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VOLTAIRE - DICCIONARIO FILOSÓFICO 

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Voltaire es un precursor. Es el portaantorcha
del siglo XVIII, que precede y anuncia la Revolución.
Es la estrella de ese gran mañana. Los sacerdotes
tienen razón para llamarle Lucifer.


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Voltaire - Diccionario Filosófico  

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IGLESIA (1) (2) (3) (4) (5) (6) (7)

I

Compendio de la historia de la Iglesia cristiana

Iglesia - Diccionario Filosófico de VoltaireNo pretendemos sondear las profundidades de la teología; Dios nos preserve de ello. Nos satisfacemos con tener humilde fe, y no haremos mas que referir.

En los primeros años que siguieron a la muerte de Jesucristo, Dios y hombre, contaban los hebreos con nueve escuelas, o lo que es lo mismo, con nueve sociedades religiosas. Componían estas sociedades los fariseos, los saduceos, los esenios, los judaítas, los terapeutas, los herodianos, los recabitas, los discípulos de Juan y los discípulos de Jesús, que se llamaban los «hermanos», los «galileos», los «fieles», los cuales sólo tomaron el nombre de «cristianos» en Antioquía el año 60 de la era vulgar, y que guiaba Dios secretamente por caminos desconocidos para los hombres.

Los fariseos creían en la metempsicosis, los saduceos negaban la inmortalidad del alma y la existencia de los espíritus, y sin embargo, permanecían fieles al Pentateuco. Plinio el naturalista llama a los esenios gens æterna in qua nemo nascitur, familia eterna en la que nadie nace, porque los esenios se casaban muy rara vez. Esta definición se aplicó más tarde a los frailes.

Es difícil averiguar si Flavio Josefo se refiere a los esenios o a los judaítas cuando dice: «No hacen caso de las desgracias del mundo; con su constancia triunfan de los tormentos, y prefieren la muerte a la vida cuando reciben aquélla por un motivo honroso. Resisten al hierro y al fuego, consintiendo que les rompan los huesos antes que proferir la menor palabra contra su legislador y antes que comer alimentos prohibidos.» Parece que ese retrato debe ser el de los judaítas y no el de los esenios, si nos fijamos en estas palabras del mismo Josefo: «Judas fue el inventor de una nueva secta, distinta de la de los saduceos, de la de los fariseos y de la de los esenios. Los que pertenecen a esta secta son judíos de nación, viven juntos y consideran como un vicio la voluptuosidad.» El sentido natural de esta frase hace creer que el autor se refiere a los judaítas. Sea de esto lo que sea, fueron conocidos los judaítas antes que los discípulos de Cristo empezaran a formar un partido considerable en el mundo. Autores hay que los creen herejes y que adoraban a Judas Iscariote.

Los terapeutas constituían una sociedad diferente de la de los esenios y de la de los judaítas, y se parecían a los gimnosofistas de las Indias y a los bramanes. «Se extasían —dice Filón— en arrebatos de amor celeste, que les da el entusiasmo de las bacantes y de los coribantes y que los sume en el estado de contemplación que desean. Esta secta nació en Alejandría, donde pululaban los judíos, y se extendió mucho por Egipto.»

Los recabitas subsisten todavía (1). Hacían voto de no beber nunca vino, y quizás de esta secta se aprovechó Mahoma para prohibir el vino a los musulmanes.

Los herodianos creían que Herodes, primero de este nombre, era un Mesías, un enviado de Dios, porque reedificó el templo, y consta que los judíos celebraban su fiesta en Roma en la época de Nerón. Los discípulos de Juan Bautista se extendieron por Egipto, pero mucho más por la Siria, por la Arabia y por el golfo Pérsico. Actualmente les llaman «cristianos de San Juan», y también los hubo en el Asia Menor. Las Actas de los Apóstoles refieren que Pablo, encontrando muchos de esos cristianos en Éfeso, les preguntó: «¿Habéis recibido el Espíritu Santo?» Y ellos le respondieron: «Ni siquiera hemos oído decir que existe un Espíritu Santo.» Pablo les replicó entonces: «¿Qué bautismo habéis recibido, pues?» Y ellos le contestaron: «El bautismo de Juan.»

Esto no obstante, los cristianos, como es sabido, pusieron los cimientos de la única religión verdadera. El que más contribuyó a fortalecer esta sociedad naciente fue el mismo Pablo, que con la mayor rabia la había perseguido. Pablo nació en Tarsis y fue educado por el famoso doctor fariseo llamado Gamaliel, discípulo de Hillel. Los judíos opinan que riñó con Gamaliel porque éste se negó a casarlo con su hija. Se ven indicios de esta anécdota en las Actas de Santa Tecla. Esas actas dicen que tenía la frente ancha, la cabeza calva, las cejas juntas, la nariz aguileña, la talla corta y gruesa y las piernas torcidas. Luciano, en su Diálogo de Philopatris, hace un retrato parecido. Dúdase de que fuera ciudadano romano, porque en aquella época no se concedía ese título a los judíos, que Tiberio expulsó de Roma, y Tarsis no fue colonia romana hasta cien años después, durante el imperio de Caracalla, como lo hace constar Cellario en su Geografía, libro III, y Grocio en su Comentario de las Actas.

Dios, que descendió al mundo para presentar el ejemplo de la humildad y de la pobreza, dio a su Iglesia los más débiles principios y la dirigió en el estado de humillación en el que Él se dignó nacer. Todos los primitivos fieles eran hombres desconocidos y que se ganaban la vida con el trabajo de sus manos. El apóstol San Pablo se dedicaba a tejer telas para hacer tiendas. La asamblea de los fieles se reunía en Joppé, en casa de un zurrador llamado Simón, según consta en el capítulo IX de las Actas de los Apóstoles.

Los fieles se esparcieron secretamente por Grecia, y algunos desde allí fueron a Roma a vivir entre los judíos a los que los romanos permitían tener una sinagoga. Al principio no se separaron de los judíos; como éstos, siguieron la práctica de la circuncisión, y los quince primeros obispos secretos que hubo en Jerusalén fueron circuncidados, o por lo menos pertenecieron a la nación judía.

Cuando el apóstol Pablo se llevó a Timoteo, que era hijo de padre gentil, le circuncidó él mismo en la pequeña ciudad de Listre. Tito, que era el otro discípulo de San Pablo, no quiso someterse a la circuncisión. Los hermanos discípulos de Jesús permanecieron unidos a los judíos hasta la época en que Pablo fue perseguido en Jerusalén por introducir extranjeros en el templo. Le acusaron los judíos de querer destruir la ley mosaica que dictó Jesucristo. Por lavarse de esta acusación le propuso el apóstol Santiago que se hiciera rapar la cabeza y que fuera a purificarse en el templo, con cuatro judíos que hubiesen hecho voto de raparse. «Buscadlos -le dice Santiago en las Actas de los Apóstoles-, purificaos con ellos y que sepa todo el mundo que es falso lo que os atribuyen y que continuáis observando la ley de Moisés.» De este modo, Pablo, que empezó por perseguir sanguinariamente las sociedades santas que estableció Jesús, que luego quiso dirigir esta sociedad naciente, siendo ya cristiano, se judaíza, para que el mundo sepa que le calumnian diciendo que no observa la ley mosaica. También le acusaron de impiedad y de herejía, y duró mucho tiempo el proceso criminal incoado contra él; pero se ve con claridad, hasta en las acusaciones, que fue a Jerusalén para observar los ritos judaicos. Dice a Festas estas palabras: «No he pecado ni contra la ley judía ni contra el templo.»

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(1) Los recabitas datan de muy antiguo. Descienden de Jonadab, hijo de Recab, amigo de Jehú. Hacían voto de vivir en tiendas, como nómadas. Cuando la invasión de Nabucodonosor, se refugiaron en Jerusalén.

 

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