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DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO HISPANO-AMERICANO (1887-1910)

Índice


 

 

ARES, dios griego (mitología griega)

ARES

Mitología. Uno de los grandes dioses de la Grecia, el Marte de los romanos. Hijo de Zeus (Júpiter), y de Hera (Juno), nació en los espacios celestes. Participaba de la naturaleza violenta de su madre; así, según las expresiones homéricas, al sentirse herido por Diomedes lanzó un grito tal como le pudieran haber lanzado nueve o diez mil guerreros a la vez, y cuando subió al Olimpo aparecióse ante los héroes «semejante a una nube sombría, una nube tempestuosa, que obscureció el cielo en el momento en que se levantaba el soplo furioso del viento». Habitaba la Tracia, comarca cuyo nombre indica, según Preller, de un modo general, la región del norte, de donde venían las tempestades. En La Ilíada Zeus, reprendiéndole de que se gozaba en las discordias, guerras y combates, le llama el más odioso de los mortales. Enemigo de las divinidades de la luz, en el poema homérico se manifiesta su antagonismo con Atenea (Minerva), la cual protegió a Hércules en su lucha con el dios que peleaba en sustitución de su hijo, consiguiendo que el segundo saliera herido. Los hijos de Ares, Flegyas, Diomedes y Cycnos, imágenes de los fenómenos pasajeros de la tempestad, de condición mortal, a diferencia de su padre que no podía ser herido, sucumben a manos de los dioses y héroes solares; episodios que explica Decharme como una expresión de las peripecias del drama de la tempestad. Los gigantes Aloades, o sean las nubes que se acumulan sobre los picos de las montañas, sujetan momentáneamente a Ares, porque antes de la tormenta, los vapores exhalados de la tierra envuelven el soplo del huracán. La cautividad de Ares, dios de la tempestad, por Afrodita (Venus), las dulzuras primaverales, fue cantada por Laudiseo, diciendo que los amantes consumaron su ilegítima unión en la morada de Vulcano, quien forjando en su fragua una red, los envolvió   en cuanto se bajaban del lecho, ofreciéndolos así a la irrisión de los dioses. De estos amores nació Harmonía. Nada tiene que ver esta fábula con la mutua protección que se prestan Ares y Afrodita en La Ilíada. Ares era esencialmente el dios de la guerra, cuyo nombre es sinónimo de la voz que expresaba la intrepidez belicosa, la temeridad ciega, el valor osado; ideal del guerrero de las tradiciones épicas, puesto en pelea no obedecía más que a la brutalidad de su instinto y a su furor sangriento; amaba el combate por el combate mismo, dejándose seducir por la idea del tumulto y el deseo insano de herir y de matar. Forman el cortejo de Ares: Eris, Deimos, Fobos y los Neres, demonios de las batallas que metamorfoseaban a los combatientes en bestias feroces. La acción fecundante de la tempestad dio pie a otras fábulas en que Ares figura relacionado con las fuentes que fertilizaban el suelo, idea en que se apoyó el mito ático referente a la fundación del Areópago o tribunal de los doce dioses mayores, ante el cual denunció Neptuno a Marte por haber muerto a Halirrhotios, seductor de Alquippe, (V. ALQUIPPE), hija de Marte, siendo absuelto. En Tegea estaba considerado como dios de la abundancia, lo cual explica el carácter de divinidad agraria con que le adoraron los latinos. V. MARTE.

En cuanto a las representaciones de Ares que nos ha legado el arte antiguo, el estilo arcaico nos le ofrece en los vasos pintados en la figura vulgar de un hoplita, por lo cual le ponían al lado una inscripción para distinguirle. Su tipo antiguo es el de un guerrero barbudo, muy robusto, con armadura completa. En la buena época del arte griego, es un hombre en la plenitud de la edad, desnudo, sin otro atributo que el casco y la lanza, el rostro de expresión severa, barba crespa y cabellera corta. En una fecha que no puede determinarse exactamente, se adoptó el tipo juvenil de Ares; tal se le ve en una moneda mamertina, y en la famosa estatua atribuida a Escopas, que representa al dios en reposo con Eros al pie, y se conserva en la Villa Ludovici. Hay memoria de otra estatua colosal, también de Escopas, que fue transportada a Roma y consagrada en un templo inmediato al circo Flaminius; otra imagen de Ares que se ve en un bajo relieve del arco de Constantino, se tiene por imitación de la anterior. Pero el tipo de Ares fue de los menos tratados por el arte griego, habiendo aparecido casi siempre formando grupo con Afrodita.





 

 

Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano (vol. 2, pág. 569 - editado: 3-10-2007)                                                                ARES (mitología)

 

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