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VOLTAIRE - DICCIONARIO FILOSÓFICO 

Índice (A) (B-C) (D-F) (G-N) (O-Z)



Voltaire es un precursor. Es el portaantorcha
del siglo XVIII, que precede y anuncia la Revolución.
Es la estrella de ese gran mañana. Los sacerdotes
tienen razón para llamarle Lucifer.


         VÍCTOR HUGO

 

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IGNORANCIA

Lo que dice un papagayo

Ignorancia - Diccionario Filosófico de VoltaireIgnoro cómo fui formado y cómo nací. Ignoré absolutamente durante la cuarta parte de mi vida las razones de todo lo que vi, oí y sentí; sólo he sido un papagayo silbado por otros papagayos.

Cuando he observado a mi alrededor y dentro de mí mismo, he conocido que hay algo que existe por toda una eternidad, y puesto que hay aquí seres que viven actualmente, he deducido que debe haber aquí un ser necesario y necesariamente eterno. De este modo el primer paso que he dado para salir de mi ignorancia me ha hecho traspasar los límites de todos los siglos.

Pero cuando he querido andar esa carrera infinita abierta ante mí, no pude encontrar ni un solo sendero, ni descubrir tan solamente un objeto, y el salto que di para contemplar la eternidad me hizo volver a caer en el abismo de mi ignorancia.

Estudié lo que llamamos «materia», desde la estrella Sirio y desde las estrellas que se llaman Vía Láctea, que están tan lejos de Sirio como ese astro lo está de nosotros, hasta el más insignificante átomo que sólo podemos percibir con la ayuda del microscopio, y continúo ignorando qué es.

Desconozco la luz, que es la que me hace ver todos los seres; puedo, con la ayuda del prisma, anatomizar la luz y dividirla en siete haces de rayos; pero no puedo dividir esos haces y no se de qué se componen. La luz tiene algo de la materia, porque está dotada del movimiento y porque hiere los objetos; pero no tiende hacia el centro común, como los demás cuerpos; antes por el contrario, huye invenciblemente del centro, mientras que toda la materia pesa sobre él. La luz parece que sea penetrable, y la materia es impenetrable. ¿La luz es materia o no lo es? ¿Cuáles son sus innumerables propiedades? Lo ignoro.

Esa sustancia tan brillante, tan rápida y tan desconocida, y esas otras sustancias que nadan en la inmensidad del espacio, ¿son eternas, como parece que sean infinitas? No lo sé. El Ser necesario, soberanamente inteligente, ¿las creó de la nada o las organizó? ¿Estableció el orden de la Naturaleza al crear el tiempo o antes de crear el tiempo? ¿Y qué es el tiempo de que estoy hablando? No puedo definirlo.

¿Quién eres tú, animal bípedo, que como yo te arrastras por ese pequeño globo? Como yo, sacas algunos frutos del suelo, que es nuestra nodriza común. ¡Vas al excusado y piensas! Estás sujeto a las enfermedades más repugnantes y tienes ideas metafísicas. Veo que la Naturaleza te dio dos especies de nalgas por la parte de delante, que a mí se negó a darme, y que te hizo bajo el abdomen un feo agujero, que naturalmente te has inclinado a esconder, y unas veces los orines y otras varios animalejos salen por ese agujero, y nadan nueve meses en un líquido abominable entre ese albañal y otra cloaca, cuyas inmundicias acumuladas serían capaces de infectar el mundo entero, y esto no obstante, esos dos agujeros son la causa de los mayores acontecimientos. Troya quedó destruida por uno de ellos, y Alejandro y Adriano erigieron altares al otro. El alma inmortal tiene, pues, su cuna entre esas dos cloacas. Quizás me diga alguna lectora que esta descripción se aparta mucho del estilo de Tíbulo y del estilo de Quinault, y en esto estamos de acuerdo, pero no tengo humor para escribir galanterías. Las ratas y los topos también tienen esos dos agujeros, por los que nunca han hecho semejantes extravagancias. ¿Qué le importa al Ser que existan necesariamente animales como nosotros y como las ratas, en este globo que gira en el espacio con infinidad de otros innumerables globos? ¿Por qué hemos nacido y por qué hay en el mundo seres?

¿Qué es el conocimiento y cómo lo he recibido? ¿Qué relación existe entre el aire que hiere mi oído y el conocimiento de su sonido, entre ese cuerpo y el conocimiento de los colores? Lo ignoro absolutamente, y siempre lo ignoraré. ¿Qué es el pensamiento, dónde reside, cómo se forma, quién me da los pensamientos mientras duermo? ¿Pienso en virtud de mi voluntad? Siempre durante el sueño, y con frecuencia mientras estoy en vela, tengo ideas contra mi voluntad. Estas ideas, mucho tiempo olvidadas, mucho tiempo relegadas a la trastienda de mi cerebro, salen de allí sin que yo las haga salir, y se presentan espontáneamente a mi memoria, que hace inútiles esfuerzos para rechazarlas. Los objetos exteriores no pueden formar en mí las ideas, porque nadie da lo que no tiene; conozco que no soy yo el que me las da, porque nacen sin orden mía. ¿Quién pues, me las da, de dónde vienen y adónde van? Fantasmas fugaces, ¿qué mano invisible os produce y os hace desaparecer?

¿Por qué el hombre es el único de los animales que siente la rabia de dominar a sus semejantes? ¿Por qué y cómo es que sucede que entre cien millones de hombres inmole esta rabia noventa y nueve millones de seres humanos?

¿Cómo siendo la razón el don precioso que no quisiéramos perder por nada del mundo, debemos a esta misma razón ser casi siempre más desgraciados que los demás seres? ¿En qué consiste que amando apasionadamente la verdad nos arrastran casi siempre las imposturas? ¿De dónde nace el mal y por qué existe?

Átomos de un día, compañeros míos en la infinita pequeñez, nacidos como yo para sufrir y para ignorarlo todo, ¿es posible que haya entre vosotros algunos que sean bastante locos para querer saber todo eso que yo ignoro? No, no los hay; en el fondo de vuestro corazón comprendéis vuestra nada, como yo comprendo la mía; pero como sois soberbios, peleáis para que adopten los hombres vuestros vastos sistemas, y no pudiendo tiranizar nuestros cuerpos, pretendéis tiranizar nuestro espíritu.

 

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