TORRE DE BABEL EDICIONES

Portal de Filosofía,  Psicología y Humanidades

BIBLIOTECA DEL PENSAMIENTO - Catálogo

Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano

Selección de artículos de una de las más importantes y clásicas Enciclopedias en lengua española

 

 Mitología griega e historia de los grandes hombres de Grecia

Sencilla exposición de la mitología griega, historia de los héroes, semidioses y hombres célebres griegos. Por Fernán Caballero.

 

Historia de la Filosofía

Edición digital de la Historia de la Filosofía de Jaime Balmes

 

Historia de la Filosofía

Explicación de la filosofía de los principales pensadores, resúmenes, ejercicios...

 

Diccionario de Filosofía

Breve definición de los términos y conceptos filosóficos más importantes

 

Biografías y semblanzas

Vidas y referencias biográficas de los filósofos y pensadores

 

Índices y sumarios

 Índices y sumarios de las obras clásicas del pensamiento

 

En la red y en español

Directorio y breve descripción de revistas de filosofía en español editadas en la red

 

Razón vital

Foro telemático dedicado a José Ortega y Gasset

 

Curso de Psicología

Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)

 

Vocabulario de psicología

Explicación de los principales conceptos, tesis y escuelas en el área de la Psicología

 

La psicología contemporánea

Manual del filósofo y psicólogo español J. Vicente Viqueira

 

Vocabulario de economía

Principales conceptos de esa ciencia. Por el catedrático de economía José Manuel Piernas Hurtado

 

Legislación educativa y cultural

 

 

VOLTAIRE - DICCIONARIO FILOSÓFICO 

Índice (A) (B-C) (D-F) (G-N) (O-Z)



Voltaire es un precursor. Es el portaantorcha
del siglo XVIII, que precede y anuncia la Revolución.
Es la estrella de ese gran mañana. Los sacerdotes
tienen razón para llamarle Lucifer.


         VÍCTOR HUGO

 

Poseídos  ◄

Voltaire - Diccionario Filosófico  

►  Profecías

 

PREJUICIOS

Prejuicios - Diccionario Filosófico de VoltairePrejuicio es admitir una opinión sin haberla juzgado; de este modo, en todas las partes del mundo, inspiramos a los niños las opiniones que queremos antes que puedan juzgarlas.

Hay prejuicios universales y necesarios que se encaminan hacia la virtud. En todos los países enseñan a los niños a reconocer la existencia de un Dios que castiga y remunera, a respetar y a querer a sus padres, a considerar el hurto como un crimen y la honestidad como una virtud, antes que los niños puedan comprender lo que es el vicio y lo que es la virtud. Existen, pues, buenos prejuicios, que son los que el juicio ratifica cuando el ser humano empieza a razonar.

El sentimiento no es un sencillo prejuicio, es algo superior. La madre no ama a su hijo porque le dicen que lo debe querer; le ama por fortuna porque le ama; pero sí que respetamos por prejuicio al hombre revestido de ciertos hábitos que camina con gravedad y que habla lo mismo que camina. Nuestros padres nos han dicho que debemos inclinarnos ante él, y le respetamos antes de saber si merece nuestro respeto; crecemos en edad y en conocimiento; nos apercibimos de que ese hombre es un charlatán, interesado y orgulloso, y entonces despreciamos al que reverenciábamos ayer, y el prejuicio sucumbe a nuestro propio juicio. Creíamos por prejuicio las fábulas que nos contaron meciéndonos en la cuna: nos refirieron que los titanes hicieron la guerra a los dioses y que Venus se enamoró de Adonis; a los doce años tomamos esas fábulas por verdades, y cuando, cumplimos veinte las consideramos como ingeniosas alegorías.

II

Prejuicios históricos

Damos crédito a la mayoría de los historiadores sin juzgar lo que refieren, y esta creencia es un prejuicio. Fabio Pictor relata que, muchos siglos antes de su época, una vestal de la ciudad de Alba, yendo por agua con un cántaro debajo del brazo, fue violada, que parió a Rómulo y a Remo, que fueron amamantados por una loba. El pueblo romano creyó esta fábula, sin fijarse en pensar si en aquella época había vestales en el Lacio; en si era verosímil que la hija de un rey saliera de su convento y fuese por agua con un cántaro; en si era probable que una loba amamantara dos niños y no se los comiera; y el prejuicio quedó establecido.

Un monje escribió que Clovis, encontrándose en peligro en la batalla de Tolbiac, juró hacerse cristiano si escapaba del peligro; pero ¿es natural que pidiera protección a un dios extranjero en aquella ocasión?, ¿la religión que profesamos no es la que tiene en nosotros la mayor fuerza?, ¿hay algún cristiano que peleando con los turcos no invoque con preferencia a la Santa Virgen que a Mahoma? En esa historia se añade que un palomo trajo en su pico la ampolla santa para ungir a Clovis y que un ángel trajo el oriflama para conducirle a la victoria; el prejuicio cree todas las anécdotas de esta clase. Los que conocen la naturaleza humana están convencidos de que el usurpador Clovis y el usurpador Rolón se convirtieron al cristianismo para gobernar mejor a los cristianos, como los usurpadores turcos se afiliaron a la religión musulmana para gobernar mejor a los musulmanes.

III

Prejuicios religiosos

Si la nodriza os refiere que Ceres preside a la cosecha del trigo, o que Vichnu y Xaca se encarnaron muchas veces, o que Sammonocodom vino al mundo a cortar un bosque, que Mahoma o algún otro hizo algún viaje al cielo, y luego vuestro preceptor viene a reforzar en vuestro cerebro lo que vuestra nodriza grabó en él, ya no se os borra de la imaginación en toda la vida. Vuestro raciocinio trata de protestar de esos prejuicios; pero si vuestros vecinos, y sobre todo vuestras vecinas, os dicen a voz en grito que sois impíos, os asustan; vuestro derviche, creyendo que vais a disminuir sus ganancias, os denuncia ante el kadí, y el kadí, si puede, manda que os empalen, porque él desea mandar a tontos, porque cree que éstos son los que obedecen mejor, y esta comedia durará hasta que vuestros vecinos, el derviche y el kadí empiecen a comprender que la tontería es una cosa inútil y la persecución una cosa abominable.

 

Voltaire - Diccionario Filosófico    

PREJUICIOS

 

Poseídos  ◄

 

►  Profecías

 

 

  © TORRE DE BABEL EDICIONES - Edición: Isabel Blanco  - Aviso legal y política de privacidad