ANAYA, almirante y político
portugués (biografía)
ANAYA
- ANAYA (PEDRO DE):
Biografías. Almirante
portugués; vivía a fines del siglo XV y principios del XVI. Recibió del
rey D. Manuel el encargo de establecer una factoría en la ciudad de
Sofala, en las costas orientales de África, frente a la isla de
Madagascar, empresa para la cual salió de Lisboa, en 1508, al mando de
seis navíos. La travesía se hizo felizmente y hasta tuvo la fortuna de
sorprender al rey de Sofala, que se vio precisado a autorizar a Anaya
para que edificara una fortaleza en sus estados. Algún tiempo después,
queriendo el contrariado monarca deshacerse de tan peligrosos huéspedes,
aprovechó el momento en que Anaya había destacado tres embarcaciones de
su flota, y en que las enfermedades tenían postradas las fuerzas que
guarnecían el castillo, para atacarle. El general portugués, sin
embargo, bien que no tuviera a sus órdenes más que treinta hombres en
estado de combatir, rechazó valerosamente la agresión e hizo retirarse
al enemigo con grandes pérdidas. A la noche siguiente dispuso el asedio
del palacio real y consiguió apoderarse de él, pero fue herido por el
mismo rey, que se había ocultado detrás de una puerta. Este hecho
exasperó a los soldados portugueses, que dieron muerte al desventurado
monarca y pasaron a cuchillo a sus defensores. Anaya reprobó aquel acto
de crueldad, y restableció en el trono al hijo del difunto rey,
haciéndole jurar una alianza inviolable con la nación portuguesa. Esta
importante conquista se efectuaba casi simultáneamente que Francisco de
Almeida, primer virrey de las Indias orientales, se apoderaba de las
ciudades de Quiloa y Mombaza, en la costa de África, a poca distancia
del Sur de Sofala.
– ANAYA (CARLOS):
Biografías. Político
uruguayo, natural de una de las provincias argentinas. En 1811 se
incorporó al ejército del general Artigas después de la batalla de las
Piedras, y se halló en la del Cerrito del año 1812, y continuó prestando
grandes servicios a la causa de la emancipación de la banda Oriental del
Uruguay hasta la conclusión de la guerra con España. La atrevida empresa
de los Treinta y tres uruguayos que libertaron su patria del poder del
Brasil (1825 a 28), tuvo en él un servidor leal y entusiasta; ocupó en
esa época puestos importantes en la administración de la entonces
provincia, los cuales desempeñó con inteligencia y honradez. Fue electo
para la primera legislatura uruguaya, que se reunió en el pueblo de la
Campaña, La Florida, teniendo la gloria de ser uno de los que
firmaron la declaratoria de independencia del año 1825. Fue
vicepresidente de la República varias ocasiones, en su carácter de
Presidente del Senado, y en una de ellas autorizó la creación de
escuelas para niñas negras y pardas, y la fundación de un nuevo pueblo
en el cerro que se halla a la entrada de la bahía de Montevideo. A pesar
de formar parte de las filas del partido uruguayo, llamado Blanco,
nunca aprobó la alianza que su jefe, el general Oribe, hizo con el
gobernador Rosas, de la Confederación Argentina, y por consecuencia
permaneció retirado a la vida privada hasta que falleció, pobre pero
honrado, el año 1862. Dejó unos interesantes apuntes para la historia de
las Repúblicas de Plata.
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