ARÍSTIDES, magistrado ateniense (biografía)
ARÍSTIDES
Biografías. Magistrado de Atenas, nació en esta ciudad por el tiempo mismo en que nació Temístocles. Hijo de Lisímaco, se distinguió en la batalla de Maratón, año 490 a. de J. C., mandando una de las alas del ejército griego, confiándosele después del
triunfo la guardia de los trofeos arrancados al enemigo. Rival de Temístocles, gran capitán también y de reconocido talento,
fue vencido en la lucha por éste, que menos escrupuloso en la elección de medios, consiguió le desterrasen por diez años. Refiere
Cornelio Nepote que Arístides se hallaba en la plaza de Atenas cuando se votaba su destierro,
y que habiendo observado que un ciudadano escribía en la teja su nombre, le preguntó:
«¿Que daño te ha hecho ese hombre?» A lo que el ciudadano respondió: «No le conozco siquiera, pero me disgusta la viva ansia con que solicita distinguirse entre todos con el sobrenombre de
justo.» Este epíteto era en efecto el que se le aplicaba en toda la Grecia. No estuvo desterrado los diez
años que disponía el decreto. Cuando Jerjes invadió la Europa y atacó
a los griegos, Temístocles, conociendo cuán útil sería su
enemigo político en aquellas circunstancias, sacrificó los impulsos de la ambición
a los más generosos del amor a la patria, y propuso que se le alzase, lo mismo que
a los demás desterrados, el ostracismo. En virtud de la ley de restitución, regresó Arístides desde Egiria, con
inminente riesgo de caer en manos de los persas, y llegó a tiempo de empuñar las armas,
año
480. Al año siguiente mandó las tropas atenienses, que triunfaron de Mardonio, general persa, en Platea.
Elegido arconte en 478, quiso recompensar el heroísmo con que el pueblo ateniense había luchado en las guerras medicas, y
consiguió que en lo sucesivo todos los cargos públicos, sin excluir
el arcontado, fueran accesibles a los ciudadanos.
Antes de alcanzar esta elevada magistratura, se había apoderado de Bizancio, ayudado por Pausanias,
y libertado a varias ciudades de la
isla de Chipre y
casi todas las colonias griegas. Llegó a inspirar a sus
conciudadanos tan
ilimitada confianza, que habiendo
anunciado Temístocles que deseaba
dar a conocer un
proyecto de alto
interés para la República, pero que
no podía comunicarlo a la asamblea entera, Arístides fue designado por el pueblo para conocerlo; y bastó
que éste, conocido el proyecto, lo declarase útil pero injusto, para que la asamblea lo rechazase. Supo afirmar la supremacía marítima de los griegos sin emplear
el fuego y otros análogos procedimientos que proponían sus paisanos.
Logró, por el contraste entre su honrada conducta y la del espartano Pausanias, acusado de sostener inteligencias con los persas, asegurar la hegemonía de Atenas entre todas las ciudades griegas.
Conservó hasta su muerte el cargo de tesorero general de Grecia,
o sea depositario del fondo común constituido para reunir cada día mayores elementos de lucha contra el rey persa. En éste como en cuantos empleos ejerció, mostró una severa integridad. Por disposición suya se
llevaban cada año 460 talentos a la isla de Delos, que era el lugar elegido para común erario, aunque este dinero se trasladó
más tarde
a la ciudad de Atenas, y Arístides era el que fijaba la cuota con que había de contribuir cada pueblo. Señal cierta de su desinterés es que habiendo manejado grandes caudales, murió tan pobre,
que el Estado hubo de costear sus funerales y dotar a su hija. Ocurrió su muerte cerca de cuatro años después del destierro de Temístocles. Plutarco ha escrito su biografía.
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