se ocupa. Ritter (V. su
Histoire de la Philosophie, t. III) intenta también, siguiendo indicios siempre fragmentarios
e insuficientes, una clasificación de las obras Aristóteles en esotéricas y exotéricas; pero toda diligencia de los eruditos lucha contra el obstáculo invencible de las citas y referencias
que
el mismo Aristóteles hace de unas a otras obras, empleando a veces títulos diferentes. Así es
que la exégesis más escrupulosa no tendrá nunca base bastante para precisar taxativamente cuándo una cita
o referencia de Aristóteles equivale a declaración de la existencia de una nueva obra
o implica sólo nombre distinto de trabajo ya conocido. Haciendo,
pues, referencia para el lector diligente a Zeller, Brandiss, Tenneman, Ritter, Barthélemy Saint-Hilaire y algunos otros trabajos sueltos que se publican en las Revistas, nos limitaremos aquí
a enumerar la lista y títulos de las obras que nos quedan del gran Preceptor
del espíritu humano, como le llamaron los árabes, y
que, aunque no contienen todos los trabajos que produjera su incansable laboriosidad, todavía son suficientes para que
podamos estimarlas como la Enciclopedia viva de la antigüedad.
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Para enumerar estas obras seguimos el orden
de la
editio princeps de los Aldo, que es la que ha servido de guía
a las mejores ediciones y traducciones modernas, que son las de Didot, la de Berlín, publicada por Becker (1836) y la de Barthélemy Saint-Hilaire, cuyos comentarios, notas y prólogos constituyen uno de los más prolijos estudios de Aristóteles. La traducción y comentarios de Aristóteles por Barthélemy Saint-Hilaire, la traducción de Cousin y la de Didot, en el mismo orden que las enumeramos, sirvieron de base
a la versión española que de las obras de Aristóteles hizo Azcárate (D. P.) y editó el Sr. Navarro en 10 tomos. Las obras que poseemos de Aristóteles son: |
1.º La Lógica, que se compone de seis tratados, todos ellos tenidos por auténticos; las
Categorías; la Hermencia (t. I de la Lógica, versión española), los
Primeros analíticos, divididos en
dos libros, llamados por Aristóteles Tratado del silogismo (t. II de la Lóg., vers.
españ.); los Últimos analíticos, divididos en dos libros, llamados por Aristóteles
Tratado de la demostración (t. III de la Lóg., vers. españ.), y los Tópicos (tratado de
dialéctica y refutación de los sofistas) (t. IV de
Lóg., vers. españ.). Estos tratados, todos ellos son comprendidos en la denominación común de
Organon. Aunque este nombre se atribuye a los comentadores griegos, expresa, sin embargo, la idea según la cual concebía Aristóteles la
lógica como órgano y nervio interiores de toda ciencia. El Organon constituye en la concepción general aristotélica la parte de la
filosofía que se denomina Orgánica, formal
o lógica.
2.º La Física, que abraza, según Aristóteles,
el conocimiento todo de la realidad o del mundo. Se compone: 1.º de los ocho libros de
Lecciones de Física (2 vol. de la traduc. de Barthélemy Saint-Hilaire
Physique d'Aristote. No ha sido traducida al español); 2.º el Tratado del cielo, en cuatro libros; 3.º el
Tratado de la generación y
destrucción, en dos libros; 4.º la Meteorología, en cuatro libros; 5.º
Tratado del mundo, dedicado a Alejandro y tenido por apócrifo; 6.º
Tratado
del alma (περιψυχή)(Un tomo Psicología; vers. españ.); 7.º Opúsculos o pequeños tratados, que
los escolásticos llamaron Parva naturalia. Son nueve los opúsculos y forman un conjunto que
ser considerado como complemento del Peripsuje. Examina en ellos los mismos puntos que
el tratado del alma, pero con carácter fisiológico (un tomo Psicología, ver. españ.);
8.º Historia
de los animales, 10 libros; 9.º Tratado de las partes de los animales, cuatro libros; 10,
Del movimiento de los animales; 11, De la marcha de los animales; 12,
Generación de los animales, cinco libros; 13, Tratado de los colores; 14,
Acústica; 15, Fisiognómica; 16, De las plantas;
17, Narraciones sorprendentes, apócrifo; 18, Mecánica;
19, Problemas y Fragmentos.
3.º Filosofía teorética o filosofía primera.
Metafisica, nombre que no procede de Aristóteles, sino del orden en que colocaron sus obras, y etimológicamente significa
lo que viene después de la Física. Consta de 14 libros. ( Metafísica, un tomo en la vers. españ.)
4.º Filosofía práctica o de las cosas humanas
– La Moral propiamente dicha, compuesta:
1.º Moral a Nicómaco, 10 libros; 2.º La Gran
moral, dos libros; 3.º Moral a Eudemo, siete libros (Moral, 2 tomos de la vers. españ.);
4. º Fragmentos de las virtudes y vicios; 5. º La Política, ocho libros (Política, un tomo de la vers. españ.).
De la Política de Aristóteles ha hecho profundos y detenidos estudios el señor Giner (D. F.) (V.
La Política antigua y La Política nueva; Estado de la ciencia política en sus
Estudios jurídicos y políticos); 6.º Economía; 7. º Retórica,
tres libros, y 8.º Poética, fragmento. Aun se enumeran algunos
fragmentos, poesías y cartas que no han sido todavía traducidas ni en la
moderna edición de Berlín.
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