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VOLTAIRE - DICCIONARIO FILOSÓFICO 

Índice (A) (B-C) (D-F) (G-N) (O-Z)



Voltaire es un precursor. Es el portaantorcha
del siglo XVIII, que precede y anuncia la Revolución.
Es la estrella de ese gran mañana. Los sacerdotes
tienen razón para llamarle Lucifer.


         VÍCTOR HUGO

 

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FILIBUSTEROS

Filibusteros - Diccionario Filosófico de VoltaireNo se sabe de dónde viene la palabra «filibustero», y sin embargo, la generación pasada acaba de referirnos los prodigios que realizaron, y estamos hablando de ellos todos los días. En vista de este hecho, hay que desconfiar de los orígenes y de las etimologías que creemos haber encontrado.

Empezaron a aparecer los filibusteros en la época del cardenal Richelieu, cuando los españoles y los franceses se detestaban aún, porque Fernando el Católico se había burlado de Luis XII, porque Francisco I cayó prisionero en la batalla de Pavía; cuando este odio era tan intenso que el falso autor de la novela política, que tomó el nombre del cardenal Richelieu, no temió llamar a los españoles «nación insaciable y pérfida que convertía a las Indias en tributarias del infierno»; cuando la Francia no tenía posesiones en América y llenaban los mares los barcos españoles. Los filibusteros fueron al principio aventureros franceses, que apenas llegaban a ser corsarios.

Uno de éstos, llamado Le Grand, natural de Dieppe, asociándose con cincuenta bravos, fue allí a tentar fortuna con una barca que ni siquiera tenía cañones. Apareció un galeón que se había separado de la flota española; se acercó a él fingiendo ser un patrón que iba allí para venderles géneros, y escaló el barco seguido de los suyos, entró en la cámara donde el capitán estaba jugando a las cartas, se apoderó de él y le hizo prisionero con toda la tripulación; regresó a Dieppe con el galeón cargado de riqueza, y esa aventura dio origen a cuarenta años de hazañas inauditas.

Filibusteros franceses, ingleses y holandeses se reunían en las cavernas de Santo Domingo, en las de las pequeñas islas de San Cristóbal y en la de las Tortugas. Se escogían un jefe para cada expedición; éste fue el origen primitivo de los reyes. Si en vez de filibusteros se hubieran reunido labradores, no hubieran necesitado tener un señor, porque no se necesita para sembrar trigo, segarlo y venderlo.

Cuando los filibusteros conseguían reunir un grueso botín, compraban con él un buque y cañones. Las rapiñas les proporcionaron tener varios barcos, y si conseguían reunir cien hombres, los demás creían que lo menos eran mil, porque era difícil escapar de sus garras, y más difícil aún poderlos alcanzar. Eran aves de presa que se tiraban a todas partes y que luego se retiraban a sitios inaccesibles; tan pronto atravesaban cuatrocientas o quinientas leguas de mar costeando, como andaban a pie o a caballo doscientas leguas por tierra.

Sorprendieron y saquearon las ciudades ricas de Chagra, Maracaibo, Veracruz, Panamá, Puerto Rico, Campeche, Santa Catalina y los arrabales de Cartagena. Uno de esos filibusteros, llamado Olonis, llegó hasta las puertas de la Habana, llevando con él sólo veinte hombres, retirándose en seguida a Cote. El gobernador envió en su persecución un buque de guerra con soldados y con el verdugo; pero Olonis se apoderó del buque, cortó él mismo la cabeza a los soldados españoles que cogió, y envió el verdugo al gobernador (1). Ni los romanos ni otros pueblos de bandidos realizaron nunca hazañas tan sorprendentes. El viaje guerrero del almirante Anson alrededor del mundo no fue mas que un agradable paseo, comparado con el pasaje de los filibusteros por el mar del Sur y con los hechos que realizaron en tierra firme.

Si hubieran conseguido tener una política que equivaliera a su indomable valor, hubieran fundado un gran Imperio en América. Carecían de mujeres, y en vez de robar a las sabinas y de casarse con ellas, como se dice que hicieron los romanos, sacaron mujeres del hospicio y casa de corrección de París, y de este modo no consiguieron formar una generación.

Fueron más crueles con los españoles que los israelitas con los cananeos. Cuéntase que un holandés llamado Roc asó en parrillas a muchos españoles e hizo que se los comieran sus camaradas. Sus expediciones fueron siempre jugarretas de ladrones y nunca campañas de conquistadores; por eso los llamaron ladrones en las Indias occidentales. Cuando sorprendían una ciudad y entraban en casa de un padre de familia, le atormentaban hasta que descubría sus tesoros. Esto prueba, como diremos en el artículo titulado Tormento, que inventaron la tortura los ladrones de los caminos reales.

Lo que inutilizó sus hazañas fue su vida licenciosa y disoluta, en la que gastaron todo lo que habían adquirido por medio de la rapiña y del asesinato. Hoy no queda de ellos mas que el nombre. Eso fueron los filibusteros. Pero ¿qué pueblo de Europa no lo fue? ¿Qué eran los godos, los alanos, los vándalos y los hunos mas que filibusteros? ¿Qué fueron Rollón, que se estableció en Normandía, y Guillermo Fierabrás, sino filibusteros más hábiles? ¿Clovis no fue también un filibustero que desde las orillas del Rhin corrió a lanzarse sobre las Galias?

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(1) Más tarde los salvajes cogieron y se comieron a Olonis.

 

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