Comercio
Es la industria del cambio.
El comerciante es un intermediario que relaciona al productor y al consumidor, evitando
a aquél la tarea de dar salida por sí mismo a los productos, y a éste las molestias que necesitaría sufrir para adquirirlos directamente. Gran número de artículos tienen que consumirse en un lugar diferente de aquél en que se producen, y la mayor parte también han de ser aplicados en cantidades determinadas; el comercio se encarga de transportar los unos allí donde hacen falta, y de dividir los
otros para proporcionarlos
a la extensión de las necesidades particulares. De aquí que las operaciones mercantiles son realmente productivas y aumentan el valor de las cosas, dotándolas de condiciones especiales respecto al lugar y la cantidad que no reciben de la industria que sirve para formarlas, y que la existencia del comercio no sea, en definitiva,
más que una aplicación utilísima de la división del trabajo.
El desarrollo del cambio produce una nueva distinción, y las funciones del comercio se descomponen, creando dos industrias diferentes: ya no es una misma la persona que trata con el productor y el consumidor, sino que hay
almacenistas
o comerciantes al por mayor, que adquieren los artículos en el punto donde se obtienen y en grandes cantidades, y otros
comerciantes al por menor llamados mercaderes, tenderos y
revendedores, que se surten de los primeros y cuidan de atender a las exigencias del consumo. Cuando esas dos clases se multiplican, todavía aparece un tercer agente, el
corredor, que viene
a mediar entre ellas y a facilitar sus transacciones.
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