ACADEMIA, institución cultural (historia)
ACADEMIA
– ACADEMIA:
Historia. Las academias en el sentido que hoy
damos a esta palabra, fueron desconocidas de los antiguos. Si bien ya en tiempos
de Carlomagno encontramos la escuela palatina que tenía cierta semejanza
con las doctas corporaciones de hoy día, la verdad es que éstas no aparecen
hasta el siglo XIV en Italia, en Francia hasta el XVII, y hasta principios del
XVIII en nuestra patria. Las principales academias que existen actualmente en el
mundo civilizado son las siguientes:
I. ACADEMIAS ESPAÑOLAS. –
En Madrid las Reales Academias
reconocidas como principales por la Ley de instrucción pública vigente y cuerpos
consultivos del Estado para sus respectivos fines científicos son: la de la
lengua llamada la Española, la de la Historia, la de Bellas Artes, o sea
de San Fernando, la de Ciencias Exactas físicas y naturales, y la de Ciencias
morales y políticas. A ésta se añadió después la de Medicina.
Estas seis Academias tienen derecho a elegir cada una de
ellas un Senador, individuo de ellas, como las Universidades y Sociedades
económicas, por el art. 20 de la Constitución de 1876.
Academia Española o de la Lengua. –
Llámase
antonomásticamente Española por ser la más antigua de las Reales, pues
fue fundada en 1713: debe su origen a la protección de Felipe V y a la
iniciativa del marqués de Villena, su primer director. Por decreto de 10 de
marzo de 1847 se le dieron nuevos estatutos, y por el de 20 de agosto de 1859
los que ahora rigen. Consta de 36 académicos de número, domiciliados en Madrid;
de 24 correspondientes españoles, que lo están fuera de la corte, y de
honorarios y correspondientes extranjeros, cuyo número no es fijo. Celebra junta
ordinaria un día todas las semanas y sus acuerdos tienen fuerza legal en
cuestiones de lenguaje, ortografía y valor de las palabras. Su objeto más
especial es el estudio de la lengua; publicar el Diccionario, la
Gramática y libros libros clásicos, y recompensar y estimular a las personas
que se dediquen al cultivo de conocimientos propios de la índole de este
instituto. Tiene por sello y divisa un crisol puesto al fuego con la leyenda:
Limpia, fija y da esplendor.
Entre los trabajos literarios que ha publicado, merecen
particular mención el Quijote, La vida de Cervantes y el
Diccionario de autoridades: cuyas ediciones se han agotado; el
Diccionario de la Lengua (undécima edición); la Gramática, su
Compendio y Epítome; el Prontuario de ortografía; el Fuero
Juzgo; el Fuero de Avilés; La Araucana; las Farsas y
Églogas de Lucas Fernández; las Comedias escogidas de Alarcón y
Calderón, etc. Últimamente, en 1886, ha arreglado una nueva edición del
Diccionario de la Lengua.
Academia de la Historia. –
Fue creada en 1735 y
aprobada por Real cédula de 17 de junio de 1738. Pocos años después se
refundieron en ella los oficios de los antiguos cronistas de España e Indias.
Una ley la hizo inspectora de antigüedades. Fue reorganizada por decreto de 25
de febrero y Real orden de 20 de marzo de 1847, habiéndose aprobado en 28 de
mayo de 1856 los estatutos por que hoy se rige. Posee una selecta biblioteca de
impresos y manuscritos, y un museo de antigüedades que facilita a todos los que
desean consultarlo. Ha publicado diversas obras, y entre ellas son notables
nueve tomos de Memorias, las Siete Partidas, y los Opúsculos legales
del rey D. Alfonso el Sabio; la Crónica de D. Fernando IV, con
diferentes Memorias y documentos relativos a su reinado: los tomos XLVII al LI de la
España Sagrada; la Historia general y natural de las Indias que escribió el capitán Gonzalo Fernández de Oviedo: varios tomos de
Cortes de los antiguos reinos de León y Castilla, y 19 del Memorial histórico español, colección de documentos, opúsculos y antigüedades. Celebra sus sesiones los viernes por la noche; tiene su biblioteca, museo y archivo en la calle del León, casa que fue del
Nuevo Rezado.
Tiene en todas las provincias organizadas comisiones provinciales de Monumentos, compuestas de corresponsales suyos y de la de San Fernando.
Academia de Bellas Artes de San Fernando. –
Fue fundada en 12 de abril de 1752 con el nombre de
Real Academia de las tres nobles Artes de San Fernando; reorganizada por Reales decretos de 1.º de Abril de 1846 y 4 de octubre de 1864, y reformados sus estatutos en 20 de abril de 1864.
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Por decreto de 8 de mayo de 1873 se cambió su antigua
denominación por la de
Academia de Bellas Artes de San Fernando, y se creó en ella una sección
de música, compuesta de doce académicos, que la primera vez
fueron nombrados por el Gobierno. Sus estatutos, modificados por
consecuencia de esta reforma, fueron aprobados por el Gobierno
de la República en 3 de diciembre de 1873.
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Su instituto es promover el estudio y cultivo de la pintura,
escultura, arquitectura y música, estimulando su ejercicio y difundiendo el buen
gusto artístico con el ejemplo y la doctrina.
La Academia da a luz obras importantes, habiendo publicado
desde 1865 las siguientes: Memoria sobre el arte latino-bizantino en España y
sobre las coronas de Guarrazar; reimpresión de los
Discursos practicables del nobilísimo Arte de la Pintura, de Jusepe
Martínez, aumentada con notas;
Memorias para la historia de la Academia de San Fernando y de la enseñanza de
Bellas Artes en España; dos colecciones de aguas fuertes de Goya Los
desastres de la guerra y Los Proverbios, y la
Memoria sobre Pablo de Céspedes, premiada por la Academia en el concurso
de 1867. Tiene en publicación la colección de grabados titulada:
Galería de cuadros selectos de la Academia; otra colección de los
Discursos y Memorias leídos ante la Academia, y continúa reuniendo
materiales para los diccionarios artísticos.
Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales. –
Fue creada en 25 de febrero de 1847, aprobándose sus estatutos en 23 de diciembre siguiente. Se compone de 23 académicos numerarios, residentes en Madrid, y de corresponsales nacionales y extranjeros, cuyo número tampoco puede exceder respectivamente de 36. Se divide en tres secciones: I.ª de Ciencias exactas; 2.ª de Ciencias físicas, y 3.ª de Ciencias naturales.
La Academia ha publicado seis tomos de sus Memorias, que contienen los trabajos académicos, discursos de recepción y memorias premiadas; sus
Resúmenes anuales de actas; 18 tomos de la Revista de los progresos de las ciencias, y además bajo su dirección se han publicado de Real orden
Los libros del saber de Astronomía del rey D. Alfonso el Sabio.
Academia de Ciencias morales y políticas. –
Esta Academia
fue creada por Real decreto de 30 de setiembre de 1857, conforme
a lo dispuesto en el art. 160 de la ley de Instrucción pública de 9 de septiembre del mismo año. Fue instalada en 19 de diciembre de 1858, habiendo sido aprobados sus estatutos por Real decreto de 29 de mayo de 1859. Se compone de 36 académicos de número, domiciliados en Madrid; de 30 correspondientes españoles y extranjeros, y de 10 honorarios extranjeros. Su instituto es cultivar las ciencias morales y políticas, ilustrando los
puntos y cuestiones de mayor importancia, trascendencia y aplicación, según los tiempos y las circunstancias. Ha publicado seis tomos de
Memorias, cuatro de Discursos y otras obras premiadas en los concursos
a que convoca anualmente. Posee una escogida biblioteca con más de 10.000 volúmenes. Celebra sus sesiones ordinarias los martes de cada semana en la casa llamada de
los Lujanes, plaza de la Villa. Tiene por divisa una alegoría con la leyenda
verum, pulerum, justum.
Academia de Medicina de Madrid. –
Se formó particularmente con el nombre de
Tertulia Médica, en 1732. Fueron aprobados sus estatutos por Real cédula de 13 de septiembre de 1773. Se la
incluyó en la reforma general de las Academias de Medicina del reino por Real orden de 28 de agosto de 1830, y últimamente se reformó su organización por Real decreto de 28 de abril de 1861.
Sus objetos principales son: favorecer los progresos científicos por medio de discusiones públicas y concursos
a premios; informar al Gobierno y autoridades superiores sobre los puntos relativos
a instrucción, sanidad y beneficencia que se le consulten; evacuar los informes médico-legales que necesiten las audiencias y tribunales superiores, y redactar la farmacopea oficial.
Academia Matritense de Jurisprudencia y Legislación. –
Precedieron
a esta Academia las de Santa Bárbara, la teórico-práctica establecida en el oratorio del Espíritu Santo, la de Nuestra Señora del Carmen, la de la Purísima Concepción, la práctica del mismo título y la de Carlos III, encaminadas
a impulsar el estudio de la legislación española.
La más antigua, que data de febrero de 1763, cambió el nombre de Santa Bárbara por el de Academia de Derecho español desde 1794. Disuelta en la época de la guerra de la Independencia, tuvo la honra de contar entre sus individuos
a los jurisconsultos Floridablanca, Campomanes, Forner, Covarrubias y otros. Le sucedió la Academia de Derecho civil y canónico de la Purísima Concepción, por gestiones de los profesores y estudiantes de las Universidades de Valladolid y Alcalá, encargándole el Gobierno la revisión de los trabajos presentados por los que aspiraban
a los cargos de la judicatura.
En 26 de febrero de1826 se restablecieron las Academias de Carlos III y del Carmen, que se reunieron bajo la advocación de la Concepción, cambiando este nombre por el que conserva actualmente. El Gobierno le concedió hace algunos años autorización para expedir certificaciones de práctica forense, y le dirige frecuentemente consultas.
Se rige por las constituciones aprobadas por el Gobierno, recientemente reformadas. Ha renovado su antigua práctica de publicar concursos sobre materias de derecho.
Cuenta entre sus individuos a los principales jurisconsultos españoles. Posee una biblioteca de las mejores de Madrid con respecto
a obras de derecho, de más de 8.000 volúmenes, y se relaciona con varios de los principales centros jurídicos y jurisconsultos del extranjero.
En provincias. –
Son varias las capitales de provincia que tienen academias. En Barcelona existen las siguientes:
Academia de Buenas Letras, instituida
a últimos del siglo XVII y reconocida por el gobierno en 1752: cuenta 30 académicos de número y un número indeterminado de honorarios, y se dedica al estudio de la
historia, legislación, y literatura, especialmente en los puntos referentes al Principado de Cataluña. Esta corporación ha publicado importantes obras y reunido un curioso museo lapidario.
// Real Academia de Ciencias naturales y Artes, fundada en 1764, si bien no recibió la aprobación del gobierno hasta 1770. Su personal está dividido en cuatro secciones (ciencias físico-matemáticas,
ciencias físico-químicas, historia natural y artes) y cada sección se compone de quince individuos. Cuenta con una buena biblioteca, un museo, un observatorio astronómico y un excelente edificio, en el cual los Sres. académicos desempeñan algunas cátedras.
// Real Academia de Medicina y Cirugía, fundada en 1770. Cuenta 33 académicos numerarios y un número indeterminado de honorarios y corresponsales: hasta 1874 el cargo de académico numerario se ganaba por oposición; pero desde aquella fecha es electivo. Posee una buena biblioteca y celebra reuniones periódicamente.
// Academia de Bellas Artes: fue creada en 1849, se compone de 27 académicos y depende de la Real de San Fernando establecida en Madrid.
// Academia de Jurisprudencia y Legislación: fue instituida en 1849, y de ella forman parte la mayoría de los abogados de la ciudad.
En Sevilla: Real Academia Sevillana de Buenas Letras, fundada en 1751 por D. Luis Germán y Ribou, secundado por varios literatos;
sus estatutos fueron aprobados por real cédula de Don Fernando VI, expedida en 6 de mayo de 1752: en 1807 suspendió sus sesiones que no fueron reanudadas hasta 1820, desde cuya fecha viene funcionando la Academia mediante el concurso
de las primeras figuras literarias de la ciudad. Esta corporación consta de un número de miembros numerarios residentes todos en Sevilla y además cien corresponsales entre los cuales figuran personas importantes de España y el extranjero. Finalmente la Academia celebra notables certámenes todos los años en el mes de abril.
// Real Academia de Medicina y Cirugía: fue fundada por varios profesores en 1697, y el Consejo de Castilla aprobó sus ordenanzas en 1700. Su nuevo reglamento se publicó en 1875: tiene por objeto la inspección sanitaria de la provincia y otras limítrofes, y cuenta en la actualidad con 16 señores académicos.
// Academia de Bellas Artes: se fundó por real decreto de 31 de octubre de 1849, recogiendo las tradiciones de otra más antigua que
fue fundada por el famoso Murillo: cuenta actualmente con 19 académicos, y
a más cinco profesores que son académicos natos; y sostiene una escuela de dibujo y pintura.
En Zaragoza: Academia jurídico-práctica aragonesa, fundada en 1733: por provisión del Consejo Supremo de 21 de mayo de 1770 fue incorporada
a la de derecho patrio establecida en Madrid, y en 5 de julio do 1772 Carlos III le concedió el título de real. Oscurecida durante la guerra de la Independencia, se reinstaló en 1841, desde cuya fecha se rige por unos nuevos estatutos parecidos
a los de la Matritense de Jurisprudencia y Legislación. Los individuos de que se compone son de tres clases: profesores, honorarios y académicos. En 1856 publicó una revista jurídica titulada
Los Anales jurídicos. // Academia de Medicina y Cirugía: creada en 28 de agosto de 1830, tiene el propio objeto que otras corporaciones análogas y su personal se divide en socios numerarios, agregados y corresponsales.
// Academia de Nobles y Bellas Artes: creada en 1792, bajo el patronato de la
Sociedad aragonesa que había sido fundada en 1776 y sostenía varias clases de enseñanza artística: consta de 56 académicos residentes y un número indeterminado de socios de mérito y corresponsales.
// Existe también la Academia titulada de San Lucas, con su museo.
En Valencia: Real Academia de las nobles y bellas Artes de San Carlos: fundada durante el reinado de Don Fernando VI, cuyo sucesor, Don Carlos III, le concedió el titulo de Real en 14 de febrero de 1778, y privilegios y atribuciones análogos
a los que goza la de San Fernando de la corte: sostiene clases de enseñanza artística.
// Academia de Medicina y Cirugía: creada por real decreto de 28 de agosto de 1830, con el propio objeto y las mismas atribuciones que otras corporaciones análogas.
La Academia de Bellas Artes de Granada y Escuela especial de Bellas Artes que está
a cargo de la misma, fue creada por real decreto de 31 de octubre de 1849, en que se dio
nueva organización
a las Academias y estudios de esta clase. Su objeto es el de extender y perfeccionar la enseñanza del dibujo, cuyo estudio comprende:
aritmética y geometría propias del dibujante, dibujo de figura, dibujo lineal y de adorno,
dibujo aplicado
a las artes y a la fabricación, modelado y vaciado de adorno, etc. La Academia consta de un Presidente, dos consiliarios, un Secretario y 15 académicos, entre los que hay elegidos un Tesorero y un Bibliotecario. Son académicos natos los profesores de la Escuela. La enseñanza es gratuita, como lo son todos los oficios, exceptuando los profesores de la Escuela y el Secretario de la Academia.
De algunos años a esta parte se han formado en la América Española importantes Academias relacionadas con la de la Lengua en Madrid para el cultivo de la literatura patria y común y pureza del lenguaje en uno y otro continente. Comenzó este movimiento fraternal literario en Méjico y al mismo tiempo se inició en varias repúblicas de
la América meridional. Cinco son las que hasta el presente se han formado. La
Colombiana
(de Santa Cruz de Bogotá), consta
de 16 individuos de número. La Ecuatoriana (de Quito), se compone de 15. La de
Méjico de 16. La de San Salvador de 9 y la Venezolana (en Caracas), de otros 18 de número.
Este movimiento de fraternal aproximación literaria se va extendiendo por fortuna
a las otras Academias de la Historia y de Ciencias morales y políticas, gestionando ya algunas de la América meridional para incorporarse
a las de la Península, bajo iguales o parecidas condiciones a las otras corresponsales de la Española o sea de la Lengua. Algunos de los individuos de
éstas son ya académicos correspondientes de la Real de la Historia, cuyo estudio
tiene tanta afinidad entre sí; y que cuenta en aquellos países tan celosos e
ilustrados cultivadores.
II. ACADEMIAS EXTRANJERAS. –
En Francia existen varias
Academias: la más antigua es la de los Juegos florales, fundada en 1324 en Tolosa por Clemencia Isaura y siete de los principales habitantes de aquella
ciudad que al principio tomaron el título de Mantenedores de la gaya ciencia.
Reunían en cierto día a todos los poetas de la lengua de 0c, y daban por premio
una violeta de oro bendita al que presentaba la mejor producción poética en loor
de Dios o de la Virgen. Luis XIV la erigió definitivamente en Academia, y se
distribuyen cinco premios que consisten en flores de plata u oro. //
La Academia
francesa fue fundada en 1635 por Luis XIII, a propuesta del cardenal
Richelieu. La divisa de esta Academia es: A la inmortalidad, por lo que se llama
inmortales a sus individuos: también los llaman los cuarenta, por ser éste
su número. Así que se fundó, sus miembros resolvieron desde luego la formación
de un diccionario de la lengua francesa, obra que duró cincuenta años. No
contenía la tecnología de las artes y las ciencias, y aquel mismo año un
académico publicó lo referente a este punto separadamente. //
La Academia
de las Ciencias, fundada en 1666 bajo el ministerio de Colbert, ocupó durante la
Revolución el primer lugar entre los cuerpos científicos de Francia. Tiene en el
día doce secciones: geometría, dinámica, astronomía, geografía y navegación,
física general, química, mineralogía, botánica, economía rural, anatomía y
zoología, medicina y cirugía. Tiene 65 académicos titulares, y corresponsales en
todas las naciones del mundo. // La Academia de Inscripciones y Bellas Letras fue
fundada en 1663 por Luis XIV y Colbert. Hay además Academias especiales en Lión
(fundada en 1700), en Caen (1705), Marsella (1726), Rouen (1736), Dijon (1740),
Montauban (1744), Amiens (1750), Tolosa (1782), Burdeos (1783) y otras ciudades
principales de Francia.
En Alemania la palabra Academia tiene dos significados: o una
alta institución de enseñanza superior, en cuyo caso se confunde con
Universidad, o una sociedad científica o literaria, ya para promover los
progresos de las ciencias o la literatura en general, ya para el adelanto de un
ramo especial. Entre el gran número de estos institutos o centros especiales de
saber citaremos la Academia católico-teólogica de Munster, en Westfalia que
tiene dos facultades y los derechos de universidad; las Academias militares
de
Viena, Berlín y Dresde; las de Economía rural y agricultura
de Jena, Hohenheim,
Poppelsdorf; las de Comercio de Viena, Gratz, Trieste, etc.; las
Academias de
artes de Nuremberg (la más antigua de Alemania, fundada en 1632), Berlín,
Viena, Munich, Dusseldorf; las de Música y canto en Berlín y Leipzig; las
de
Ciencias de las principales capitales alemanas; las de
Arquitectura en Berlín, Dresde, etc.
De la misma manera existen Academias en Inglaterra, en
Bélgica, en Suiza, en Rusia, Suecia, Dinamarca, Polonia, Portugal y en la
América del Norte, del Centro y del Sur.
Pero la patria de las Academias modernas en el sentido de
sociedades de doctos, después de Alejandría, donde los griegos tenían en el
Museo una importantísima, es la Italia. Las tres más antiguas
Academias se
fundaron en Florencia, Nápoles y Roma. Cuando floreció de nuevo la ciencia en
Occidente, después de la toma de Constantinopla por los turcos, se formó un
círculo de doctos, de la escuela de Platón, en Florencia, bajo la protección de
Cosme de Médicis, y estableció en 1470 una Academia platónica, entre cuyos
hombres ilustres se contaron Ficini, Alberti, Juan Cavalcanti, Angel Poliziano y
Juan Pico de la Mirándola. Esta Academia, después de la muerte de Cosme,
continuó bajo la protección de Lorenzo el Magnífico, pero se disolvió hacia el
año 1521 después de la muerte de Ficini. Por el mismo tiempo, quizá algunos años
antes, en la corte de Alfonso V de Nápoles se reunió una numerosa sociedad de
doctos, bajo la presidencia de Antonio Beccadelli, a la cual pertenecieron
Lorenzo Valla, Bartolomé Fazio y Juan Pontano. De éste ultimo tomó el nombre de
Academia pontaniana, y su principal objeto era propagar el buen gusto clásico. A
la academia de Nápoles sucedió hacia 1498 la Anticuaria de Roma, cuyo fundador
fue Julio Pomponio Leto, el astrólogo, y su objeto principal la investigación de
las antigüedades de Italia. También ésta como la anterior tuvo relaciones en el
extranjero; pero habiendo sido condenados como herejes algunos de sus miembros
por el Papa Paulo II, hubo de retirarse de la publicidad; vivió como sociedad
secreta hasta 1550, y después fue restablecida en 1742 en tiempo de Benedicto
XIV. De mayor importancia para el desarrollo de la lengua y literatura italiana
fue la Academia de la Crusca (propiamente
Academia del Salvado, porque trataba
de purificar el idioma separando el salvado de la harina). Fue fundada por el
eminente poeta Grazzini en octubre de 1582 en Florencia, y su más importante
obra fue el Diccionario de la Crusca, impreso en Venecia en 1612. A ejemplo de
esta Academia, en los dos últimos siglos se fundaron otras en todas las naciones
civilizadas con el objeto de propagar los conocimientos científicos. Hay otras
varias muy notables y antiguas en Italia. En Florencia lo es también la del
Cimento, fundada en 1657, para el estudio de las ciencias físicas. En 1690 fundó
en Roma Juan María Crescimbeni la titulada de los Arcades, con objeto de combatir
el mal gusto literario, sobre todo en poesía. Los individuos de ella toman
nombres bucólicos. A ella perteneció Moratín, lo que no le impidió burlarse de
los Cinocéfalos. Existe también la de los Lincei (los Linces). El actual
Pontífice León XIII, ha creado en Roma la Academia Tomista
para el estudio de la
teología y filosofía de Santo Tomás.
Después de la Academia de París, la más
importante es la de Berlín fundada en 1700 por Federico I a instancias de Leibniz y según los planes de éste, pero que no se inauguró hasta 1711.
Federico II el Grande la aumentó; fue renovada muchas veces, y en 1812 se
le dieron las constituciones que hoy tiene. Se divide en cuatro secciones: de
ciencias físicas, de ciencias matemáticas, de ciencias filosóficas y de ciencias
históricas, y publica periódicamente sus memorias.
Además de la Academia de
Berlín merece especial mención la de ciencias de Munich fundada en 1759, la cual
al principio se limitó al estudio de la historia nacional, y después, en 1829,
se amplió con las secciones de filosofía y filología y ciencias
físico-matemáticas.
La Academia imperial de ciencias de Viena, ya ideada también
por Leibniz, se reformó en 1846 y se divide en dos secciones, una de ciencias
históricas y filosóficas y otra de ciencias matemáticas, física e historia
natural.
Con el nombre de Sociedad real sajona de ciencias hay otra academia en Leipzig, inaugurada en 1846.
La Academia imperial de ciencias de San
Petersburgo, cuyo plan formó Pedro el Grande, también por consejo de Leibniz,
fue fundada en 1735 por la emperatriz Catalina I, la cual señaló 30.000 rublos
para su conservación. Isabel aumentó su dotación hasta 60.000 y creó en ella la
sección de Bellas Artes. Su principal objeto es el estudio de las lenguas
orientales y el conocimiento de los países de Oriente. Por encargo de esta
academia emprendieron sus notables viajes Pallas, Gmelin, Stolberg, Guldenstadt
y Klaproth. Tiene una numerosa colección de manuscritos, una gran biblioteca y
un museo de monedas y de historia natural.
La Real Academia de ciencias de
Estocolmo fue primero sociedad particular formada por seis profesores, entre
ellos el célebre naturalista Linneo, y en 1741 tomó el título y carácter
oficial. Desde 1799 se divide en siete secciones y cuenta 90 individuos. Hay en
la capital de Suecia otra academia de bellas letras y antigüedades, fundada en
1753, reformada en 1786 y después en 1800; y otros dos institutos de este genero
en Upsal, en Gothenburgo y en Drontheim (Noruega).
Merece especial mención la Academia de Ciencias militares
de Suecia, instituida en 12 de noviembre de 1786,
y recomendada como modelo por todos los oficiales doctos de Europa.
La Academia
de Ciencias de Copenhague debe su fundación a seis profesores a
quienes Cristian VI en 1742 encargó el arreglo de su gabinete numismático.
En
las Islas Británicas hay menos Academias que Sociedades especiales para el
cultivo de los diversos ramos de la ciencia. Las sociedades reales de Londres,
Edimburgo y Dublín se dedican exclusivamente a las ciencias matemáticas y
a la historia natural.
La Academia de Lisboa se fundó en 1779 y se reformó
en 1851 con el título de Real Academia de Ciencias, dividiéndose en tres
secciones, de ciencias matemáticas, ciencias naturales y literatura portuguesa.
Desde 1797 publica varias Memorias de Literatura, otras económicas y una
Colección de libros inéditos de la Historia portuguesa.
Holanda y Bélgica tienen
igualmente sus Academias. La de Ciencias de Bruselas se fundó en 1773,
dividiéndose en tres secciones, de ciencias, literatura y artes.
Los Estados
Unidos de la América del Norte tienen muchas Academias y cada día se fundan
algunas nuevas y bien dotadas. La más antigua y famosa es la de
Artes y Ciencias
de Boston, establecida en 1780. Después vienen la de Newhaven, en el Connecticut,
fundada en 1799; la de Ciencias de Filadelfia, en 1817 y la Sociedad de Artes de Albany, que ha publicado importantes
memorias sobre la geología de la América
del Norte. La Academia Literaria de Nueva York publica también cada dos años un
tomo de Memorias. Asimismo los publica el Instituto Colombiano de Washington,
regido por el presidente de la República; y en la misma Washington hay otras dos
sociedades científicas: el Instituto de Smithson (Smithsonian institution) y la
Academia de Ciencias, que fundada en 1840 se convirtió en 1863 en Instituto
nacional. Hoy casi todas las grandes ciudades de los Estados Unidos tienen sus
academias y sociedades para los progresos de las ciencias. En el resto de
América debemos citar la Academia de Artes y Ciencias de Méjico, fundada en
1824, que publica sus Memorias; la Sociedad de Ciencias y Artes
de Lima; las
Sociedades formadas en Buenos Aires y Venezuela, y la de
Ciencias de Río
Janeiro, en el Brasil.
Por último, el Asia tiene sus Academias y Sociedades de
ciencias y literatura en Calcuta (1784), en Batavia (1778), en Bombay, etc. En Esmirna se fundó en 1826 una
Academia de Ciencias y Artes; otra en 1851 en
Constantinopla, y un Instituto egipcio, inaugurado en 1859, en Alejandría.
Academia
(de Platón)
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