ADALRICO, rey de los vascos (biografía)
ADALRICO
Biografías. Hijo del duque de
Vasconia Lupo II, que sostuvo guerras contra Carlomagno y Ludovico Pío.
Su hermano Lupo Sancho había heredado, protegido por Carlomagno, la
mejor parte de la Vasconia, y Adalrico llevó sus armas contra él e
inauguró la campaña venciendo al conde de Tolosa Chorson, que acudía en
socorro de Sancho y quedó prisionero. Carlomagno entonces mandó a
Adalrico que compareciese a dar cuenta de sus hechos ante el plaid
de Aquitania; el hijo de Lupo exigió que se le enviaran rehenes
para garantizar su seguridad personal, y habiéndoselos concedido,
compareció ante el tribunal de aquitanos que lo absolvieron (788). El
emperador no se dio por satisfecho y citó a Adalrico a la dieta de Vorms;
los franceses del norte no fueron con él tan benévolos como los
aquitanos, lo condenaron a destierro y dieron sus estados a Lupo Sancho.
El desterrado se presentó de nuevo en las montañas de Vasconia, sublevó
a sus moradores y fue preciso que el nuevo duque de Tolosa Guillermo,
más feliz que Chorson, penetrara en el país vasco y sometiera a los
rebeldes. Pero, en realidad, el objeto de Carlomagno no se cumplió,
porque Adalrico seguía considerado como único soberano por los
montañeses vascos. Hacia 812 el país de Dax y toda la región montañosa
ocupada por Adalrico se insurreccionó de nuevo. Luis de Aquitania marchó
contra los rebeldes, entró en el país a sangre y fuego, y los rebeldes
aterrorizados tuvieron que someterse. Luego los franco-aquitanos
penetraron en Navarra por el peligroso paso de Roncesvalles, y entonces
se concertaron Adalrico y Aznar Fortunio, rey de Sobrarbe, para preparar
a Luis una emboscada parecida a la que años antes causó tantas víctimas
en el ejército de Carlomagno. La sorpresa la dispuso hábilmente Adalrico
con sus dos hijos Skimin y Centulo; pero los franco-aquitanos puestos
muy en guardia comprendieron el peligro y atravesaron el desfiladero
llevando con ellos las mujeres, los viejos y los niños de los vascones.
Adalrico no quiso perder la ocasión de atacar a sus enemigos, cae sobre
ellos con sus hijos; los vascones al oír los lamentos de las mujeres y
niños vacilan, vuelven las espaldas, muere Centulo, y desesperado
Adalrico, quiere vengar la muerte de su hijo y perece también a manos de
los aquitanos.
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